Como cada temporada, la NFL está repleta de una nueva generación recién desempacada de las universidades. El talento de jóvenes como Trevor Lawrence y Zach Wilson está comprobado, no por nada recibieron contratos por más de 50 millones de dólares (salarios de cuatro años más bonos por firmar), sin embargo, su efecto tiene que ser inmediato.

“Cuando llegó Aaron Rodgers a la NFL (seleccionado por los Packers en el Draft 2005), se sentó a aprender del sistema, era el suplente (de Brett Favre) y se fue empapando poco a poco. Hace 10 o 15 años ese era el modelo para los quarterbacks novatos: sentarse a tomar notas, aprender y ya para el segundo o tercer año iban de titulares, pero en la actualidad, el novato va al ruedo a aportar soluciones de inmediato”, menciona a El Economista, Ciro Procuna, analista de futbol americano en ESPN.

“La falta de paciencia en la NFL se nota más, ya no es la NFL de antes donde podías tener un quarterback tipo Rodgers que entraba después de una leyenda como Favre y que estuviera listo después de cuatro años, eso ya no pasa sobre todo porque son contratos de cuatro o cinco años y tú tienes que saber si tomaste la decisión correcta o no. No solo eso, hay headcoaches que pueden ser despedidos. Tampoco ayuda que el premio a novatos ofensivo ya es exclusivo para quarterbacks en los últimos años y eso orilla a los clubes a seleccionarlos y meterlos a jugar”, describe Ulises Harada, fundador del sitio Primero y Diez, especializado en NFL.

Esa responsabilidad les espera a Lawrence con los Jacksonville Jaguars, a Wilson con los New York Jets y a Mac Jones con los New England Patriots, todos como quarterbacks. Sus equipos no solo los han puesto de titulares por el nivel que proyectaron en colegial, sino también para explotarlos económicamente.

“Van de titulares porque para eso los quieren los equipos y quieren, además, explotar al máximo sus contratos de novatos, con esos primeros años en los que no les salen tan caros y pueden construir alrededor de ellos, beneficiándose de efectos del tope salarial, lo que se convierte en un terreno fértil”, añade Procuna.

Actualmente, el salario mínimo anual para un novato es de 610,000 dólares y, en contraste, el máximo va variando dependiendo del equipo y los contratos convenidos. Trevor Lawrence es el mejor pagado de 2021 con un límite salarial de 6.68 millones de dólares, aunque al unirse a Jacksonville aseguró un total de 36.79 millones por cuatro años y 24.11 millones más solo por firmar.

“Trevor es uno de los mejores prospectos que ha llegado a la NFL en los últimos dos décadas, es un jugador que se da cada cinco, 10 o 15 años, al estilo de Peyton Manning o John Elway. Lo ganó todo, puso a la Universidad de Clemson entre los mejores del futbol colegial, destaca por su fuerza de brazo, capacidad de lectura y porque tiene todos los atributos físicos y mentales que se buscan en el molde de un quarterback franquicia”, señala Ulises Harada.

Gracias a ese rendimiento ganador desde su etapa universitaria, Lawrence se ganó el derecho a ser el pick número 1 del Draft 2021, aunque eso significó que lo contratara el equipo con peor rendimiento de la NFL en la última temporada. Por ello, aunque su nivel sea muy bueno, los expertos no especulan que pueda llegar ni siquiera a postemporada: “los Jaguars no van a cambiar de la noche a la mañana”, dice Harada.

Una situación similar pasa con Zach Wilson. Fue el segundo mejor rankeado del Draft y por ende elegido por los Jets, el segundo peor de la temporada 2020. Su beneficio económico es de 58 millones de dólares al haberse unido a este equipo por los próximos cuatro años, ya que el 39% de ese dinero procede de un bono solo por firmar.

Pero para otros novatos, las esperanzas de brillar son mejores: “La conversación para quarterback novato del año está muy interesante porque la historia nos dice que de cinco o seis prospectos solo pega uno y actualmente tenemos una gran clase de quarterbacks novatos”, explica John Sutcliffe, periodista deportivo de ESPN.

“Cuando Russell Wilson pegó con los Seahawks, todo el mundo quería al próximo Russell y no es algo tan fácil. Ahora estamos viviendo la nueva moda: saber quién es el próximo Patrick Mahomes, preguntándose si puede ser Trey Lance (fichado por 49ers), Justin Fields (Chicago Bears), entre otros”.

Para Sutcliffe, el arranque de temporada 2021 es interesante por esta camada de novatos pero también porque, en general, “hay seis o siete equipos con muchas dudas sobre su quarterback”, como ocurre con los Houston Texans y Deshaun Watson, el cuarto jugador mejor pagado de la liga este año (39 millones de dólares), pero que se encuentra en la incertidumbre de participar ya que durante la temporada baja recibió 21 quejas por acoso sexual.

Pero no solo los quarterbacks son interesantes en la nueva generación de jugadores. Para Ulises Harada, hay otros prospectos que destacarán en la naciente temporada como Kyle Pitts (20 años), ala cerrada de Atlanta Falcons; Najee Harris (23 años),corredor de los Pittsburgh Steelers; y Elijah Moore (21 años), receptor de los New York Jets. El especialista recalca que los Jets, Broncos y Browns son los equipos que mejor se armaron de novatos después del Draft 2021.

Otro de los que estará en el radar de aficionados y medios es Mac Jones, quien fue elegido por Bill Belichick como quarterback titular de los Patriots tras la baja del experimentado Cam Newton. Newton decepcionó con solo un año en el equipo, en el que no pudo hacer olvidar el legado histórico de Tom Brady.

Ahora Jones, de 23 años, es el elegido, aunque sus credenciales no convencen. Fue el pick número 15 del Draft y su contrato vale menos de la mitad del de Trevor Lawrence (15.58 millones de dólares): “No veo nada especial en Jones, en su proceso de evaluación, nada de él fue lo suficientemente espectacular para revolucionar la liga, es como un Andy Dalton, si todo sale bien te mete a playoffs, pero si todo sale mal, pasa lo que a Dalton con los Cowboys”, concluye el creador de Primero y Diez.

fredi.figueroa@eleconomista.mx