Lectura4:00 min
San Judas Tadeo ¿Por qué sus devotos regalan tacos, tamales y comida cada 28 de octubre?

En San Hipólito, los devotos convierten sus promesas en alimentos para compartir. La costumbre tiene un vínculo con las peregrinaciones guadalupanas: agradecer también significa dar de comer.
Tacos de canasta, tamales, tortas, pan, café y atole se regalan alrededor del templo de San Hipólito durante la celebración de San Judas Tadeo. Cada 28 de octubre, familias y grupos de devotos llegan al cruce de avenida Hidalgo y Paseo de la Reforma con alimentos para compartir con quienes acuden a visitar al santo. La comida es una de las formas que adquiere el agradecimiento: ofrecer a otros una parte de lo que se tiene.
Regalar alimentos está vinculado con las mandas religiosas, compromisos que los creyentes asumen al solicitar ayuda ante una situación difícil. Cuando consideran que su petición fue escuchada, cumplen lo prometido. En otros casos, el reparto nace de la gratitud o del deseo de ayudar, sin que necesariamente exista una promesa previa.
Te puede interesar
En esta práctica, la comida sostiene la peregrinación y expresa el agradecimiento. Quien llega después de caminar o permanece durante horas en los alrededores del templo encuentra algo para comer; quien reparte convierte su devoción en una ayuda concreta. El alimento vincula ambas experiencias: la de quien agradece y la de quien necesita recuperar fuerzas.

Como cada año, los devotos a San Judas Tadeo asistieron este 28 de octubre a la Iglesia de San Hipólito.
Los esfuerzos individuales pueden alcanzar dimensiones considerables. Entre quienes ofrecieron comida en 2025 estuvo un taquero que llevó alrededor de 100 kilos de carne al pastor, junto con su asador y utensilios, para cumplir una manda. Otro devoto repartió mil tamales como agradecimiento por su recuperación después de un infarto. Son ejemplos particulares, pero permiten observar el trabajo y los recursos que una familia puede destinar a compartir alimentos.
De San Hipólito al Tepeyac: agradecer alimentando
La misma relación entre comida y gratitud aparece durante las celebraciones de la Virgen de Guadalupe. En los caminos y las inmediaciones de la Basílica, familias y grupos se organizan para ofrecer alimentos y bebidas a quienes peregrinan. Algunos cumplen una manda; otros mantienen una costumbre familiar o participan por solidaridad con quienes llevan horas de recorrido.
Durante el 11 y el 12 de diciembre, alimentar a los peregrinos es una manera de agradecer a la Virgen mediante el cuidado de otras personas. La preparación y el reparto permiten participar de la celebración desde el servicio: mientras unos caminan hacia el santuario, otros contribuyen a que puedan continuar.

Como cada año, los devotos a San Judas Tadeo asistieron este 28 de octubre a la Iglesia de San Hipólito.
La hospitalidad también está documentada por la propia Basílica. Su boletín de julio de 2025 describe recorridos en los que las comunidades ofrecen café, atole, tacos, pan y guisos a los peregrinos. El alimento forma parte del apoyo que encuentran en el camino, junto con espacios para descansar y resguardarse.
San Hipólito y el Tepeyac muestran así una forma compartida de vivir la devoción: retribuir ayudando. La comida permite que una promesa personal beneficie a otros y que la celebración religiosa se sostenga también con trabajo doméstico, organización familiar y generosidad.
Una tradición que se expresa en raciones
Para la celebración de 2025 se difundieron previsiones cercanas a 200 mil visitantes en San Hipólito, una expectativa que debe distinguirse de un conteo final de asistencia. La fiesta principal de 2026 todavía está por realizarse. Los alimentos compartidos permiten reconocer una dimensión cotidiana de la celebración: para muchos devotos, agradecer al santo implica procurar que alguien más tenga qué comer.
Detrás de cada reparto puede haber una promesa cumplida: la recuperación de un familiar, haber encontrado trabajo o haber superado un momento difícil. Para estos creyentes, alimentar a los asistentes permite corresponder a los favores que atribuyen a la intercesión de San Judas. La fe se expresa en ingredientes comprados, horas de preparación y raciones entregadas a personas que muchas veces no conocen.
La convocatoria del llamado santo de las causas difíciles ayuda a explicar la presencia de estos repartos. San Hipólito recibe devotos el día 28 de cada mes, con una concentración especial en octubre. A su alrededor se reúne una comunidad que encuentra en el santo un intercesor ante preocupaciones familiares, personales y sociales; entre sus maneras de agradecer está regalar comida y otros obsequios.



