Gregg Berhalter es el elegido de reconstruir la Selección de Estados Unidos, que inesperadamente no calificó al Mundial de Rusia.

¿Qué significa trabajar con un fracaso a cuestas? Presión de aficionados, marcas y televisoras que no tuvieron al equipo en la pasada Copa del Mundo. Y eso se traduce en millones de dólares y un golpe para un deporte que ha buscado desde el Mundial de 1994 tomar popularidad ante otros competidores como la NFL, MLB o la NBA.

Así que el trabajo de Berthalter es titánico. Del lugar 22 del ranking mundial de FIFA que ahora ocupan a ser del grupo del top 10, se requiere de un proceso y la apuesta camina sobre esta dirección desde el 2016, con entrenadores de casa.

Desde la salida del alemán Jürgen Klinsmann como entrenador en 2016, la US Soccer decidió apostar por Bruce Arena para buscar colarse entre los 10 mejores del mundo. Fracasó. Luego llegó Dave Sarachan para un interinato hasta que apareció Berhalter un exfutbolista que jugó en Europa por varios años y dirigió en Suecia y en la MLS.

“Una de las cosas que tratan de hacer ahora es construir una identidad nacional que la Selección estadounidense nunca ha tenido. En el mundo se sabe que en España se juega el estilo Tiki-Taka y en México se encuentra otro estilo”, dice Kevin Baxter, columnista de futbol para Los Angeles Times para El Economista.

Berthalter tiene las herramientas, el conocimiento y el voto de confianza para definir el estilo que tanto busca la directiva. Es de Nueva Jersey, fue seleccionado nacional en la Sub-20 y en la mayor en la década de los 90, y ha sido técnico de equipos como Galaxy LA y Columbus Crew. Es el que mejor empapado está de la cultura futbolística de su país, más que algunos otros de sus competidores en el proceso de selección del técnico nacional, entre ellos, el colombiano Juan Carlos Osorio, quien sonaba entre los candidatos.

No acudir a la Copa del Mundo de Rusia no sólo fue una sorpresa, pesó porque al menos dejaron de ingresar 500 millones de dólares de acuerdo a datos de Sport Business. Y el reto del nuevo entrenador -que además no es el más popular o tiene reconocimiento mundial- es recuperar la confianza de los fans.

“Los aficionados están muy decepcionados, quieren ver al equipo ganar de inmediato. Estados Unidos no estuvo en el Mundial. Gregg quiere mostrarles que es un equipo joven (24 años) y ser pacientes y ganar un nuevo estilo. Los fans no reaccionan bien. Es un tiempo difícil para el entrenador porque recibe mucha presión, tiene un plan para en tres años construir un buen equipo para el Mundial”, comenta Baxter.

Y no es que Estados Unidos no tenga jugadores competitivos. Al contrario, tiene una generación de jugadores que militan en Europa, quizás el más representativo es Christian Pulisic, jugador del Chelsea y cotizado en 60 millones de euros... y es el jugador más valiosos entre todas las selecciones de Concacaf.

“Gregg Berhalter está definiendo un estilo 4-3-3, muy similar al estilo de Barcelona, al de los Ángeles FC de la MLS con un equipo ofensivo, pases cortos, mucha posesión del balón, y quieren hacerse conocer por eso. Anteriormente el equipo nacional ha sido conocido por intentar mucho, tener mucho espíritu pero sin técnica, ni talento”, reflexiona el columnista del LA Times.

Y al menos la primera prueba -la Copa Oro- no pudo ante el Tri de Gerardo Martino y perdió la final (1-0).

“Bruce Arena, Bob Bradley, Jürgen Klinsmann, cada uno juega de otra manera, no hay un estilo único y la mejor manera de lograrlo es teniendo un entrenador estadounidense”.

Así que Estados Unidos busca un estilo americano. Esa es la intención. Y el reto no sólo es recuperar protagonismo en Concacaf, Gregg busca hacer un futbol más atractivo, enamorar a la tribuna.

“Un estilo que a la gente le guste ver. Rara vez los equipos nacionales anteriores han jugado un estilo que le guste a los aficionados. Siempre han sido muy lentos, defensivos. Sin embargo, la línea de fondo es que el equipo gane y sea la identidad nacional y se coloque entre los 10 primeros del ranking mundial como lo son otros deportes en Estados Unidos”, dice Kevin Baxter.

México jugará meses después de derrotar a Estados Unidos en partido amistoso de la Fecha FIFA, un juego que será preparatorio para ambas selecciones en la Concacaf Nations League, donde según los pronósticos se volverían a ver las caras en la final de este nuevo torneo creado por la confederación.