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Condicionan fracking a dos cuencas y solo si hay agua salada
La cuenca de Tampico-Misantla fue descartada por inviable ambiental y socialmente; continuarán los estudios en las otras dos que cuentan con recursos shale potenciales: Burgos y Sabinas-Burro-Picachos.

Un comité de 54 expertos presentó al gobierno de Claudia Sheinbaum un primer dictamen sobre la fracturación hidráulica.
El comité para el análisis del gas no convencional integrado por el gobierno federal presentó este jueves sus primeras conclusiones: los estudios rumbo al desarrollo de los recursos shale en el país deben continuar sólo en Sabinas-Burro-Picachos, en Coahuila y Nuevo León, y Burgos, en el noreste de Tamaulipas, y antes debe existir la certeza de que hay reservorios de agua salada donde obtener el líquido para su posible explotación.
Con esto se dejaría fuera la posibilidad de desarrollar el 60% del potencial total de recursos de este tipo en el país (petróleo y gas), mientras que, ante la urgencia de reducir las importaciones de gas natural desde Estados Unidos, expusieron que sólo se excluiría al 15% del gas natural, puesto que se concluyó que la cuenca de Tampico-Misantla es social y ambientalmente inviable para este tipo de proyectos.
En la presentación del Comité Científico sobre Soberanía Energética y Yacimientos de Gas Natural no Convencional detallaron en Palacio Nacional que el potencial de gas natural en yacimientos no convencionales está estimado en 141.5 billones de pies cúbicos y de éstos, 53.8 billones (38%) están en Burgos, 67 billones (47.3%) en Sabinas-Burro-Picacho, mientras que los restantes 20.7 billones (14.6%) se localizan en Tampico-Misantla.
“Por criterios de protección social, biodiversidad y densidad demográfica, se debe considerar prohibir actividades de aprovechamiento de yacimientos no convencionales de gas natural en la cuenca Tampico – Misantla”, aseguraron.
La investigadora de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, Ana Paulina Gómora Figueroa, explicó que la decisión deriva del análisis conjunto de variables ambientales, sociales, técnicas y de biodiversidad.
En contraste, el comité consideró viable continuar únicamente con estudios para evaluar el potencial existente en las cuencas Sabinas-Burro-Picachos, en Coahuila y Nuevo León, y Burgos, en el noreste de Tamaulipas.
Explotación sólo con agua salada
El director de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, José Antonio Hernández Espriú, señaló a su vez que el fracturamiento hidráulico requiere entre 50,000 y 70,000 metros cúbicos de agua por pozo, por lo que recomendó prohibir el uso de agua dulce destinada al consumo humano, la agricultura o la ganadería.
En su lugar, propuso utilizar exclusivamente agua salada localizada en formaciones profundas, para lo cual será necesario perforar primero pozos con fines exclusivamente hidrogeológicos.
Los especialistas también recomendaron demostrar científicamente que esas formaciones con agua salada estén hidráulicamente aisladas de los acuíferos que abastecen a la población, además de reciclar al menos el 75% del agua utilizada y establecer un monitoreo permanente de la calidad del agua superficial y subterránea antes, durante y después de cualquier proyecto.
El comité también estableció que cualquier eventual proyecto deberá someterse previamente a consultas públicas, libres e informadas con las comunidades ubicadas en las zonas de influencia.
Asimismo, propuso crear un sistema permanente de monitoreo científico independiente para vigilar la integridad de los acuíferos, los impactos ambientales y la actividad sísmica.
La presidenta Sheinbaum informó que el siguiente paso será realizar pozos de investigación para confirmar la existencia de agua salada en las cuencas donde eventualmente podría analizarse el desarrollo de gas no convencional.
Aclaró que estas perforaciones no tendrán como objetivo extraer gas, sino verificar la disponibilidad, volumen y características del agua profunda.
“Si no hay agua salada, se cierra la posibilidad de hacer cualquier tipo de explotación de gas no convencional”, sostuvo.
El Plan Estratégico 2025-2035 de Petróleos Mexicanos (Pemex) problematiza aún más que se deje fuera la cuenca de Tampico Misantla, ya que se estima que hay 34,800 millones de barriles de petróleo crudo como recursos prospectivos que son el 97% del petróleo shale del país.
Sin embargo, la prioridad de la presente administración es avanzar hacia la explotación del gas shale y reducir así las importaciones desde Estados Unidos, que significan el 75% del consumo nacional de gas.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que su administración adoptará las recomendaciones como guía para definir la política energética en materia de gas no convencional en México.
“No vamos a iniciar ningún proceso de explotación sin atender las conclusiones de los expertos”, afirmó la mandataria, quien adelantó que los estudios y avances serán públicos y que el gobierno informará periódicamente sobre los resultados.
También anunció que el gobierno habilitará una plataforma digital donde se publicarán todos los estudios elaborados por el comité científico y los avances de las investigaciones, además de mantener reuniones periódicas con los 54 especialistas para dar seguimiento al proceso.






