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De un triciclo a casi medio millón de seguidores: El negocio de café que creció en TikTok

Con casi medio millón de seguidores en TikTok, Juan Mendoza convirtió los videos de sus bebidas en una forma de atraer clientes. Detrás de la pantalla hay una microempresa con dos carritos y siete personas trabajando.
Un video de cómo preparar café puede terminar en una fila a la mañana siguiente. Así lo ha vivido Juan Mendoza, fundador de Desayunos el Carrito, quien reúne casi medio millón de seguidores en TikTok. Sus publicaciones han llevado nuevos compradores hasta la colonia Del Valle Norte para probar las bebidas que primero conocieron en la pantalla de su teléfono.
“Subía uno un jueves y al día siguiente ya había una fila enorme, porque en unas horas había pegado muy cañón”, cuenta en entrevista. Para Juan, el alcance de sus videos de café tiene una expresión concreta: personas que llegan al carrito, reconocen sus preparaciones y hacen un pedido.
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Detrás de esa atención hay una microempresa gastronómica con dos carritos y un equipo de siete personas, incluida su esposa, quien participa en la preparación de los alimentos. La historia combina casi 17 años de trabajo con alrededor de dos años de publicaciones que ampliaron la visibilidad del negocio.
“Dije: ‘Voy a subir un video a ver qué pasa’. Desde el primero sentí que tuve apoyo. Subí otro y tuvo más apoyo; después otro, y así se fue dando”, recuerda. Comenzó grabando su propio trabajo y encontró en las redes sociales una manera de presentar sus bebidas a quienes todavía no lo conocían.

Desayunos el Carrito - Puestos de comida en la calle
En sus publicaciones explica cómo preparar cafés de sabores, muestra los ingredientes y comparte las recetas. También piensa en quienes viven lejos y no pueden visitarlo: enseñarles el procedimiento es una forma de acercarles lo que hace desde el triciclo.
Compartir ese conocimiento terminó por despertar ganas de probar el original. “Mucha gente venía y me decía: ‘Ya me lo hice, pero no me quedó igual; mejor vamos para allá’”, relata. En esos casos, la receta compartida abrió el camino hacia una compra presencial.
Antes de los seguidores, buscar clientes pedaleando
Cuando Juan comenzó en este oficio, hace casi 17 años, trabajaba para un familiar. Después decidió independizarse y salir a buscar compradores con un triciclo. Vendía café, pan y tortas; una corneta anunciaba su paso por las calles.
“Pasabas y de repente salía alguien y te decía: ‘Véndeme un café’. Entonces te detenías a vender”, recuerda. La construcción de su propia clientela dependía de recorrer la zona, encontrar compradores y volver a pasar.
Más adelante encontró una parada importante cerca de un edificio de noticias. Los trabajadores comenzaron a comprarle y la demanda le permitió permanecer más tiempo en ese punto. Pero el inmueble sufrió daños por los sismos y fue desocupado, según cuenta. Con la salida de esos clientes, sus ventas disminuyeron.
Decidió quedarse en una esquina, a unos metros, y comenzar de nuevo. “Dije: ‘Aquí me voy a quedar; a lo mejor me asiento otra vez’”. Poco a poco volvió a establecerse. Esa constancia diaria sostuvo a Desayunos el Carrito mucho antes de que llegaran los seguidores de TikTok.
Una bebida que también tiene historia
El desarrollo del menú acompañó ese proceso. Juan incorporó chilaquiles y comenzó a experimentar con sus bebidas. Su aprendizaje fue por cuenta propia: probaba ingredientes, cambiaba cantidades y buscaba combinaciones que pudiera ofrecer a sus clientes.
El café de mazapán, que identifica como su bebida más vendida durante todo el año, surgió de esa curiosidad. Había visto el dulce en helados y postres, y quiso incorporarlo al café. Primero utilizó un mazapán pequeño; después ajustó las cantidades hasta encontrar la proporción que buscaba.

Desayunos el Carrito se ubica en la colonia Del Valle Norte
“Todas las recetas que manejo aquí fueron al tanteo, poco a poquito, hasta que me salían”, explica. Las pruebas constantes le dieron un producto para vender y una preparación que podía enseñar frente a la cámara.
Ahí se encuentra parte de la conexión entre su oficio y sus publicaciones: los videos permiten ver ingredientes, conocer sabores y aprender un procedimiento. El interés por probar puede comenzar antes de llegar al puesto.
7 personas detrás de cada desayuno
La atención digital también exige una operación capaz de recibir a los compradores. Actualmente, siete personas participan en Desayunos el Carrito, de acuerdo con Mendoza. Su esposa trabaja en la preparación de los alimentos y otro colaborador lo apoya por las mañanas para tener todo listo.
Los dos carritos forman parte de un negocio que requiere preparar, organizar pedidos y servir. Cada publicación que atrae más personas pone a trabajar esa estructura: la curiosidad que nace en TikTok se convierte en bebidas y desayunos que alguien debe entregar.
Desayunos el Carrito se ubica en la colonia Del Valle Norte, en la esquina de La Morena y Provencia; y también en La Morena y Mier y Pesdado en la Ciudad de México. Atiende de lunes a viernes de 7:30 a 11:30 horas y los sábados de 8:00 a 11:30 horas. Su oferta incluye café de distintos sabores —entre ellos, el de mazapán—, pan, tortas y chilaquiles.

Juan Mendoza, fundador de Desayunos el Carrito
Juan aclara que no todos sus videos se vuelven virales. Tampoco proporciona un porcentaje de aumento en ventas atribuible a las redes. Lo que sí reconoce es la llegada de nuevos clientes después de determinadas publicaciones y de personas que ya conocen sus recetas cuando se acercan a comprar.
El crecimiento de Desayunos el Carrito tiene esas dos escalas: casi medio millón de seguidores que pueden encontrarse con sus videos y una microempresa de siete personas que sostiene el servicio cotidiano. Entre ambas está el trabajo de Juan, quien aprendió a preparar sus bebidas mientras buscaba cómo venderlas.
Antes tocaba una corneta para que alguien saliera por un café. Hoy, sus videos hacen que nuevos compradores salgan a buscarlo. La pantalla amplió el alcance de su voz; detrás del triciclo, el oficio continúa.



