La firma de contratos con salarios en dólares a jugadores o entrenadores en la Liga MX, es algo que no ha sido prohibido, pero sí muy señalado por los efectos deficitarios que a la larga un club enfrenta y ahora más, con el golpe financiero a la industria del futbol, un suceso global.

Parar los sueldos en dólares sigue sonando utópico, pero a la vez, suena como propuesta a sumar si se desea un equilibrio competitivo deportivo y financiero dentro de la liga. Sin embargo, la brecha económica entre los clubes marca la diferencia, entre los que tienen como respaldo a empresas con capacidad de generar ganancias en dólares y otras en pesos. Además, la capacidad de hacer transferencias en dólares es condición de cada equipo, pero en general, ganar, tener estrellas de futbol y ser atractivos para el capital de los patrocinios y de derechos de transmisión es deseo de cualquier club deportivo en el planeta, pagando incluso consecuencias como balances negativos.

“En general todos los extranjeros que piden contratos en dólares tienen un tope de convertibilidad que los fija cada club. En mi tiempo en Chivas el tope se fijaba entre 19 y 20 pesos por dólar. Pero no solo son los extranjeros, también las estrellas consagradas en México, los seleccionados, los que regresan al país, pues te piden dólares”, señala a El Economista, José Luis Higuera, ex director general del Guadalajara.

-¿Financieramente en los clubes a quién beneficia hacer este tipo de contratos?

“A nadie, es una locura cuando no tienes ingresos en dólares. Muy pocos equipos podrán tener una dolarización de ingresos en sus contratos de televisión, pero ni así. Sería algo bastante riesgoso y creo que debería ser inviable. Si se deja de fichar en dólares se pierde el riesgo cambiario y se busca una estabilidad financiera. El beneficio debería ser la seguridad y viabilidad financiera ante abruptos de tipo de cambio”, subraya Higuera.

La Federación Mexicana de Futbol (FMF) como organismo regulador y sancionador de la Liga MX puede dictar la eliminación de los registros de contratos en dólares. Su motivo a nivel macro obedece al Fair Play Financiero, la medida que promueve la FIFA para mejorar la salud financiera y tener un balance en los ingresos y egresos de un club.

“Regular los contratos en el futbol mexicano permite tener una liga más transparente para evitar descalabros financieros que a la larga llevarán a una inestabilidad como liga, federación, y afecta a la cadena de valor. Lo ideal sería tener un Fair Play Financiero en la Liga MX en un acuerdo de cuánto pueden gastar. El fútbol también se juega en el escritorio, es importante tener buenos jugadores. Los contratos en dólares no se van a acabar porque habrá jugadores que no querrán venir al futbol mexicano por pesos”, menciona a este diario Javier Salinas, ex director de marketing de la Liga MX y la FMF.

Guillermo Ochoa regresó a México después de pasar ocho años en Europa. El portero firmó de nuevo contrato con el América con vigencia al 2023, en dólares, para ponerse al nivel salarial de André-Pierre Gignac de Tigres. Tiene el sello de seleccionado nacional y la cima de su valor como futbolista fue 8.9 millones de dólares en el 2014 con el Málaga FC, la máxima cotización para un portero mexicano. En el mismo mercado de fichajes de verano 2019 llegó Giovani Dos Santos, quién aceptó bajar su salario del Galaxy LA.

“No hay una restricción para contratar en dólares. Cada club establece su nómina. No se debería tener más del 15% de tus ingresos para pagos en dólares. Es el momento justo de poner un límite salarial o de plazo de tiempo a los contratos en dólares derivado de la situación financiera que se está viviendo. Que la FMF aplique la sanción a equipos chicos o grandes que no cumplan, que haya una consecuencia real aplicable”, apunta Higuera.

Es cierto que el dólar es una moneda universal que puede funcionar al estilo ‘lengua franca’ en transferencias. Sin embargo, el tipo de cambio peso-dólar impacta a muchas empresas que dependen de este valor. En el primer semestre del 2020, el peso recibió el impacto por la crisis de la pandemia con una caída del 26 por ciento.

Las lecciones de devaluaciones económicas en México, incita al fútbol mexicano a no practicar contratos bajo una moneda que se fortalece frente al peso.

“Recuerdo la referencia del 2014-2015 cuando Leones Negros estuvo por última vez en primera división y yéndonos a valores actuales de la nómina de un equipo, de los de media tabla para abajo, deberán estar en unos 200-250 millones de pesos, pero habrá equipos que tengan más que eso. Los salarios en el futbol mexicano están inflacionados, no es posible que en nuestro fútbol hay jugadores que ganen 2 millones de dólares al año, incluso que tengan salarios de 2 millones de pesos mensuales o libres de impuestos. En reuniones de trabajo nos han comentado que el pago en dólares como práctica se tendrá que acabar. No se podrán registrar ya en la FMF hasta donde nos comentan. Ahora los contratos tendrán que ir en salarios brutos y eso haga que el futbolista se obligue a asumir una realidad de los asalariados”, explicó a El Economista el presidente de Leones Negros, José Alberto Castellanos.

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