Luis Juárez Díaz dejó la posición de catcher por una operación del codo derecho que le realizaron en febrero del 2015 y esto lo obligó a tener otro rol dentro del campo de juego. “Volví a la posición unos cuatro o cinco juegos, pero mis dedos no me respondían, tiraba y se me encogían y tardaban en responder”, describe.

El ahora bateador designado de los Leones de Yucatán comenzó su carrera en la Liga Mexicana de Beisbol cuando los Sultanes de Monterrey lo firmaron como receptor. Otras de las posiciones que también ocupó fueron primera base y jardinero en la Liga Mexicana del Pacífico.

La recuperación le llevó aproximadamente un año y cuando regresó a la posición de receptor, por un par de juegos, Juárez Díaz indica que hizo “tiros muy malos y ya me daba vergüenza. La gente no sabe por lo que uno pasa y me gritaban”. Desde la fase regular 2016 fue ocupado por Sultanes como bateador designado y comenzó a tener mayor participación.

Aunque en ocasiones extraña estar como receptor, pero puntualiza que se siente más centrado en el papel que desempeña ahora. “Como designado no lo hago”, indica Juárez. Tan sólo el 2017 el jugador obtuvo en la Liga Mexicana del Pacífico el título de bateo (.364).

En la presente temporada mantiene su promedio de bateo por encima de .300. Con los Leones de Yucatán es el elemento con el mejor promedio de bateo y es el tercer jugador en la Liga que más carreras impulsa.

—Te incorporaste en la presente temporada con los Leones de Yucatán. ¿Qué consideras que les ha permitido mantenerse en los primeros lugares de la Zona Sur?

Hemos jugado más beisbol. Este equipo se caracteriza por eso, podemos estar “apagados”, pero en la octava y novena entrada como que se prende un switch, aunque hay juegos en los que no nos ha alcanzado, pero es algo que caracteriza a los Leones.

Es un plantel completo, hasta la banca es muy buena, no he visto que saquen a un jugador del círculo de espera para traer a un bateador emergente que venga y tire todo, cuando antes lo miraba. Sabemos y confiamos que el que está atrás de nosotros puede hacer igual o mejor el trabajo. Cuando se van las envidias, siempre estará otro compañero para apoyarte.

—Fueron nueve temporadas con los Sultanes de Monterrey. ¿Cómo aportas esa experiencia ahora con los Leones de Yucatán?

Trato de ser un buen compañero, aporto mi poca o mucha experiencia, apoyo a los compañeros, porque sé que yo puedo ocupar de ellos y nadie es perfecto, llegan momentos en los que caes en una crisis, a lo mejor no deportiva, y necesitas de un amigo.

Siempre he buscado ser un buen compañero y quisiera que me recuerden así al final de mi carrera, como la persona que fue buen amigo. Yo sé que no le vamos a caer bien a todo mundo, pero tratar de aportar lo mejor de mí en lo personal y profesional.

—¿Eres un jugador más paciente ahora?

Logré ser paciente, antes me molestaba, era muy ansioso en la caja de bateo. Llega el momento en el que te das cuenta de que eres una figura para muchos niños y eso hizo que me calmara y disfrutara. La misma trayectoria te va a ir diciendo cómo tienes que jugar, ir madurando, cómo tienes que hacer las cosas y eso es muy importante, tienes que ser paciente, tranquilo y saber que tienes responsabilidades muy grandes.

—En el 2012 das positivo por dopaje y te suspenden 50 juegos y para octubre del 2013 te vuelven a sancionar con 100 partidos y sin salario. ¿Cómo vives esos momentos?

Son cosas que no termino de entender, me orilló a decir que ya no quería jugar, ya no quería saber nada de beisbol y estuve a punto del retiro. Pensaba que no tenía necesidad de estar batallando y que no había hecho nada. Entonces no tenía que pagar culpas de otra gente y no se me hacía justo. Quise averiguar, hice todo de mi parte; había una barrera muy grande que no me dejaban brincar y tuve que ir al psicólogo.

—¿Consideras que la gente te juzgó de más?

Da la casualidad que en mis números no se refleja nada de lo que soy ahora; no te estoy diciendo que soy un súper jugador, pero si ves los números hay una enorme diferencia, muchos me juzgaban porque en invierno sí jugaba y el año pasado que jugué más en verano, fui el cuarto bat, produje 81 carreras, fui el tercero del equipo con más homeruns (14), para mí era un reto demostrar que no necesitaba de nada para poder hacer mi trabajo. Hay una enorme diferencia y es cuando digo: ¿por qué en esos años no bateé si se supone que estaba usando sustancias prohibidas? Y nadie dice nada, juzgan por lo que es.

Me dijeron que si caía una vez, lo volvería hacer y por qué me tenían que creer que no sucedería por tercera vez. Cada quién es libre de creer lo que sea y ahorita ya estoy tranquilo.

yesme.cortes@eleconomista.mx