Novak Djokovic vive el momento más alto de su carrera deportiva. Ha obtenido el campeonato de Roland Garros 2021 y con eso puso su nombre en la historia del tenis mundial como el único que ha logrado ganar, al menos dos veces, cada Grand Slam (París, Estados Unidos, Wimbledon y Australia). Nadie lo había conseguido desde que comenzó la Era Open en 1968.

También gracias a este título se ha colocado como el segundo máximo ganador de majors en el tenis varonil, con 19 (nueve en Australia, cinco en Wimbledon, tres en el US Open y dos en Roland Garros), acercándose a los 20 que suman Rafael Nadal y Roger Federer.

Por si fuera poco, en marzo de 2021 instauró un nuevo récord en la historia del tenis: se convirtieron en el primero en alcanzar las 311 semanas en el número 1 del ranking mundial, rebasando las 310 de Federer. Su primera vez en el top fue en julio de 2011.

Gracias a eso, es el tenista con mejores ingresos deportivos del mundo: 147.9 millones de dólares desde su debut profesional en 2003, superando los 130 de Federer y los 124 de Nadal. Sumando sus ingresos por patrocinios, el serbio acumula más de 220 millones en toda su carrera.

La cartera de patrocinadores de Djokovic incluye a Peugeot, Lacoste, Asics, Head y Ultimate Software Group. Sin embargo, en esta rama de ingresos, es inferior a Nadal y a Federer. Según el último estudio de Forbes, el serbio ganó 30 millones de dólares por patrocinadores durante 2020, incluyendo nuevos acuerdos con Raiffeisen Bank y Lemero.

No obstante, Federer ganó en ese mismo año, por ese mismo concepto, cerca de 90 millones. Por su parte, Nadal recaudaba casi 21 millones anuales en 2011 gracias a sus marcas, el triple de Nole (siete millones) en ese mismo momento, cuando el serbio ya ocupaba el ranking 1 de ATP.

El dinero ha sido invertido en propiedades y negocios. Djokovic dejó su natal Serbia para residir en Montecarlo, Mónaco, y además de poseer propiedades en esos dos países, las tiene en Nueva York, Miami, Marbella y Dubai. ScoopHawk TV estima que ascienden a alrededor de 37.6 millones de dólares en total.

Djokovic también abrió una serie de cafés y restaurantes en Serbia y Montecarlo, pero muchos no despegaron y fueron cerrados. También dirige una línea de productos alimenticios nutricionales, llamada Djokolife, creada en 2015 y que incluye los siguientes productos: galletas de tres semillas; tostadas crujientes con harina de arroz y avena; barras de miel y ajonjolí así como de frutas y cereales; y una bebida vegetal.

El altruismo, su otra línea de vida

Pero la carrera de Djokovic mezcla algo más que el éxito deportivo: su gestión como un símbolo nacional para Serbia, un país golpeado por la Guerra de los Balcanes y que apenas ratificó su independencia en 2006. Su infancia, como la de miles de niños, ha estado marcada por bombardeos y violencia, por lo que él ha decidido utilizar el deporte como una plataforma de motivación.

“El sótano era donde nos quedábamos. Todos los que podían caber vinieron, no había limitación. Nos despertamos todas las noches a las 2 o 3 de la madrugada durante dos meses y medio debido a los atentados. En cierto modo, estas experiencias me convirtieron en un campeón, nos hicieron más duros, nos hicieron más hambrientos de éxito”, contó Nole a CBS en 2011.

Tenía 12 años y vivió en carne propia los bombardeos de la OTAN hacia su natal Belgrado, durante los tiempos de la guerra civil en Yugoslavia. Novak y sus hermanos menores, Marko y Djordje, se quedaban a cargo de su abuelo, Vlada, ya que sus padres radicaban a cuatro horas en una ciudad de Kosovo, el único lugar que les ofrecía la oportunidad de mantener a sus tres hijos.

“No recuerdo la mayor parte de eso, era tan pequeño, me sentía inseguro y perturbado emocionalmente, sin darme cuenta de lo que el siguiente momento traía para mí, mis hermanos y mi familia. Fue una experiencia horrible especialmente para los niños, no entendíamos lo que estaba pasando”, contó al periodista Graham Bensinger en 2020.

La cruda infancia de Novak le despertó sentimientos de ira que utilizó en sus primeros años en el tenis para jugar con coraje y, eventualmente, ganar. Pero asegura que con el tiempo eliminó esa rabia y se enfocó en proyectos de altruismo: “Trabajé en mí mismo, en esas emociones, para perdonarlas. Necesitas perdonar. El amor es perdón y esa es mi filosofía de vida”.

Su legado ha influido a que más niños y jóvenes serbios tomen la bandera del tenis para curar sus heridas. Cuando Novak debutó en el alto nivel en 2003, solo habían dos serbios en el Top 300 del ranking ATP, pero para 2020 la cifra subió a cinco dentro del Top 60, incluyendo al juvenil Miomir Kecmanovic, de 21 años.

A veces no te apetece hacer nada, no tienes ganas de practicar e incluso piensas en retirarte. En ese momento, escuchar a Novak decirte: 'No, tienes que seguir' y otros consejos alentadores como ese, me ayudaron mucho”, describió Kecmanovic en 2019.

Una fundación y la ‘deuda’ con su gente

Djokovic decidió crear una fundación con su nombre en 2007, cuando apenas tenía cuatro años jugando tenis al máximo nivel y todavía no había ganado uno solo de sus 19 Grand Slams. Desde entonces tenía la visión de ayudar a los niños de su país a no vivir una infancia como la que él tuvo, sufragando nuevas escuelas, investigaciones y proyectos deportivos.

Hasta la fecha, la Fundación Novak Djokovic ha creado ocho escuelas en todo el territorio serbio (en las ciudades de Jalovik, Ljig, Knic, Kotraza, Raska, Vladicin Han y Merosina), y su línea de trabajo se divide en cuatro puntos: colaborar con autoridades locales, construir edificios seguros y modernos, formación de profesores y enseñar mediante un plan de estudios actualizado.

De acuerdo con los datos del sitio web de la fundación, el 50% de los niños serbios entre tres y cinco años no estaban registrados a un sistema preescolar en 2014.

El actual monarca de Roland Garros también se encarga de otras labores altruistas a través de su organización, como apoyo en inundaciones y restauraciones de jardines de niños. Además, desde 2015, sostiene un acuerdo de colaboración con la Universidad de Harvard en el que el tenista paga para realizar investigaciones en favor de la infancia temprana.

“Crecer en un país devastado por la guerra no es fácil para nadie, menos para los niños. No tienen el mecanismo de supervivencia como los adultos y el impacto de los ambientes tóxicos en su vida es tremendo. Sabiendo personalmente cómo se siente eso, me prometí hace años que, si podía, haría cualquier cosa para ayudar a estos niños”, dice Novak, quien ha sido acompañado por su esposa, Jelena, en las tareas de su fundación.

Gracias a estas acciones, mezcladas con su legado deportivo, el ex presidente serbio, Boris Tadic, le otorgó la Orden de la Estrella de Primer Grado en 2011, el mérito más importante para una persona en Serbia.

Algunos de sus paisanos deportistas, como el futbolista Dejan Stankovic (mundialista en 1998 y 2010), y el también tenista Filip Krajinovic se han unido en elogios y lo han considerado “el mejor atleta serbio de la historia”.

Novak, quien desde 2015 se sumó como embajador de la UNICEF en Serbia, responde a las felicitaciones: “Estoy en deuda con mi gente y haré todo lo posible para seguir representando a nuestro hermoso país de la mejor manera posible”.

Testimonios como los de Nole han sido narrados también por atletas como Nikola Jokic (NBA) o Luka Modric (futbolista), quienes vivieron su infancia en medio de la Guerra de los Balcanes, un conflicto que golpeó a las actuales naciones de Serbia, Croacia, Montenegro, Bosnia-Herzegovina, Macedonia del Norte, Eslovenia y Kosovo.

Pero lo de Djokovic tiene un efecto especial en sus compatriotas: "La gente se identifica con Novak y se inspira mucho en su actitud de poder hacer y nunca darse por vencido. Él es el modelo a seguir: inquebrantable, devoto, patriótico y carismático”, dijo el ex mandatario, Tadic.

En un país donde los deportes de conjunto habían sido los más destacados históricamente, como el basquetbol, handball, volibol y futbol, llegó un chico con una raqueta para reconvertir la vida. Novak Djokovic, con sus 84 títulos totales en el tenis profesional y su balance de casi 9 a 1 en victorias y derrotas (954 por 195), ha sabido llevar de la mano el éxito deportivo con su imagen de motivación a las nuevas generaciones de su país. Ellas podrían vivir un ambiente diferente a los traumas de sus ancestros.

“Cuando tenía siete años, me atreví a decirles a todos que podía convertirme en el mejor del mundo. El deseo era tan poderoso que se manifestó en contra de todos los problemas que he enfrentado”, escribió Nole en su cuenta de Instagram hace unas semanas y lo logró. No obstante, el ícono del tenis no se olvida de sus raíces. Con la infancia que vivió, cómo olvidarlo.

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