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Estrés laboral en México: más regulación, pocos resultados
México se mantiene entre los países con mayor estrés laboral pese a contar con regulaciones para prevenir los riesgos psicosociales y el burnout. Especialistas advierten que el principal reto no es la falta de normas, sino la escasa transformación de las culturas organizacionales y del diseño del trabajo.

México se mantiene entre los países con mayor estrés laboral pese a contar con regulaciones para prevenir los riesgos psicosociales y el burnout.
El burnout tiene una gran paradoja en México, el país sigue entre los primeros lugares del mundo con mayor estrés laboral, pese a que en los últimos años se ha avanzado con regulaciones que buscan prevenir efectos negativos en la salud mental.
De acuerdo con el Reporte de Salud Mental 2026 de Axa, México se ubica como la tercera economía del mundo con más estrés laboral. La posición del país se presenta en un contexto en el que, desde el 2019 está vigente la NOM-035 y desde el 2023 el burnout es reconocido como enfermedad de trabajo; es decir, es posible recibir una incapacidad por este padecimiento.
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“Se tiene la regulación, pero son pocas empresas las que toman en serio trabajar con su cultura organizacional. Aunque tenemos la NOM-035, en pleno 2026 hay organizaciones que ni si quiera la conocen y trabajadores que desconocen sus derechos”, afirma Ivone Borden, fundadora de la firma Agregando Valor.
A decir de la especialista, en los espacios de trabajo aún es común encontrar prácticas que influyen en el estrés. “Dinámicas totalmente innecesarias y violentas, como estar conectado 24/7, salir del trabajo a altas horas de la noche, no comer en nombre de la productividad o no dormir bien”.
El 62% de las personas en el país reporta estrés laboral de moderado a severo, una cifra de 5 puntos porcentuales superior a la observada un año antes, según el informe de Axa. Pero este no es el único estudio que registra altos niveles de burnout en México, el informe Panorama Laboral 2024 de Kelly ubicó al 61% de los trabajadores en el país con estrés por trabajo, la investigación ya advertía que este padecimiento, junto con los trastornos ergonómicos, ya comenzaban a ocupar los riesgos más frecuentes.
Para Yunue Cárdenas, CEO de Menthalising, parte del problema se debe a que el cumplimiento de la regulación se da en el papel, pero las herramientas no se están usando adecuadamente.
“Seguimos pensando que el riesgo psicosocial tiene que ver con la gestión de la persona, mientras no cambies la fuente del estrés que tiene que ver más con el diseño del trabajo, que es lo que genera el problema, no estamos atendiendo de fondo”, señala la también presidenta del Colegio Nacional de Psicología Clínica para el Trabajo (Conapsit).
La NOM-035 vio la luz en 2018, la regulación sobre riesgos psicosociales en el trabajo fue la primera norma vinculada con el ambiente laboral y sus implicaciones negativas en la salud. La obligación de identificar estos elementos fue exigible un año después, y para el 2020, entró en vigor la responsabilidad de implementar programas de intervención.
Sin embargo, los factores de riesgo psicosocial, como las jornadas laborales extensas, las cargas de trabajo que exceden las capacidades de las personas, la violencia laboral o los liderazgos inadecuados, se están atendiendo poco.
“La gestión de riesgos psicosociales se ve como si esto fuera un beneficio en el que no tienen participación las organizaciones, se percibe que la salud es sólo un tema de los trabajadores. Ese es el tema crítico”, apunta Yunue Cárdenas.
De acuerdo con el informe Redefiniendo la Salud Mental 2025 de Marsh, la mayoría de los programas de bienestar que se han implementado no han partido de evaluaciones y conocimiento sobre el estado de la salud mental de los trabajadores.
De hecho, sobre los riesgos psicosociales, sólo 41% de las empresas que realiza una medición adopta un plan de acción acorde a los hallazgos, y de ese universo, únicamente 39% realiza un seguimiento de las acciones implementadas. “La mayoría son medidas aisladas en lugar de un programa integral”, destaca la firma global.
“La norma 035 no son clases de yoga, es trabajar en tu cultura organizacional y es ahí donde más nos equivocamos y terminamos con acciones de moda, como team building, y no revisamos cargas de trabajo y de repente tenemos una posición haciendo lo de tres puestos. Tampoco promovemos el derecho a la desconexión digital”, indica Ivonne Borden.
Muchas de las medidas, opina la especialista, se enfocan en el autocuidado, y aunque este es un elemento importante, la prevención de los riesgos psicosociales requieren de acciones organizacionales y “no sólo de la resiliencia y aguante de las personas”, puntualiza.
En eso coincide Yunue Cárdenas. “La gestión de los riesgos psicosociales implica analizar lo que no está bien desde el diseño organizacional, ahí está la fuente del estrés. Si nos quedamos con la atención psicológica a nivel de intervención, de nada sirve, porque se restaura a la persona, pero se le reintegra al núcleo en el que se le desgasta y se convierte en un ciclo infinito”, destaca.
Jornadas y cargas laborales siguen a la cabeza
En riesgos psicosociales, México sigue cojeando del mismo pie: las jornadas laborales extensas y las cargas de trabajo se mantienen a la cabeza como los factores que más afectan a los empleados en el país.
El Benchmark de Riesgos Psicosociales de Marhs, el 39% de los trabajadores está en riesgo por una alta exposición a cargas laborales excesivas, y un 38% tiene un riesgo elevado por jornadas de trabajo extensas.
Entre las empresas que han realizado tres veces la evaluación de riesgos psicosociales, la concentración de riesgos altos y muy altos ha crecido, sólo con excepciones de las condiciones del ambiente de trabajo y el sentido de pertenencia.
Es decir, suele haber un deterioro después de la implementación de los planes de intervención. El cuidado de la salud mental y la prevención del burnout suele vincularse con programas de bienestar, la investigación de Axa evidencia que las principales acciones en los entornos de trabajo son estrategias de wellness, como programas de apoyo al empleado, clases de yoga o meditación, webinars para sensibilización sobre salud mental o clases gratuitas de ejercicio.



