La corrupción y la delincuencia han sido factores destacados que limitaron el crecimiento de la economía mexicana por décadas. Encarar estos problemas tendría que ser una importante prioridad para las políticas públicas, señaló la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.

Frente a legisladores que la recibieron en el Senado de la República, reconoció que la informalidad, la limitada competencia en algunos sectores y el insuficiente acceso a servicios financieros y de telecomunicaciones, son otros factores que limitan un despegue de la actividad económica.

Durante el primer día de su visita a México, resaltó que se encuentra optimista tras identificar que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha definido la reducción de la pobreza y desigualdad como objetivos de gobierno.

Puntualizó que “las tasas de crecimiento económico que ha mantenido el PIB mexicano en las últimas décadas no permiten alcanzar una reducción sustancial de la pobreza y desigualdad”.

Estadísticas del FMI evidencian que el promedio de expansión de México entre el 2001 y el 2010 fue 1.5% y del 2011 al 2018 de 2.7 por ciento.

La directora gerente destacó que “elevar el crecimiento debe ser una prioridad”, matizó que es igual de importante planear el tipo de crecimiento que se impulsará.

Equilibrio en políticas públicas

La funcionaria explicó que para conseguir una vida mejor para las familias es recomendable ampliar la inclusión financiera a niveles similares a los de sus pares. Este objetivo exige un delicado equilibrio de las políticas públicas y las iniciativas del sector privado.

El papel del gobierno es proporcionar un contexto normativo favorable que fomente la competencia y el crecimiento, así como instituciones sólidas e independientes.

Los bancos comerciales y otras instituciones financieras, a su vez, son la columna vertebral que sostiene a las finanzas. Sus redes de sucursales y agentes pueden dar respaldo a la economía, llegando hasta los pueblos y pequeñas localidade y ahí, donde no existen la banca móvil y otras innovaciones, pueden llenar ese vacío, observó.

La directiva refirió varios estudios del FMI que muestran que un mayor grado de igualdad puede contribuir a un crecimiento económico más fuerte y duradero.

El crecimiento inclusivo crea oportunidades para una vida mejor, dijo, para las familias y las comunidades. Y el acceso a servicios financieros tiene un alto impacto en esta dinámica, aseguró.

Destacó que uno de los grupos que más puede beneficiarse de la inclusión financiera es el de las mujeres, pues suelen ser quienes menos probabilidades tienen de poseer una cuenta bancaria en México.

Liderazgo del Banxico

Al revisar el avance de México en materia de inclusión, dio un espaldarazo al Banco de México, quien, dijo, “ha demostrado un impresionante liderazgo en las iniciativas”.

Destacó que hace tres años, el gobierno lanzó la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera con el objetivo de aumentar el acceso de los hogares de bajo ingreso a los servicios financieros, los números indican un proceso alentador, aseguró.

Casi la mitad de los adultos en México poseen cuentas bancarias frente a 36% que tenía en el 2011.

A pesar de que resaltó el apoyo de la tecnología, así como la red de agentes bancarios en expansión, para llevar más servicios a zonas remotas, lamentó que el remplazo de efectivo como medio de pago presenta un fuerte rezago frente a las grandes economías emergentes, como China, donde apenas se usa efectivo y recurren al pago electrónico mediante dispositivos móviles.

En México, 95% de las compras por debajo de 500 pesos aún es con efectivo.