Para ser sede de los mundiales del 2018 y el 2022 se eligió a las propuestas “peor” calificadas por el grupo de evaluación de las candidaturas. Rusia y Qatar recibieron la designación con el conocimiento del comité ejecutivo de la FIFA de que otorgarles la Copa del Mundo representaba un “riesgo medio de operación”, para el Mundial en el país europeo, y de “alto riesgo de operación”, en el caso de la nación árabe. Pero no importó.

Deficiencias en infraestructura, estadios, hospedaje, centros de entrenamiento y transportación representaban las principales inconsistencias en ambas candidaturas según consta en el “Evaluation reports on the bids for the 2018 and 2022 FIFA World Cups”.

Pero el proceso de selección de sede para el Mundial del 2026 se reformó en mayo del 2016, tres meses después de que Gianni Infantino asumió la presidencia de la FIFA y en el que se destaca cuatro filtros para la aprobación de las candidaturas mundialistas.

En esta nueva etapa, el reporte del grupo de evaluación cobraría un rol más importante para la elección de la sede y donde por primera ocasión la votación de la asignación del torneo se abriera a las 211 federaciones.

La candidatura conjunta de Estados Unidos, Canadá y México, así como la propuesta de Marruecos para el Mundial del 2026, vivirán en los próximos días el análisis de sus proyectos a cargo de cinco directivos que conforman el grupo de evaluación y quienes definirán si las candidaturas pasan al proceso final: la revisión y aval del Consejo de la FIFA y, finalmente, la votación por la sede.

“Debería servir para un análisis de los que votan por la designación del Mundial, que lo hicieran en torno a lo que leyeran ahí, pero no era tomado en consideración con la importancia que requería el reporte”, indica Harold Mayne-Nicholls, jefe del grupo de evaluación de las candidaturas mundialistas del 2018 y el 2022, sobre la importancia que tuvieron los documentos que elaboró para la votación final de las sedes.

El reporte de evaluación nunca tuvo peso para los directivos de la FIFA que emitieron su voto en las designaciones de los mundiales del 2018 y el 2022, ya que desde el informe se advertía sobre las dificultades en la entrega de estadios; Rusia construyó 13 estadios nuevos y Qatar planea la edificación de nueve inmuebles. También eran las propuestas que significaban mayor costo de inversión, superando los 3,000 millones dólares solamente para cumplir con la infraestructura deportiva.

Para el proceso de selección del Mundial del 2026, la FIFA dio a conocer el sistema de puntuación para la evaluación técnica de las candidaturas, donde se analizarán nueve rubros, ponderados cada uno con un valor de importancia. La infraestructura deportiva representa 70% de los requisitos, conformados por: estadios (35%), transporte y desplazamientos (13%), informática y telecomunicaciones (7%), instalaciones para selecciones y árbitros (6%), alojamiento (6%) y Fan Fest (3%); mientras, las propuestas sobre los ingresos por venta de derechos de televisión y marketing (10%), ingresos por venta de entradas (10%) y gastos de organización (10%) forman parte de los compromisos comerciales de los aspirantes y representan la tercera parte de los requerimientos.

El grupo de evaluación puede invalidar las candidaturas que no cumplan con los requerimientos mínimos (que en el sistema de puntuación equivale a dos puntos de calificación sobre una base de cinco unidades).

Por ejemplo: la candidatura de Marruecos tiene una propuesta de 14 estadios, nueve de los cuales serán totalmente nuevos, pero en la evaluación de riesgo de la FIFA, un estadio que todavía no se construye recibirá 1.9 de calificación, por lo que incumple las bases para seguir avanzando en el proceso y llegar a la etapa de la votación final.

El grupo de evaluación de las candidaturas para el Mundial del 2026 arranca la visita de análisis en México, después visitarán Atlanta, Toronto y Nueva York, para posteriormente analizar la propuesta africana, que ya indicó en su dossier que necesitará 57,500 millones de dólares de inversión para organizar el Mundial, rubro que todavía no hacen público la oferta de Concacaf, y que es uno de los aspectos a evaluar.

¿Quiénes analizan las candidaturas?

El círculo cercano a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, serán los encargados de los reportes de evaluación de las candidaturas mundialistas para el 2026.

Tomaž Vesel

Presidente Comisión de Auditoría y Conformidad de la FIFA

Nacionalidad: Eslovenia

Formación: Licenciatura en Derecho por la Universidad de Ljubljana y estudios de posgrado en Derecho Económico en Maribor.

Ocupó el cargo de presidente del Tribunal de Auditores de Eslovenia, que vigila las cuentas estatales, el presupuesto y gasto público. Fue designado en la comisión de Auditoría de la FIFA en julio del 2016, aunque con una acusación de que era inelegible al puesto debido al artículo 5.1 de FIFA. 

“Ningún presidente o vicepresidente de sus comités independientes puede tener ninguna función oficial incluidos los cuatro años anteriores al periodo inicial”. Vesel se desempeñó como miembro del Comité de la Juventud de la federación eslovena y vicepresidente en el periodo de 2011-2014, lo que le impide estar en el actual cargo.

Mukul Mudgal  

Presidente de la Comisión de Gobernanza de la FIFA

Nacionalidad: India

Formación: Licenciatura en Derecho por la Universidad de Delhi

El juez retirado del Tribunal Supremo de la India está avalado por la investigación de apuestas ilegales y amaños de partidos en la Liga Premier de Cricket de la India. El jurista encabezó el llamado comité Mugdal para encontrar responsables de los delitos, aunque nunca fueron publicados los informes de las investigaciones. 

Mukul llegó a la FIFA después del congreso del organismo celebrado en mayo del 2017 y tras la primera crisis que enfrentó Gianni Infantino. Llegó Mugdal en sustitución del Miguel Maduro, ya que el directivo portugués encabezó la campaña y ejecutó los estatutos de la FIFA para la salida de Vitaly Mutko como vicepresidente de la FIFA, debido a su fuerte lazo político con el gobierno ruso. 

Ilcho Gjorgjioski

Miembro de la Comisión Organizadora de Competiciones de la FIFA

Nacionalidad: Macedonia

Formación: exfutbolista y entrenador

Será el encargado del análisis técnico sobre la viabilidad operativa de las candidaturas para el Mundial del 2026, ya que es miembro de la comisión que se encarga de supervisar todas las competencias de la FIFA.

Su experiencia como futbolista, en clubes de su país y en Turquía, además de un periodo de 10 años como entrenador de futbol, será la base para la evaluación de las propuestas de mundiales. 

Después de su paso por las canchas y su rol como entrenador, aspiró a la presidencia de la Asociación de Futbol de Macedonia y ganó la contienda en el 2012. 

Se ha reelegido en tres periodos consecutivos y su nuevo mandato llegará hasta el 2021.

Marco Villiger  

Secretario general adjunto de administración de la FIFA

Nacionalidad: Suiza

Formación: Licenciatura en Derecho por la Universidad de Zurich

El abogado suizo es el único miembro sobreviviente del sistema que encabezó Joseph Blatter entre 1998 y el 2015. Villiger llegó en el 2002 a la FIFA para encargarse de los reglamentos de disciplina del organismo, y desde entonces ha escalado posiciones en el área legal. 

Fue director de la división legal de la FIFA (2007), donde se encargaba de revisar las controversias legales por transferencias de jugadores, agentes de jugadores. También estaba a cargo de la revisión de los contratos comerciales que firmaba el organismo con los patrocinadores y las sanciones disciplinarias por faltas de doping, apuestas ilegales. 

Fue uno de los primeros nombramientos que realizó Gianni Infantino como presidente de la FIFA, ya con las nuevas reformas, y fue pieza clave para que el organismo rector del futbol se mantuviera operando en la época donde varios de sus dirigentes cayeron por acusaciones de corrupción.

Zvonimir Boban 

Secretario general adjunto de futbol de la FIFA 

Nacionalidad: Croacia

Formación: exfutbolista y licenciatura en Historia por la Universidad de Zagreb 

El exfutbolista croata jugó nueve años en Milán, y fue parte importante del equipo de la selección que alcanzó el tercer lugar en el Mundial de Francia 1998, pero después de su retiro en el 2002 de las canchas, no quiso ser entrenador de futbol y comenzó sus estudios en Historia. 

Acompañó a Gianni Infantino en varios viajes cuando el suizo se encontraba en campaña para buscar los votos de las federaciones nacionales que le dieran la presidencia de la FIFA, y durante el congreso del organismo en la Ciudad de México se anunció su nombramiento como asesor especial en asuntos de futbol del presidente. 

Es el otro miembro del grupo de evaluación que revisará aspectos técnicos y logísticos de las propuestas para organizar el Mundial del 2026. Nunca ocupó un cargo en la administración del futbol hasta la invitación de Infantino; hasta antes de desempañaba como analista de futbol en Sky Italia y RTL Televisión y tenía una columna en La Gazzetta dello Sport.