La actividad manufacturera de Estados Unidos creció a un ritmo más lento durante abril, limitada por la escasez de materias primas en momento en que las vacunaciones contra el Covid-19 y un enorme estímulo fiscal han liberado una demanda contenida.

El índice del Instituto de Gerencia y Abastecimiento (ISM) de actividad fabril nacional cayó a 60.7 puntos el mes pasado después de crecer a 64.7 en marzo, que fue el nivel más alto desde diciembre de 1983.

Una lectura por encima de 50 indica expansión en la manufactura, que representa 11.9% de la economía estadounidense. Economistas consultados por Reuters habían pronosticado que el índice subiría a 65 puntos en abril.

El sondeo ISM también mostró tiempos de entrega récord, escasez a gran escala de materiales básicos críticos, aumento de los precios de las materias primas y dificultades para transportar productos entre industrias.

La pandemia, ahora en su segundo año, ha interrumpido gravemente las cadenas de suministro. El ISM señaló que “las empresas y los proveedores continúan luchando para satisfacer las crecientes tasas de demanda debido a los impactos del coronavirus que limitan la disponibilidad de piezas y materiales”.

Advirtió que el ausentismo de los trabajadores, los cierres a corto plazo debido a la escasez de piezas y las dificultades para cubrir los puestos vacantes podrían limitar el potencial de crecimiento de las manufacturas.

Las 18 industrias manufactureras continuaron expandiéndose en abril y los fabricantes de muebles informaron que “la capacidad del mercado en la mayoría de las áreas está sobrevendida” y se espera que “la demanda continúe fortaleciéndose, lo que provocará interrupciones más significativas”.

En el sector de productos de plástico y caucho, los plazos de entrega fueron los más largos en 35 años para algunas fábricas.

Los manufactureros también se quejaron de los precios del acero, que los fabricantes de productos metálicos describieron como “altísimos”.