Vivir una infancia entre bombardeos y beber tres litros diarios de Coca-Cola no son las características promedio de un basquetbolista de la mejor liga del mundo. Mucho menos las de un MVP (Jugador Más Valioso), pero Nikola Jokic se ha encargado de romper ese molde.

El serbio se convirtió en ganador del MVP de la NBA 2020-21, siendo el primero en la posición de pívot que gana el premio desde Shaquille O’Neal en el 2000. Su desempeño en los Denver Nuggets, el tercer mejor equipo de la Conferencia Oeste, le valió el reconocimiento de una liga en la que empezó sin ser de los prospectos favoritos.

‘The Joker’ se convirtió también en el pick más bajo en la historia en ganar un MVP, al ser seleccionado por los Nuggets en 2014 como #41 de la segunda ronda del draft. Recuerda que estaba durmiendo cuando se anunció el fichaje.

Jokic nació en Sombor, una pequeña ciudad al norte de Serbia, en los límites con Croacia. Sus padres trataban de protegerlo a él y a sus dos hermanos mayores, Strahinja y Nemanja, de los bombardeos típicos de la Guerra de los Balcanes a finales de los 90. Cerca de ahí es donde empezó su camino en el basquetbol, jugando para el Mega de Mitrovica.

Desde ahí fue observado por los scouts de los Nuggets, aunque su físico acarreaba problemas desde su etapa en la secundaria: “Bebía mucha gaseosa, unos tres litros al día. Nunca bebía por la mañana, eso sí, porque había que entrenar, pero después de los entrenamientos ya no podía parar, era un vaso detrás de otro. En mi primer vuelo a Denver me tomé la última y desde entonces nada”, le dijo a ESPN en 2017.

El pívot vivía en sobrepeso desde la adolescencia, al grado de que “no podía hacer una flexión de brazos”, recuerda. Incluso en el último año tenía condiciones físicas no favorables, pero durante el confinamiento bajó 20 kilos que le hicieron retomar la confianza.

Antes comía cosas normales: pollo, arroz, carne, pero cocinadas de otra manera. La dieta actual me ha ayudado. El cuerpo técnico ha hecho un gran esfuerzo para ayudarme a preparar mi cuerpo para la NBA”.

En esta temporada promedió 26.4 puntos, 10.8 rebotes y 8.3 asistencias (Top 5 de la NBA en estas tres categorías), además de un 57% de acierto en tiros de campo y un 39% desde el triple. Jugó todos los partidos de temporada regular y se convirtió en el primer MVP en cumplir este calendario desde Kobe Bryant en 2008.

Jokic ganó la elección con 971 votos, dejando en segundo lugar a Joel Embiid, de los Philadelphia 76ers, con 586, y a Stephen Curry, con su prodigioso año en los Golden State Warriors, con 453. El serbio es apenas el tercer europeo en ganar este premio en la historia de la NBA (Dirk Nowitzki en 2007 y Giannis Antetokounmpo en 2019 y 2020).

“Recuerdo las sirenas, los refugios antibombas, las luces siempre apagadas. Vivíamos prácticamente en la oscuridad. Incluso a las 9:00 de la mañana todo estaba apagado. Yo no podía salir solo, mi madre no me dejaba si no me acompañaban mis hermanos”, contó el basquetbolista a Bleacher Report.

Ahora es el mejor jugador de la NBA y el pilar de su equipo, los Denver Nuggets, en la búsqueda del título. Por ahora se encuentra disputando la serie de semifinales de conferencia ante los Phoenix Suns, pero con la seguridad de que Jokic no se quedará dormido como en el día de su elección en el draft.

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