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Tasa cero para librerías es sólo una de las deudas con el sector
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, confirma la entrega de la iniciativa a San Lázaro; el estímulo fiscal promete resarcir una demanda constante de los libreros, pero plantea preguntas sobre el umbral de ingresos por actividad comercial y evidencia la aplicación pendiente del precio único pese a que ya figura en la ley.

Anuncio de acciones a favor del libro y las libreria
La cadena del libro tendrá en 2027 una corrección fiscal largamente reclamada, pero no necesariamente una solución a sus principales problemas de competencia. La tasa cero de IVA para las librerías mexicanas ha sido planteada finalmente como una posibilidad legislativa, esto como parte del Paquete Económico 2027.
La medida fue presentada el miércoles en conferencia por la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, y el director del Fondo de Cultura Económica (FCE), Paco Ignacio Taibo II, quienes anunciaron que es parte de una política integral para fortalecer el ecosistema del libro, que contempla además una compra de 50 millones de pesos en libros para las bibliotecas públicas, el fortalecimiento de ferias estatales y otras acciones.
La propuesta, elaborada en colaboración con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y el Servicio de Administración Tributaria (SAT), plantea corregir una asimetría fiscal que durante años dejó a uno de los últimos eslabones de la cadena del libro, las librerías, en condiciones distintas a las de la edición.
En el acto, Curiel de Icaza mencionó que, de aprobarse como tal en el Congreso, el estímulo representaría entre 200 y 250 millones de pesos anuales, de acuerdo con la estimación presentada por el gobierno federal.
Y es que hasta ahora, la tasa cero ya beneficiaba la venta de libros en los propios negocios, pero no resolvía la carga de IVA que las librerías absorben en gastos indispensables para operar, por ejemplo, el pago de luz, la renta de un local, el uso de internet o telefonía, entre otros.
Curiel confirmó que “la iniciativa se envió al Congreso el martes (8 de septiembre) con todo el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum”.
Matiz sobre los criterios de la iniciativa
Este proyecto, sin embargo, supone una condición que será determinante para conocer su alcance: la secretaria Curiel precisó que, para que este estímulo fiscal sea aplicable (en caso de aprobarse como tal), los ingresos obtenidos por la venta de libros deberán representar alrededor del 90% de los ingresos totales del contribuyente en el año inmediato anterior.
“Es lo que hacen las librerías enfocadas en la venta de libros, que son las chiquitas, las medianas; no los grandes comercios —las tiendas departamentales, por ejemplo— que de repente venden revistas. Hay que apoyar al sector más vulnerable, que son los que tienen la vocación de venta”, mencionó la funcionaria.
No obstante, el planteamiento motiva un matiz más profundo sobre el pulso comercial de los pequeños y medianos negocios libreros, puesto que, como El Economista ha consignado en los últimos seis años, sobre todo durante y después de la pandemia, muchas librerías independientes se apoyaron en la diversificación de su fuente de ingresos con servicios adicionales, como el de cafetería.
Por ejemplo, en la nota titulada “Los estragos de la pandemia sobre las librerías independientes en México”, publicada en 2021, se presentaron los resultados de una encuesta aplicada a los afiliados de la Red de Librerías Independientes (RELI), donde fue posible observar que en muchos casos, el consumo de café sostuvo los gastos y el margen por la venta de alimentos permitió el pago de renta e incluso el sostén de varias librerías.
La evidencia motiva dos preguntas relevantes para el diseño del estímulo de tasa cero sobre el IVA para librerías: ¿la diversificación comercial debe entenderse como una desviación de la actividad librera o, en ciertos casos, como una condición para hacerla sostenible? ¿Qué ocurrirá con las pequeñas librerías que han tenido que diversificar sus ingresos precisamente para sobrevivir?
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Un pendiente que ya está en ley
La corrección fiscal anunciada llega, además, a un mercado que enfrenta otro problema de naturaleza distinta: la aplicación efectiva del precio único del libro.
La Ley de Fomento para la Lectura y el Libro fue reformada en 2023 para ampliar de 18 a 36 meses el periodo durante el cual debe respetarse el precio único de una edición. La legislación también contempla un registro público del precio de venta al público y atribuye a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) facultades de vigilancia y sanción.
El problema es que la instrumentación normativa y operativa para hacer cumplir esas disposiciones —incluido el registro público del precio único y la vigilancia que corresponde a Profeco—, a prácticamente tres años de la reforma, todavía no termina de aterrizar.
Organizaciones de libreros independientes han señalado que la falta de un registro plenamente operativo y de una vigilancia efectiva por la Profeco deja espacio para prácticas de descuento que pueden alterar las condiciones de competencia, particularmente en plataformas de comercio electrónico.
La cuestión llegó directamente a la conferencia de prensa. Al preguntarle a Curiel por la ausencia del reglamento y por la necesidad de que las disposiciones sobre precio único comiencen a aplicarse efectivamente, la secretaria respondió:
Yo creo que eso y muchas cosas más van a seguir saliendo, se tienen que seguir atendiendo a mediano y largo plazo, siempre en conversación con ellos (...) Nosotros vamos a cumplir el segundo año y esto es parte también del trabajo que se estará haciendo (...) En todos los frentes vamos a ir empujando”.
El Congreso tendrá que decidir ahora sobre el estímulo y, en su caso, sobre los términos bajo los cuales operará. Después vendrá la prueba más importante: determinar cuántas librerías podrán beneficiarse realmente, si el umbral de 90% alcanza a los negocios que se pretende proteger y si las disposiciones de precio único finalmente cuentan con el registro, la vigilancia y las sanciones que la ley ya contempla.
En resumen, las iniciativas presentadas
- Tasa cero de IVA: propuesta para librerías que cumplan el criterio de un 90% de ingresos por venta de libros
- Beneficio fiscal estimado: entre 200 y 250 millones de pesos anuales
- Compra pública de libros: 50 millones de pesos en 2026 para la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, con énfasis en editoriales independientes
- Ferias estatales del libro: fortalecimiento previsto para 2027 con mayor circulación y oportunidades para editoriales y librerías
- Biblioteca Vasconcelos: alrededor de 14 millones de pesos para mantenimiento, conectividad y servicios por su 20 aniversario



