La Fórmula E reactiva su negocio en la Ciudad de México, sede incluida en su calendario de competencias 2022 y lo quiere hacer reforzando su rostro digital para dar una mejor experiencia a los fans.

El 12 de febrero en el Autódromo Hermanos Rodríguez se busca que el consumo en el evento se maneje en sistema cashless, agregando a este cometido a la plataforma Flink, que es ahora patrocinador del evento “por varios años”. Dentro del E-Village se acondicionarán espacios para hacer deportes extremos y crecerá el Gaming Arena, donde, como lo ha sido anteriormente, los pilotos se prestan a un juego virtual con sus fans.

Se contará con una Fan Zone y Drive Zone, donde las marcas que tienen un equipo en competencia podrán montar una exposición sobre sus tecnologías. Entre otros anuncios hechos por la Fórmula E al confirmar la sexta carrera en la CDMX está el uso de una ‘innovation app’, que tendrá publicaciones sobre temas de tecnología producidas por las marcas del ecosistema del Mexico City ePrix.

“Hemos trabajado con las mejores agencias de entretenimiento en México como Ocesa. Queremos que la Fórmula E siga siendo un evento completo a un precio accesible, los boletos parten desde los 150 pesos. Nos queremos dirigir a los gamers, a los jóvenes. La pandemia evolucionó muchas de las plataformas de eSports”, dijo Álvaro Buenaventura, director Latin America de la Fórmula E.

La Ciudad de México y Puebla el año pasado en el Autódromo Miguel E. Abed han hospedado la Fórmula E, sin embargo, Cancún también en algún momento estuvo en negociaciones. Alberto Longo, Director general del campeonato mundial, cuenta a El Economista que la cifra de ciudades en el mundo que se han candidateado para albergar una fecha es actualmente de 104. Sin revelar la cifra que paga la ciudad de México para organizar una carrera, que desde la temporada 4 no cuenta con ningún apoyo económico del gobierno, menciona que las tarifas para las ciudades oscilan entre los 8 y 25 millones de euros.

“Lo que importa también es lo que deja la Fórmula E en las arcas de una sede. En la ciudad de México la última vez fue una cifra cercana a los 82 millones de euros y la cifra depende de la ciudad. Se basa en varios factores, el primero es el impacto mediático, pues tan solo la competencia aparece en la televisión de 192 países, la producción del evento, lo que dejan los proveedores y los visitantes que vienen a la carrera”, explica.

Este año la Fórmula E sabrá si en la ciudad de México podrá tener un acuerdo multianual. Alberto Longo señala que hasta el momento llevan firmados 21 contratos de 2 años. El aforo no es una condición para que una fecha subsista en una sede, por ello, el sold out de 10,000 tickets en Puebla, que tuvo capacidad restringida, no hace la diferencia a si próximamente en el Autódromo Hermanos Rodríguez se les permite el 100% de capacidad.

“El modelo de negocio no está basado en la cantidad de gente que viene a la carrera, no es vital. Lo más importante son los ingresos por derechos de transmisión y de patrocinio, y lo que aportan la mayoría de las ciudades que son parte de la Fórmula E. Hay factores que hacen que nos decidamos por una ciudad u otra, el económico es uno, y dónde podemos construir la marca de Fórmula E, luego ver qué tiene la agenda de la ciudad en temas de sustentabilidad”.

La competencia mundial de monoplazas eléctricos mueve al año 200 millones de dólares en ingresos.

marisol.rojas@eleconomista.mx