La UEFA acostumbra anunciar una sede a la vez para la final de la Champions League, pero al parecer el plan ahora será dar a conocer las tres próximas ciudades que tendrán el juego decisivo.

El 24 de septiembre el comité ejecutivo se reunirá en Ljubljana, Eslovenia para confirmar, según fuentes, que en 2021 la final será en el Gazprom Arena de San Petersburgo, Rusia, en 2022 en el Allianz Arena de Munich y Wembley albergaría la definición de 2023, al cumplirse el centenario de la construcción del estadio original.

La casa del Zenit de San Petersburgo, que tendría su primera final, tiene capacidad para 68,000 aficionados, el inmueble del Bayern, sede en 2012, aloja 75,000 personas, mientras que el nuevo recinto inglés, con las finales de 2011 y 2013 en su haber, alberga lugar para 90,000 personas. En este curso futbolítico la final será en el Atatürk de Estambúl, donde juega de local la selección de Turquía y que tuvo la final de 2005, cuando el Liverpool remontó tres goles para vencer al AC Milan.

El organismo europeo pretende que los estadios tengan amplia capacidad, luego de que en la última final, los fans de Liverpool y Tottenham solo adquirieron 16,000 entradas de 63,272.

La UEFA también está por comenzar la venta de los derechos televisivos para el periodo 2021-2024, y una ventaja que los potenciales compradores tendrán ahora, que los previos no tenían, es conocer las próximas sedes de las finales de la Champions League.

Esta nueva forma de tomar la decisión de la ciudad que albergará el último juego del torneo de clubes llega después de que la UEFA anunciará que impuso un límite a los boletos que compran los aficionados visitantes en los partidos de Champions, 70 euros, y de Europa League, 45, esto a petición de los aficionados que acompañan a sus equipos cuando van de gira y que requieren de mayor certeza para sus gastos, luego de que las entradas en Barcelona cuando recibieron al Manchester United en cuartos de final y al Liverpool en semifinales la temporada pasada estuvieron en 119 euros.