Fiel al estilo del Turco Mohamed, Rayados salió a la cancha con un parado defensivo: una formación 4-2-4-1 con Funes Mori en la punta, los mismos titulares que en el partido contra el Liverpool. 

El América salió buscando controlar el partido con el clásico 4-4-2 con Henry Martín y Federico Viñas como delanteros. En su regreso al futbol mexicano y luego de varias críticas, Guillermo Ochoa conoció el Gigante de Acero en una final. A la hora pactada dio inicio la ceremonia protocolaria, el estadio BBVA recibió a sus jugadores con una super manta con la leyenda “La grandeza de este equipo se refleja en su gente” y la imagen de los aficionados celebrando frente al cerro de la Silla, la totalidad de las localidades vendidas lo respalda.

Luis Enrique Santander, árbitro central designado, hizo sonar el silbato. Cuatro minutos y medio después se produjo el primer balón parado a favor de Rayados, cobrado por Dorlan Pabón que se topó con la barrera del rival. Al minuto siete apareció la primera jugada de ligero peligro de parte de Rayados, que Guillermo Ochoa atajó sin mayores complicaciones.

El primer tiempo fue dominado en posesión y, aunque escasas, en jugadas fabricadas por el equipo local; sin embargo, la acción más peligrosa hasta antes de los últimos minutos de la primera mitad había sido un remate del América que Barovero heroicamente atajó.

El partido elevó su intensidad conforme avanzaba el tiempo, Monterrey se paraba mejor en la cancha, una lesión de Ibargüen llegaría a interrumpir el ritmo y consumir cinco minutos de juego.

Un minuto antes de finalizar el tiempo reglamentario, habilitado por Henry Martín, Viñas dejó fuera a Barovero y en un tiro que no llevaba la suficiente fuerza, pero sí la dirección, fue imposible para Carlos Rodríguez despejar y terminó por ayudarle al balón a entrar, el primer tanto fue producto de un autogol.

Dos minutos después Stefan Medina marcó el del empate producto de un balón parado; sin embargo, el grito de gol se ahogó en el BBVA por un fuera de lugar marcado por el árbitro asistente, otros cuatro minutos se fueron en la revisión de la jugada; el resultado: gol válido para Rayados. Con 50 minutos de juego y el marcador empatado a uno, el árbitro silbó el fin de la primera mitad. La segunda parte tuvo de todo, expulsiones, atajadas, ánimos exaltados y una chilena que definió el primer partido.

Inmediatamente comenzado el segundo tiempo, el América se redujo a 10 jugadores, Sebastián Córdova se hizo de una tarjeta roja por haber pisado en el tobillo a Vangioni.

Ochoa fue clave para atajar dos remates a portería, pero dejó escapar uno; fue en el tiempo agregado cuando Rogelio Funes Mori levantó a cada aficionado de su lugar por la emoción de una joya de gol, controló con el pecho un pase de cabeza de Nicolás Sánchez y remató de chilena, lo que significó el triunfo para Rayados.

Las Águilas buscarán revertir el marcador en el Estadio Azteca el próximo 29 de diciembre en el partido de vuelta.

“Sacamos buen resultado, el equipo buscó el triunfo y, al final, se nos da con una gol de joya, esperemos estar a la altura. El partido todavía está abierto, sabemos la calidad del América”, mencionó el defensa colombiano de Monterrey, Stefan Medina. 

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