Los éxitos en el futbol no dependen únicamente del trabajo táctico y el esfuerzo físico de los jugadores. Un vestidor sano podría estar destinado al fracaso.

“De ahí nace todo”, dijo Rafael Lebrija, exdirectivo que formó al Toluca que ganó tres títulos a finales de la década de los 90, un equipo que se distinguió por un equilibrio en el vestuario pese a tener a personalidades fuertes, complicadas, como José Cardozo, Antonio Naelson Sinha, Hernán Cristante o Fabián Estay.

El Economista revisó a los jugadores mediáticos, capitales, los que tienen buena prensa, los más colaborativos, según sus compañeros, para señalar a los cinco jugadores que mejor vestuario hacen en el futbol mexicano:

1.- Rafael Márquez (Atlas): experiencia, compromiso con causas sociales, apoyo al gremio y liderazgo en vestuarios como el del Barcelona y la Selección Mexicana.

2.- Óscar Pérez (Pachuca): buen trato con la prensa, jugador limpio de escándalos, jugador profesional y experiencia en vestidores como el de Cruz Azul y Selección Mexicana.

3.- Christian Giménez (Pachuca): jugador fuera de escándalos, preocupado por cumplir con las expectativas con los fans, compromiso con las instituciones en las que ha estado y apoyo con el gremio. Líder en los momentos de crisis.

4.- Carlos Salcido (Chivas): Experiencia en clubes como Chivas, PSV, Selección Olímpica y Mayor. Compromiso con el gremio y con las instituciones en las que ha jugado.

5.- Carlos Darwin Quintero (América): Futbolista que busca siempre mantener el buen ánimo en el vestuario con música, comentarios alegres que animan al equipo y lo mantienen en armonía.

Lebrija compartió que a la hora de buscar un futbolista que haga un “buen vestidor”, en primer lugar, además de cerciorarse de que sea “un jugador de calidad”, deben percibir que se trate de una persona que “tenga claro que la institución prevalece por encima de todos”.

El exdirectivo, agregó, que sin importar si se trata de un líder que destaque por el sentido del humor o su trayectoria, alguien que cumpla con la función de mantener al plantel unido, debe poder convencer a sus compañeros de que “cada elemento depende del otro”.

Jehu Chiapas, mediocampista que actualmente busca una nueva oportunidad para jugar y que obtuvo dos títulos con Pumas, explicó que en su experiencia, un buen líder tiene “una buena relación con todos los compañeros, logra ser un motivador y poner el ejemplo con actos y logra levantar el ánimo en los momentos difíciles”.

El Atlas cuenta con un jugador que ha pasado por el vestuario del Barcelona y la Selección Nacional, sitios en los que siempre hay mucha presión y exigencia y en los cuales se convirtió en un líder. Por ello, los rojinegros se sienten afortunados de tener en el equipo a una persona que logre manejar los hilos del equipo en todo tipo de momentos como lo es Rafael Márquez.

“Rafa es un libro abierto para cualquiera. Todos pueden preguntar y aprender constantemente de él”, mencionó Facundo Erpen tras conocerlo en Atlas. En otro momento, Javier Aguirre, cuando llegó a salvar al Tricolor rumbo a Sudáfrica 2010, entendió el impacto que tiene él con sus compañeros y dijo públicamente que antes de aceptar el puesto consultó al michoacano si estaba de acuerdo.

Y quien dejó un legado para romper la tensión, robar sonrisas y enseñar que se puede ser profesional y líder divirtiéndose fue Jorge Campos, exarquero de la Selección que fue el culpable de hacer más llevaderas las concentraciones previo a distintos torneos.

Claudio Suárez, quien compartió decenas de partidos y concentraciones con él, ahora comentarista, destacó que el de Acapulco era un “jugador muy querido y era muy respetado por todo el grupo, y en los momentos complicados, donde la monotonía y la tensión llegaban, la picardía y buen humor de Jorge siempre ayudaron a que el grupo se mantuviera unido y enfocado”.

Además, el ex defensa central comentó que cuando alguien estaba enojado, Jorge “aparecía con el comentario que le cambiaba la cara, así que en ese sentido ese tipo de personas son muy útiles para una concentración”.