El golf es un deporte que estuvo ausente de los Juegos Olímpicos durante 108 años, por lo que en el presente siglo solo se ha jugado en Río 2016 y en Tokio 2020. México hizo historia al convertirse en el primer país latinoamericano con cuatro representantes en la cita japonesa: Abraham Ancer, Carlos Ortiz, Gaby López y María Fassi, quienes clasificaron gracias a su ranking mundial, producto de su buen momento dentro de competencias profesionales.

Los cuatro son egresados de universidades estadounidenses: Ancer, de la de Oklahoma; Ortiz, de North Texas; mientras que López y Fassi de Arkansas, donde han potenciado su golf hasta alcanzar participaciones en algunos de los cinco majors del año. Sin embargo, en entrevista con El Economista, el presidente de la Federación Mexicana de Golf (FMG), Jorge Robleda, aclara que todos son producto de la estructura nacional.

“Desde luego son lo que son gracias a sus cualidades, pero los cuatro son producto de toda la escalera del golf mexicano, que en los últimos 15 años ha detonado la masividad y la participación en el extranjero”.

Sobre esa transición, agrega: “Si bien cuando cumplieron la mayoría de edad se fueron a Estados Unidos, una de las funciones más importantes del golf mexicano y de muchos deportes amateurs es que los jugadores reciban becas para continuar su educación, pero para conseguir la beca necesitas ser un gran jugador y los coaches de las universidades vieron un gran potencial en sus participaciones en México”.

El presidente de la FMG describe sus trayectorias con énfasis en lo que hicieron en México: “Ancer nació pegado en la frontera y jugó en infantiles y en la gira de la Zona Norte.

“Ortiz empezó a los seis años y escaló toda la escalera federada desde infantiles, juveniles y representaciones internacionales como amateur, ganando y perdiendo, pues en un principio no era una estrella, era simplemente un jugador más en ascenso. Por eso él, abiertamente, comenta que es producto del golf mexicano”.

En la actualidad, señala Robleda, existe un registro de 140 golfistas mexicanos becados en universidades de los Estados Unidos, participando entre las cinco divisiones de dicho país, como Santiago De la Fuente, Isabella y Alejandro Fierro, Sebastián Gamboa, Álvaro Ortiz y Conny López, así como otros de 15 años o menos que se encuentran en academias o clínicas: “No todos pueden ser campeones, sin embargo muchos pueden sacar una beca estudiantil gracias a este deporte”.

El directivo es claro: participando solo en torneos en territorio nacional, los golfistas mexicanos no podrían alcanzar el ranking para Juegos Olímpicos como ocurrió en 2021, con Ancer y Ortiz ocupando los puestos 9 y 20 (tras la baja de Jon Rahm), así como López y Fassi en 27 y 45. Es por ello que el vínculo con Estados Unidos potencia sus posiciones mundiales y su ascenso a torneos de alta reputación.

A través de los torneos nacionales que se organizan a lo largo del año, la FMG otorga como premio 250 plazas a los golfistas para participar en torneos internacionales, como el Latin America Amateur Championship (LAAC), considerado “el mejor certamen amateur del continente”, entre otros que permiten a los talentos nacientes dar el brinco al PGA Tour. Además, durante estos campeonatos, hay entre cuatro y cinco visores de universidades estadounidenses detectando talento.

“Hemos llegado a un grado de calidad de nuestro golf que las mismas universidades están muy pendientes del producto mexicano, les sirve para sus escuelas”, describe Jorge Robleda, al tiempo en que señala que México es el país con más representantes en cada edición del LAAC, con un promedio de entre ocho y 11 representantes.

Con todas estas cifras, ¿se puede garantizar que el futuro del golf mexicano seguirá siendo exitoso o lo de esta generación fue algo ocasional?

“Garantizar es muy difícil porque no está en la federación, está en la habilidad de los jugadores, pero sí quiero enfatizar es que estamos viviendo tiempos de ensueño y no exactamente en este año olímpico, llevamos 3 años donde hemos ido para arriba, empezamos a cosechar lo que se sembró hace 15 años, si bien nos ha tocado cosechar, hemos resembrado mucho: ya federamos a todo el país, tenemos una enorme cantidad de niños participando y es bien sabido que en cualquier deporte mientras más masa haya hay más oportunidad de calidad”, respondió el presidente de la FMG.

Reestructurar el deporte desde casa

Jorge Robleda explica a este diario que el boom del golf mexicano, catapultado en los Juegos Olímpicos de Tokio, no es algo exclusivo de su gestión, sino que se construyó desde hace 15 años con otros presidentes como César Verdes, Fernando Isita y Jorge Kahwagi. Los primeros dos impulsaron las relaciones con Estados Unidos y, por tanto, mayor participación en torneos internacionales, mientras que Kahwagi creó un programa de reembolso entre 600 y 2,000 dólares para los mexicanos con mejores resultados.

Con participaciones de Ancer, Ortiz, López y Fassi en los majors, además del torneo olímpico, la atención a este deporte encuentra los resultados de esos 15 años: “Si logramos una medalla va a ser todavía más significativo, pero ya el hecho de haber tenido cuatro participantes en las posiciones en las que entraron y que haya altas expectativas del aficionado del deporte en general ya es una base significativa”.

Robleda destaca otras dos acciones recientes: federar al golf que se practica en todo el territorio nacional e impulsar los semilleros. Asegura que durante sus cuatro años de gestión visitó los 250 campos que hay en las 32 entidades, que colocan a México como el país de Latinoamérica con mayor cantidad de espacios, superando los 50 de Brasil y 17 que hay en Chile, aunque lejos de los más de 17,000 que tiene Estados Unidos.

En cuanto a niños y jóvenes, comenta que el encierro por la pandemia empujó a que los registros a los torneos de golf incrementaran entre un 22 y 25% en todo México, celebrando 13 torneos en 16 meses del confinamiento. Además, destaca que la FMG ha alcanzado una cifra récord de entre 4,000 y 5,000 niños registrados en las siete regiones del país.

“Estamos muy contentos de que la escalera del golf mexicano esté funcionando, esperamos que esta semilla que sembró Lorena Ochoa siga dejando frutos, hoy tenemos 15 niñas en selecciones juveniles, por lo que las camadas de los próximos cinco o seis años en el golf amateur mexicano van a estar muy fuertes”, concluye el presidente de la federación.

fredi.figueroa@eleconomista.mx