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Gastronomía y deporte: el negocio que moverá 53,300 millones de dólares en 2026

La comida dejó de ser un complemento en el deporte global. Hoy define la experiencia, eleva el ticket promedio y posiciona destinos como México en el mapa internacional.
La experiencia de un gran evento deportivo ya no se mide únicamente en lo que ocurre dentro de la cancha o el campo. Hoy, la verdadera competencia también se juega en la mesa. La gastronomía —particularmente la de alto nivel— se ha consolidado como uno de los motores económicos más relevantes de los eventos globales.
Las cifras lo confirman. La llamada hospitalidad deportiva —que integra alimentos, bebidas y experiencias premium— moverá 53,300 millones de dólares en 2026, con proyecciones de alcanzar 169,000 millones hacia 2034, de acuerdo con Fortune Business Insights. Dentro de este universo, el segmento de alimentos y bebidas es el principal generador de ingresos, por encima incluso del hospedaje o el entretenimiento.
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No es menor: en estadios y eventos, hasta dos terceras partes de las ventas totales provienen del consumo gastronómico, mientras que las bebidas pueden alcanzar márgenes superiores al 90%, según análisis de la industria de concesiones. La comida dejó de ser un servicio; hoy es negocio puro.
Del tenis a la Fórmula 1: la comida como parte del espectáculo
El fenómeno se observa en todos los grandes circuitos deportivos. En el tenis, Wimbledon convirtió sus fresas con crema en un ícono que vende más de 190,000 porciones por edición, integrando tradición, consumo y marca en un solo gesto.

Comida y eventos deportivos
En la Fórmula 1, el modelo es aún más sofisticado: los hospitality suites en destinos como Mónaco o Abu Dhabi operan con menús diseñados por chefs de alta cocina, donde el acceso no solo compra visibilidad de la carrera, sino una experiencia gastronómica premium.
El gasto del aficionado acompaña esta tendencia. En ligas como la NFL, un espectador puede destinar alrededor de 58 dólares solo en alimentos y bebidas por evento, mientras que en mercados desarrollados la experiencia total —incluyendo consumo gastronómico— puede superar los 400 dólares por persona.
En disciplinas como el golf y la equitación, esta lógica es aún más clara: el perfil del asistente y el formato del evento convierten a la gastronomía en una extensión natural de la experiencia, con catas, maridajes y propuestas culinarias diseñadas para elevar el valor del ticket.
México se posiciona en eventos internacionales
En este escenario, México se posiciona con dos referentes clave del deporte internacional. El Gran Premio de la Ciudad de México 2026 de la Formula 1, que se celebrará del 30 de octubre al 1 de noviembre en el Autódromo Hermanos Rodríguez, y el VidantaWorld Mexico Open del PGA Tour, del 29 de octubre al 1 de noviembre en Vallarta–Nuevo Nayarit, reflejan cómo el país integra deporte, turismo y gastronomía en eventos que ya no solo se compiten, sino que también se viven desde la experiencia completa.

Golf Vidanta
El VidantaWorld Mexico Open del PGA Tour, reunirá a la élite del golf mundial en un torneo que apuesta por un modelo integral: competencia deportiva, entretenimiento y una oferta gastronómica pensada como eje de la experiencia.
“Buscamos que quienes nos visiten vivan mucho más que un evento deportivo. Queremos una experiencia completa donde el golf conviva con gastronomía y hospitalidad de clase mundial”, explicó José Alonso, del área de Operaciones Hoteleras de Grupo Vidanta.
La edición 2026 marca además un modelo inédito: por primera vez, un mismo grupo opera como patrocinador, sede y organizador, lo que permite diseñar una experiencia completamente integrada, donde cada detalle —incluida la oferta culinaria— responde a una misma visión.
La agenda no es menor. A la competencia se suman experiencias gastronómicas, espectáculos como Cirque du Soleil LUDÕ que incorpora elementos culinarios, conciertos internacionales y la celebración de Día de Muertos, reforzando la narrativa cultural del destino.
La comida como indicador económico y vitrina país
El auge de la gastronomía en el deporte responde también a una lógica macroeconómica. El mercado global de eventos deportivos alcanzó 485,000 millones de dólares en 2025 y podría acercarse a los 885,000 millones en 2033, de acuerdo a Grand View Research es una empresa internacional de investigación y consultoría de mercados; impulsado por el turismo, la hospitalidad premium y el consumo en sitio.

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En este ecosistema, la comida cumple una doble función: genera ingresos directos y proyecta identidad. No es casual que eventos como el VidantaWorld Mexico Open se transmitan a más de 200 mercados internacionales, donde cada experiencia gastronómica se convierte en una vitrina del país.
“Este torneo no solo posiciona a México en el golf internacional, también proyecta nuestra capacidad para ofrecer experiencias de clase mundial”, señaló Ángel Gómez, director ejecutivo del evento.
En la nueva economía del deporte, el resultado ya no se define solo en el marcador. Se construye en la experiencia completa, en el tiempo de estancia, en el consumo… y, sobre todo, en lo que se sirve en la mesa.



