Pennsylvania ha sido el hogar de Gabriel Castaño desde 2009 y no por elección, en realidad él y su familia pensaban que su mudanza hacia Estados Unidos por el trabajo de su padre, Luis, duraría unos tres años.

Ahora, 12 años después, Gabe, como lo llaman en PennState University, es un atleta con una vasta lista de competencias y títulos colegiales, tiene un bronce en los Juegos Panamericanos 2019 y está rodeado por un contexto social dominado por la cultura del deporte.

A sus 24 años ha perdido el acento regio, sus palabras denotan que el inglés es el idioma dominante. El cambio de residencia al salir de Monterrey representó también el cambio gradual de disciplina, pues durante los años de preparatoria practicó el ciclismo.

“Llegué a Pennsylvania cuando tenía unos 11 años, fue algo que cambió nuestra vida, no pensábamos estar acá más que tres años por la fecha de vigencia de las visas. Mi papá es ingeniero y viajaba mucho dentro de Estados Unidos y decidió que nos quedáramos aquí. En aquel entonces yo era ciclista, pero no llegué a competir a nivel nacional por mi corta edad.

Al arribar a Estados Unidos empecé a entrenar más en el velódromo y a partir de los 16 años empecé a enfocarme más en la natación, dejé el ciclismo”, cuenta Gabriel Castaño a El Economista.

Hoy es estudiante senior y está a un semestre de concluir sus estudios en Recursos Humanos con especialidad en Emprendimiento, es también atleta olímpico al ser el único nadador mexicano que dio la marca A en la clasificación a los Juegos de Tokio 2020, eso quiere decir, que la prueba de los 50 metros estilo libre la pudo nadar en 22:01 segundos “que es el tiempo exacto que di, una centésima más y no hubiera clasificado, gracias a Dios todo salió bien, pero ahora sé que hay muchas cosas que se pueden arreglar, mejorar en tácticas, muchas horas voy a estar practicando la entrada, practicando la flecha, todo lo que se pueda hacer”.

Gabe fue a Tokio a sus primeros Olímpicos, donde México en natación también estuvo representado por Ángel Martínez (200 metros estilo combinados), Daniel Delgadillo (aguas abiertas) y Melissa Rodríguez (100 y 200 metros pecho). La nadadora entre 2012 al 2016 también portó el estandarte de PennState, y muy alto, al ganar cuatro campeonatos de la NCAA y obtener en su último año una mención de honor All-American. La Universidad presume que Melissa tiene el récord nacional mexicano de 50, 100 y 200 metros pecho, un récord que se ha mantenido desde 2014.

“En PennState tengo psicólogos, nutriólogos, psiquiatras, todo tipo de doctores, terapeutas, que trabajan conmigo para estar seguros que siempre estoy al 100 por ciento (...) Tengo beca en la Universidad y es algo que me tomó mucho tiempo y trabajo conseguir, al principio entré a la Universidad con muy poco dinero en beca, pero empezaron a aumentarla porque mis resultados deportivos iban mejorando”.

Gabe tiene en el presente la mente enfocada en el deporte. Tokio 2020 mereció toda su prioridad convencido de llamarle oportunidad única y lo relacionado con los estudios lo platicará después con su entrenador Matt Hurst, con su familia. La educación en Estados Unidos le ha inculcado principios de emprendimiento que pretende aterrizar en México, con planes que buscan mejorar la calidad de la natación.

“Sí tengo varias ideas, pero la principal es que quiero traer las tecnologías, la infraestructura, todo lo necesario a estados como Monterrey (Nuevo León), ahí crecí en albercas que tal vez necesitan más infraestructura para soportar a grupos más grandes, con varias líneas, 10 carriles por ejemplo en una alberca para acomodar más nadadores. Me interesa abrir un negocio de albercas a mi nombre y tenerlas operando para destacar a los jóvenes y ver de dónde salen talentos, ese es uno de mis planes”.

Un ejemplo de ese material de entrenamiento que le ha servido es el uso de un tipo de cubetas que se amarran al cuerpo y sirven para trabajar la resistencia: “no estoy seguro pero supongo que no está muy disponible en México, y lo que quiero es llevar mi expertise en esta área de preparación para la velocidad en natación”.

El expertise que un aspirante a la natación de alto nivel puede aprender de Gabriel va desde la alimentación, la técnica, la mentalidad y cómo llevar el día a día combinando el tiempo deportivo con la vida académica. 

Se levanta habitualmente a las 7:00 am, se hace el desayuno “un smoothie o un cereal con granola”, entra a clases toda la mañana, después toma sesiones de gimnasio unas tres veces a la semana, hace natación y por la tarde se cocina pollo, salmón, atiende sus tareas, se relaja, duerme. Mientras que, horas previas a una competencia come ligero y evita lácteos o pastas.

-¿Qué consideras que se tendría que hacer en México para evitar el rezago ante otras potencias en este deporte? 

“Hay muchas cosas que tienen que mejorar, empezando con las Universidades y su nivel. Sé que todos los representantes de México en Tokio entrenan en Estados Unidos y eso es porque el nivel de la natación colegial es muy reconocida. Hay muchos países que están muy detrás al respecto, creo que México tiene muchos avances en este nivel porque esta Selección por ejemplo es la más rápida ha existido y es un orgullo ser parte de eso porque se están rompiendo récords, estamos cambiando este deporte en México.

- Si algún promotor del deporte en México o la Conade preguntara cómo apoyar a los nadadores mexicanos ¿Qué les dirías?

“Apoyarnos con dinero, muchas cosas de lo que hacemos no es barato, por ejemplo, fuimos a una competencia en Europa que duró más de tres semanas y gastamos más de 60,000 pesos que todos pagamos por nuestra cuenta. Creo que fue más, pagamos exámenes covid, comidas. Afortunadamente tengo el apoyo de mi Universidad, porque mentalmente no puedo estar pensando ‘¿qué onda con la Federación?', '¿por qué no nos responden?’ y los resultados luego no van bien porque estás pensando otras cosas, por eso es importante estar enfocado".

Para trabajar la velocidad en una carrera de natación que dura 22 segundos se debe cuidar el aspecto técnico, físico y la mentalidad, considerando que la ansiedad y los nervios pueden ser un factor a combatir.

“Una competencia de alto nivel en velocidad es 80% mental y 20% físico, claro que tienes que controlar los nervios, estar tranquilo porque cuando me pongo bien nervioso es cuando salen los errores. Uno de los ejercicios que uso mucho son métodos de respiración profundos, casi como de meditación, encuentro que me relaja antes de una competencia y puedo hasta oxigenar mi cuerpo, eso es muy importante cuando haces una carrera de 22 segundos en la que es difícil respirar, entonces me calma, me baja la ansiedad y me da buena oxigenación".

marisol.rojas@eleconomista.mx