La postura del Banco de México (Banxico) respecto a los activos virtuales ha sido clara: no las considera como monedas con valor oficial, y por lo tanto no cuentan con el respaldo de la institución, además ha recomendado a instituciones financieras mantener “sana distancia” de éstos.

El lavado de dinero, derivado del anonimato en que se mueven los activos virtuales, es uno de los principales motivos de su postura. Sin embargo ve otros riesgos, por lo que incluso ya ha emitido reglas específicas que tienen que ver, principalmente, con la identificación de los usuarios finales de este tipo de monedas.

“Los activos virtuales aún representan un riesgo considerable en materia de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, debido al anonimato que proveen en la realización de transacciones, la facilidad para transferirlos a distintos países, así como la ausencia de controles y medidas homogéneas a nivel global”, señala el organismo central mexicano en un documento subido a su sitio web.

Ahí, destaca que los protocolos de los activos virtuales dan cabida a la realización de transacciones anónimas entre usuarios finales dentro del sistema, lo que puede incentivar el uso de éstos por parte de cuerpos criminales que pretendan aprovechar dicha característica.

De hecho, refiere que existen diversos acontecimientos documentados en los que se ha demostrado el uso de activos virtuales para realizar actividades ilegales.

“En el 2013 el Departamento de Justicia de Estados Unidos, tras una investigación, incautó 144,000 bitcoins relacionados con la compraventa de drogas en un mercado negro que sólo operaba de forma electrónica llamado Skill Road. En el 2017, un virus informático infectó a más de 200,000 computadoras alrededor del mundo. Este virus atacaba directamente al sistema operativo y secuestraba la información, encriptándola y exigiendo un rescate denominado en bitcoin para poder tener acceso nuevamente a ésta”, señala el documento.

Ahí, se añade que con base en recursos similares, en el 2018 se realizó un estudio en el cual se estimó que aproximadamente 46% de las transacciones en bitcoin estaba relacionado con actividades ilícitas tales como comercio de drogas, robos, financiamiento al terrorismo y lavado de dinero, entre otros.

Además, expone, debido a la facilidad para transferir los activos virtuales a distintos países, así como la ausencia de controles y medidas homogéneas a nivel global para la prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo en las personas y entidades que ofrecen la compraventa de dichos activos, la operación con éstos representa un riesgo considerable en esta materia.

Otros riesgos

El lavado de dinero no es el único riesgo que identifica el Banxico en el uso de activos virtuales. En su documento, destaca que los precios de éstos se caracterizan por tener periodos de alta volatilidad, principalmente debido a la falta de una referencia con la cual se pueda obtener una estimación de su precio, la opacidad sobre los factores que lo determinan, así como no contar con el respaldo de alguna entidad centralizada.

“La volatilidad de los precios de estos activos puede constituir un alto riesgo para las personas que no conocen con detalle estas tecnologías o su valuación”, menciona.

También, argumenta, la concentración en la tenencia de algunos de estos activos, y en algunos casos, las reglas sobre su emisión, pudieran dar lugar a un proceso de formación de precios en detrimento de los intereses de los usuarios.

De igual forma, el Banxico señala que a pesar de que las reglas de operación de los activos virtuales están basadas en protocolos cuyo diseño es tal que los participantes de la red tienen incentivos para mantenerse operando con las mismas reglas, cabe destacar que en cualquier momento, los usuarios del sistema pueden llegar a un consenso para cambiar las reglas que lo sustentan.

“En la actualidad cuatro asociaciones controlan la mayor parte del poder computacional de ese sistema, por lo que podrían coludirse para cambiar las reglas”.

Asimismo, refiere que a diferencia de los sistemas centralizados, el sistema descentralizado de los activos virtuales presenta altos costos e ineficiencias al buscar evitar la participación de terceros confiables en el proceso de una transacción.

Acciones regulatorias

Con base en ello, el Banxico considera necesario que en el país existan reglas claras que tengan como objetivo prevenir el uso de activos virtuales en actividades tales como lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, así como reglas que busquen la protección de los consumidores.

“De esta manera, el Banxico, derivado de las atribuciones que le otorga la Ley para Regular a las Instituciones de Tecnología Financiera, así como de su rol como regulador del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), ha emitido regulación que busca la consecución de estos objetivos”.

Grosso modo, lo que se determina es que en las transacciones con activos virtuales, se identifique a los usuarios finales.

Cabe recordar que hoy el Banxico permite el uso de activos virtuales pero fuera de las instituciones financieras formales, ello, bajo el propio riesgo de los usuarios y haciéndoles saber que éstos no están respaldados por la autoridad.

En cuanto al SPEI, lo que se pide es la debida identificación del beneficiario final de los activos virtuales, para lo cual se ponen controles como límites en transacciones y plena identificación de quienes realizan las transacciones.

“Durante el 2018, el Banco de México modificó las reglas para los participantes del SPEI con el fin de prevenir operaciones no autorizadas legítimamente, así como establecer medidas para la identificación plena de los clientes y las operaciones relacionadas con los pagos efectuados a través de dicho sistema para la compraventa de activos virtuales”, enfatiza.