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Capital Humano

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¿Por qué no es una buena idea aceptar un trabajo cuando estás sobrecalificado?

Un trabajador que acepta un empleo para el que está sobrecalificado puede acabar frustrado o en el trabajo de sus sueños; esto dependerá desde dónde toma la oportunidad y de cuál es su objetivo, de acuerdo con especialistas.

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Un trabajador que acepta un empleo para el que está sobrecalificado puede acabar frustrado o en el trabajo de sus sueños; esto dependerá desde dónde toma la oportunidad.Foto Shutterstock.

Cristóbal Martínez Riojas

Un colaborador que acepta un empleo para el que está sobrecalificado toma un camino que puede llevarlo a la frustración o a descubrir el trabajo de sus sueños, advierten especialistas.

“Estos trabajos por debajo de las propias capacidades por naturaleza no son malos siempre y cuando haya una responsabilidad del individuo y la compañía de por qué se acepta, de por qué se está haciendo. He visto muchos casos que aceptan un ‘trabajo de por mientras’ y muchos terminan en el trabajo de sus sueños”, explica Víctor Solis Garavito, cofundador de Dream Job Company.

La frustración aparece si la decisión se tomó sólo por una urgencia, ya sea económica o de salir de otro sitio o de la inactividad, y sin la aceptación de que es “por mientras” o sin la disposición a encontrarle un propósito.

“Lo primero que he visto en quienes aceptan es que hay frustración porque ahora a quien le reporta es al mismo puesto que tenía o se sienten limitados porque no pueden usar todas sus capacidades”, asegura Liz Guarneros, especialista en dirección de carrera y estrategia de empleo.

Si el puesto también es menor en salario es probable que con el tiempo el colaborador se sienta incómodo y provoque insatisfacción, agregan los especialistas. Si el trabajo cubre sus expectativas y propósito habrá satisfacción pese a tener una menor jerarquía, añaden.

Estar sobrecalificado no es en sí el fondo del rumbo que tomará aceptar una oferta menor, sino desde dónde se toma la decisión y el para qué se hace.

“El término sobrecalificado no siempre es algo negativo. El verdadero problema existe cuando se desalinean lo que una persona puede aportar y lo que se le permite hacer. El problema es aceptar la oferta desde el miedo, la desesperación, la desconfianza, la vergüenza y no desde el valor profesional”, matiza Víctor Solis Garavito.

La decisión final es personal y para tomarla el primer paso es preguntarse por qué aceptar una oferta menor a sus capacidades.

“Hay que entender qué te está moviendo para allá. Para el empleado o el buscador, primero tiene que entender por qué aceptaría esa parte y de ahí pues tiene que medir la consecuencia”, agrega Liz Guarneros.

Desmotivación y rotación, efectos de estar sobrecalificado

Quedarse en un sitio pese a sentirse sobrecalificado acarreará consecuencias psicológicas y económicas. Si es una persona que construye su identidad a partir de su empleo, el desempeñarse en un sitio juzgado como de menor jerarquía provocará insatisfacción.

“Desde el aspecto psicológico, aceptar un trabajo menor puede aumentar la sensación de que estamos retrocediendo, la pérdida del estatus, la frustración”, dice Víctor Solis.

Con el paso del tiempo, la desmotivación se hace presente. “Un trabajo menor puede atraer aburrimiento, frustración, resentimiento o ruptura de expectativas”, describe Víctor Solis.

Para el empleador, uno de los riesgos de aceptar a un colaborador sobrecalificado es que aumenta la probabilidad de que se vaya en cuanto encuentre otra oportunidad.

“Se le va a ir”, asegura Liz Guarneros, con los costos propios de la rotación y de tener una vacante abierta.

A esto se agregan posibles fricciones dentro de los equipos si el colaborador siente que sabe más que su jefe actual al estar sobrecalificado, añade.

“Causa frustración y entonces también para la empresa va a ser una fricción con el equipo”, indica Guarneros.

Ventajas de aceptar un trabajo para el que se está sobrecalificado

Pero no todos son desventajas. El aceptar un trabajo para el que se está sobrecalificado también puede traer beneficios tanto para la empresa como para la persona.

“Sí tiene ventajas para la empresa (...) encontrará a alguien que ya ha hecho ese trabajo, que está disponible y que, además, que está motivado para hacerlo”, destaca Víctor Solis.

Para la persona, la oportunidad de estar activo en lugar de no hacer nada, le permite producir y aprender.

“Mantenerse activo en el mundo profesional no está mal visto en el mundo laboral, todo lo contrario”, agrega.

Además, otra ventaja es para aquellos que quieren cambiar de sector y aceptar un empleo menor, pero en un área de interés es una oportunidad más que un “por mientras", dice Liz Guarneros.

Si la preocupación de aceptar un trabajo “por mientras” de menor calificación es que afecte futuras búsquedas de empleo, los especialistas indican que dependerá de cómo se cuente esta situación en el CV y las entrevistas.

“Lo importante es comunicar la manera en la que ellos pueden aportar directamente a esta organización, qué beneficios puede tener la empresa al contratarle”, dice Solis.

Cristóbal Martínez Riojas

Periodista multiplataforma con experiencia y pasión en temas económicos, negocios y mundo laboral. Ahora reportero en Capital Humano.

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