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Nuevo tope salarial, una victoria para los jugadores
El incremento de 13.9 millones de dólares no permitirá a los equipos contratar estrellas, pero es un triunfo rumbo al nuevo contrato colectivo.
El incremento de 13.9 millones de dólares del tope salarial de la temporada del 2018, en la que cada franquicia puede gastar hasta 177.2 millones de dólares en el sueldo de su plantilla respecto al del 2019 (en la que pueden destinar en salarios de los jugadores hasta 191.1 millones) es una victoria sólo para algunos de los jugadores de la NFL.
Este aumento no garantiza que todos los jugadores de la liga sean beneficiados en sus salarios para la siguiente campaña.
Cada equipo elegirá en qué jugadores repartirá ese dinero disponible. Sólo algunos gozarán de ese privilegio, teniendo en cuenta que las plantillas de estas franquicias están conformadas por 53 jugadores.
Además, este incremento no permitirá que los equipos puedan contratar a una estrella como los quarterbacks Jimmy Garoppolo, Aaron Rodgers o el linebacker Khalil Mack, debido a que el salario anual de cada uno de ellos es aproximadamente entre 23 y 33 millones de dólares.
“Servirá más a los equipos para poder firmar o retener a los jugadores que entran en la agencia libre o que fueron etiquetados como jugadores franquicia”, opina Pablo Viruega, comentarista de ESPN.
Este aumento sirve, en parte, como el inicio para negociar el nuevo contrato colectivo de la NFL entre los dueños de las 32 franquicias y los cerca de 1,700 jugadores que integran la Liga. Las pláticas se proyectan para iniciar en el 2019.
Mientras que el nuevo convenio debe entrar en vigor a finales de la campaña del 2020. Si no hay un acuerdo para reformar el nuevo contrato colectivo los jugadores podrían irse a huelga y no jugarían en el 2021.
“Teniendo en cuenta el nivel de violencia física del futbol americano, la vulnerabilidad a lesiones a la que están sujetos los jugadores y el corto ciclo de vida de sus participantes, me parece que los jugadores de la NFL tienen la mayor necesidad de contratos totalmente garantizados. Debe haber una reestructura en el contrato colectivo”, mencionó Russell Okung, miembro del Comité Ejecutivo del Sindicato de Jugadores de la NFL y tackle ofensivo de Los Angeles Chargers.
Los propietarios de los equipos acostumbran dar a los jugadores contratos con tres variables: el sueldo base, el salario garantizado y el que tiene variables sujetas a su desempeño en el emparrillado. Generalmente, los propietarios ponen la mayor parte del contrato sujeto al último rubro.
El tope salarial funciona como una medida para que los equipos menos ricos tengan la oportunidad de ganar un campeonato y, a la vez, para que los más poderosos no sean siempre los que ganan los títulos.
Pero no siempre fue así. Hasta 1994 se instauró el primer tope salarial, que era de 34.6 millones de dólares. Antes de ese año, los equipos con los propietarios más ricos eran los que tenían a los mejores jugadores y, por consecuencia, contaban con las mayores oportunidades de ganar los campeonatos.
Entre 1992 y 1995, los Dallas Cowboys ganaron cuatro de cinco Super Bowl y el tope salarial, entre otras situaciones, hizo que se desprendieran de jugadores que habían sido valiosos para levantar los títulos y otros equipos pudieron convertirse en campeones.
Sin embargo, el tope salarial y el vigente contrato colectivo (que se firmó en el 2011), que estipula que “menos de 50% de las ganancias de la Liga será dado a los jugadores” no son benéficos para éstos y, en cambio, sí para los propietarios de los equipos.
Lo anterior se refuerza si se tiene en cuenta que sólo por derechos de transmisión de los partidos, de acuerdo con cifras del portal Statista, televisoras como Fox Sports, CBS, ESPN, Direct TV y NBC tienen proyectado pagar 54,650 millones de dólares a la NFL entre el 2014 y 2022.
En ese lapso cada equipo recibirá 1,707 millones de dólares, una cifra que aparentemente es baja si se compara con el tope salarial al que están sujetos los jugadores.
“La NFL es un negocio boyante y es la Liga, si se cuenta a la MLB, NHL y NBA, que menos dinero paga a sus jugadores. Lo que ellos pelearán en el próximo contrato colectivo es que de los contratos que se negocien, la mayor parte sea con dinero garantizado. Si los dueños no lo aceptan, no sería raro que se fueran a huelga”, menciona Jorge Pinzón, periodista de Claro Sports.