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Detrás de la obesidad en México hay otra alerta: solo 40% consume frutas y verduras

En el marco del Día Mundial de la Salud, la obesidad en México no solo se explica por lo que se come, sino por cómo se vive: nutriólogas advierten que el problema está en el entorno alimentario, el ingreso y la pérdida de hábitos.
Este 7 de abril, Día Mundial de la Salud, México llega con un diagnóstico claro que ya ha sido planteado: 75% de los adultos vive con sobrepeso u obesidad y solo 40% de la población consume frutas y verduras de forma suficiente. Sin embargo, detrás de estas cifras hay una pregunta más profunda: ¿realmente el problema es la comida mexicana o la forma en que se está comiendo?
La discusión suele simplificarse en responsabilizar a los platillos tradicionales, pero el fenómeno es más complejo. En las últimas décadas, México ha experimentado una transformación acelerada en su forma de alimentarse: menos tiempo para cocinar, mayor dependencia de alimentos preparados, crecimiento de la oferta de comida rápida y una industria de productos ultraprocesados que ha logrado posicionarse como la opción más accesible, disponible y constante en la vida diaria.
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Hoy, comer ya no solo responde al hambre o a la tradición, sino a factores como el tiempo, la movilidad en las ciudades, las jornadas laborales extensas y el ingreso disponible. En ese entorno, la elección alimentaria deja de ser completamente individual y se convierte en una consecuencia del contexto.
La comida mexicana no es el problema, es cómo se consume
Para la nutrióloga Paulina Cedillo, el primer error es cultural: "la comida mexicana tiene muchos estigmas hay opciones bastante sanas y se puede comer saludable balanceado el tlacoyo con uno de ellos, los sopes recordemos que mezclar leguminosas como el frijol o haba con el maíz se convierte en proteína completa además de tener un alto aporte de fibra hasta el mismo pozole pero es importante evitar freír las cosas o empanizarlas y medir las porciones correctas para cada etapa de la vida".

Paulina Cedillo - Nutriologa.
La especialista también subraya el valor cultural y nutricional de la cocina mexicana, al señalar que "nuestras tradiciones son maravillosas como latinos compartir la comida en un mesa es algo que nos hace sentir en casa, la comida mexicana es nutritiva y puede ser alta en fibra, baja en grasas saturadas y con buen aporte de fibra y carbohidratos complejos todo está en la elección y combinación correcta".
En ese sentido, advierte que el problema no puede reducirse a un alimento en particular: "las enfermares no vienen de un solo alimento sino de un estilo de vida por eso es importante no ser sedentario movernos al menos 3-4 días, a la semana unos 40 minutos, reducir el consumo de azúcares, refrescos y productos industrializados, respetar nuestro sueño y no satanizar alimentos sino generar hábitos sostenibles a largo plazo, comer muchas más verduras y frutas".
Además, rompe con la idea de que comer saludable implica un alto costo. “el nutriólogo debe de adaptarse al paciente no el paciente al nutriólogo, comer sano no es comer caro en México a diferencia de países como Estados Unidos o otros continentes contamos con opciones como los mercados o tianguis donde podemos encontrar alimentos más accesibles y es recomendable consumir los de temporada y usando nuestra base de la alimentación el maíz, frijol, etc.”.
Finalmente, enfatiza que la clave está en la diversidad y el equilibrio: "mientras más grupos de alimentos tratemos de incluir en cada tiempo de comida y mayor diversidad de colores tendrá como resultado un mejor nutritivo con un estilo de vida saludable, no se trata de satanizar ni gastar una fortuna sino de aprender a comer e invertir en nuestra salud a futuro".
Cuando el ingreso define lo que se come
Pero no todos los especialistas coinciden en que el acceso sea tan simple. Desde un enfoque social, Yeni Gutiérrez, nutrióloga vinculada al Instituto Politécnico Nacional, advierte que el ingreso sigue siendo un factor determinante en la forma de comer en México. En la práctica, explica, millones de personas toman decisiones alimentarias condicionadas por el precio inmediato y no por el valor nutricional.

comer sano
En un país donde una parte importante de la población destina buena parte de su ingreso a alimentos, la lógica de consumo se vuelve pragmática: se compra lo que alcanza, no necesariamente lo que nutre. "El problema es que lo más barato, lo más accesible y lo que está en oferta suele ser ultraprocesado. Es lo que resuelve el día a día", señala.
Para Gutiérrez, el problema de fondo no solo es alimentario, sino estructural. Hablar de buena alimentación sin considerar el ingreso, advierte, es ignorar la raíz del problema. La falta de educación nutricional se combina con salarios limitados, lo que empuja a una parte importante de la población a resolver su dieta con productos de bajo costo y alta densidad calórica.
La especialista apunta que México enfrenta una doble brecha: mayor conocimiento del buen comer, pero también mejores condiciones económicas que permitan aplicarlo. De lo contrario, el patrón de consumo seguirá inclinado hacia lo más barato, lo más rápido y lo menos nutritivo.
Así, la obesidad en México no puede entenderse únicamente desde la gastronomía ni desde la medicina. Es el resultado de una ecuación más compleja donde convergen tradición, industria, tiempo y dinero. La comida mexicana, lejos de ser el problema, podría ser parte de la solución; el desafío está en recuperar su lógica original en un entorno que hoy empuja en sentido contrario.



