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Marruecos, la unidad entre la táctica europea y la identidad
Walid Regragui es el entrenador que robó la atención del Mundial 2022, por la forma en que armó al equipo en corto tiempo y con las piezas necesarias. Los marroquíes llevan el estandarte del continente africano.

Foto: Reuters
Marruecos se instaló en la historia de las Copas del Mundo como una lección a las grandes potencias del futbol o a los países que tienen el poder económico para levantar una Selección nacional.
La historia de Walid Regragui con el equipo marroquí ha sido breve. Tomó la selección tres meses antes de iniciar el Mundial de Qatar, tras el despido del entrenador de origen bosnio Vahid Halilhodžić, que los guió durante la clasificación. La Federación Marroquí decidió que un estrategia de casa era lo conveniente para armar a un equipo que en la fase de grupos se enfrentaría a Bélgica, Canadá y Croacia.
¿Sus credenciales como entrenador? Tres equipos árabes y una preparación senior de 1998 al 2011 en clubes de Francia y España. Con eso y con la fórmula correcta, Walid está triunfando en la selección, al conseguir que se colocaran como el cuarto equipo africano en alcanzar la fase de cuartos de final, los anteriores fueron Camerún 1990, Senegal 2002 y Ghana 2010. Además, el equipo marroquí jugó de nuevo unos octavos de final desde 1986.
Regragui es un marroquí nacido en Francia. Reunió al equipo con mayor diversidad nacional del Mundial, pues 14 de los 26 jugadores nacieron fuera de Marruecos y proceden de seis países diferentes. Lo que hizo fue darle coherencia a la diversidad. Como ha mencionado: “un enfoque riguroso y táctico con el estilo europeo con nuestra propia identidad”.
Marruecos no ha ido más allá de sus fronteras en cuanto a su peso futbolístico. El equipo varonil es el campeón del Campeonato Africano de Naciones, mientras que la selección femenil quedó segunda en la Copa Africana de Naciones a principios de este año y se clasificó para su primera Copa Mundial.
Una victoria contra Portugal en los cuartos de final convertiría a Marruecos en el primer equipo africano en llegar a semifinales.
"Si puedes hacerlo, puedes, si no, no. No tiene nada que ver con ser árabe o no. Luché por ello. Tal vez cuando sea mayor, estaré orgulloso de ello, pero por el momento, estoy principalmente orgulloso de mi país", dijo el entrenador de 47 años, que abre caminos a los entrenadores de su región.
Ante España, con el que se fueron a tanda de penaltis trazó el plan durante cuatro días. Su táctica permitió que los rivales tuvieran la posesión del balón.
Habíamos acordado no tomar posesión, no por miedo. Nadie había logrado robarles el balón, así que acepté no tener el balón, no soy un mago. Trabajamos durante cuatro días en este plan de juego".
Para el equipo, Regragui trajo de vuelta a dos estrellas: Hakim Ziyech del Chelsea y Noussair Mazraoui del Bayern de Múnich. Ambos habían sido descartados por el anterior entrenador debido a problemas disciplinarios.
“A veces, la gente, incluidos algunos periodistas en esta sala, decía: ‘Estos tipos no aman a Marruecos. ¿Por qué no jugar con los muchachos nacidos en Marruecos?. Le mostramos al mundo que cada marroquí es marroquí', señaló.