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Monterrey albergó fiesta multicultural por partido 1,000 del Mundial

Aficionados japoneses, tunecinos y de otras nacionalidades convergieron en un día icónico del torneo en territorio mexicano. Predominó un clima de cordialidad y fiesta.

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La hospitalidad fue el principal reconocimiento de los aficionados extranjeros hacia Monterrey.Foto: Especial

Fredi Figueroa

Guadalupe, N.L.- La bandera de Japón se multiplicó en las gradas del Estadio Monterrey tras la abultada victoria por 4-0 de dicha selección contra Túnez en el partido 1,000 de la Copa del Mundo de la FIFA.

México aseguró un lugar especial en los 96 años de historia del torneo al recibir dicho partido en la Sultana del Norte, que ya había sido sede mundialista en 1986. En 2026, ya albergó dos de sus cuatro partidos programados con asistencia acumulada de 102,230 aficionados.

La noche del 20 de junio (21 de junio ya en Túnez y Japón) fue la cereza en el pastel para una fiesta multicultural que duró varios días en Monterrey en el marco del simbólico partido 1,000.

“Llegamos desde el 12 de junio y me gusta todo: la cultura, su gente, la hospitalidad, la comida y que todo el mundo nos hizo sentir muy bienvenidos”, compartió con El Economista un aficionado tunecino de nombre Omar, que iba en compañía de tres amigos.

Omar describe que ha viajado por el planeta acompañando a su selección, sin embargo, encontró algo especial en su semana por México.

“He estado en muchos lugares en el mundo siguiendo este torneo (la Copa del Mundo), pero lo que veo esta vez aquí es increíble”.

La hospitalidad fue el principal reconocimiento de los aficionados extranjeros hacia Monterrey. Los tunecinos duraron más días porque su selección jugó contra Suecia el 14 de junio también en casa de Rayados, pero los japoneses apenas vivieron su primer partido allí.

“Viajamos de Japón a Dallas y luego a Monterrey. El ambiente aquí es increíble, la gente es muy amable y muy educada con nosotros. Además, los tacos son deliciosos”, agregaron Ichiro y Junya, un par de aficionados del país del sol naciente.

El partido fue de tal relevancia para Japón que hasta su princesa, Hisako de Takamado, estuvo presente en el Estadio Monterrey en medio de los 51,243 asistentes.

Convivencia sana

El resultado tuvo dos matices: alegría para Japón por tomar el liderato del Grupo F con los mismos puntos (4) y diferencia de goles (+4) que Países Bajos; y frustración para Túnez por unirse a Haití y Turquía como los primeros eliminados en fase de grupos.

Los jugadores de la selección tunecina se acercaron a las gradas del Estadio Monterrey para pedir perdón a sus aficionados tras caer ante Japón, pero algunos les respondieron con repudio.

Sin embargo, la actitud de los fans tunecinos fue distinta en las calles. Una noche antes, en la conglomerada zona de antros de Barrio Antiguo, bailaban y cantaban junto a los japoneses. Hasta jugaron con una botarga del Doctor Simi, un personaje pintoresco de la cultura mexicana.

“¡Quiere volar, quiere volar!”, gritaban tanto tunecinos como japoneses al momento de cargar a un aficionado que se animara a ser aventado.

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Aficionados tunecinos y japoneses.Foto EE: Fredi Figueroa

Incluso en algunos negocios aledaños al Estadio Monterrey se veía a aficionados de ambos países comiendo tacos y burritos horas antes de ingresar al partido. También había de otras nacionalidades, como australianos, costarricenses, colombianos, suizos, canadienses y sudafricanos.

“Nos gusta mucho Japón y tienen nuestro apoyo en este Mundial”, compartió a este diario un aficionado australiano llamado John, que portaba una camiseta de la selección japonesa del Mundial 2006.

Monterrey es famoso por su poderío industrial en México y cuenta con instalaciones de empresas extranjeras. Por otra parte, según datos oficiales, cada año recibe a más de 150,000 habitantes de otros estados en busca de oportunidades laborales.

Esa mezcla cultural se reflejó en las calles en el marco del partido entre Japón y Túnez, agregando a aficionados de estos países que se quedaron con sensaciones positivas.

“Vivo en Suiza y no he dormido todavía desde que vine directo a México. Me quedaré una semana, vale la pena porque este partido es muy especial para nosotros. El ambiente es muy lindo, todos nos dan la bienvenida y nos sentimos muy bien”, describió Feras, otro aficionado tunecino.

A Monterrey le resta albergar dos partidos de este Mundial. El 24 de junio recibirá el Corea del Sur contra Sudáfrica de fase de grupos y el 29 del mismo mes un duelo de dieciseisavos de final con rivales por definir, entre los cuales podrían estar Países Bajos, Brasil, Marruecos y el propio Japón.

Fredi Figueroa

Coeditor de deportes de El Economista. Periodista desde 2012, egresado de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Autónoma de Chiapas y de la Maestría en Comunicación Deportiva por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Deporte contado a través de números, cultura, política y pasión.

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