La Red de Librerías Independientes (RELI) efectuó una encuesta a sus afiliadas para conocer el desempeño económico del gremio entre febrero de 2020 y febrero de 2021 y la manera en la que la emergencia sanitaria, y con ella la crisis económica, ha impactado al gremio de los libreros, en particular a los dueños de las librerías independientes, así como la forma en la que han buscado adaptarse a las condiciones físicas y económicas para mantener a flote sus negocios.

La consulta, compartida a este medio por la presidenta de la RELI, Claudia Bautista, revela que el 80% de las librerías independientes ocupa espacios que son rentados, con un promedio de alquiler de 12,000 pesos mensuales.

Al menos la mitad de los libreros afiliados ha sufrido alzas en los gastos operativos de sus librerías, por lo que un 70% se ha visto obligado a aplazar y cancelar el flujo de gastos relacionados con sus negocios, tales como las rentas de locales, pagos a editoriales, préstamos personales o bancarios y gastos por el mantenimiento de las librerías.

De entre los apuros que ha acarreado el aplazamiento o la cancelación de estos gastos, amplía Bautista, “el más dramático ha sido el cierre de los locales y optar por la apertura, a veces de páginas web, cuando ha sido posible, pero en la mayoría de los casos solamente de venta por redes sociales. En otros ha sido posible la reducción, el aplazamiento de los pagos o el cambio de local a uno más pequeño. De los más comunes es el aplazamiento de los pagos a las editoriales. Eso ha originado que no haya tanta presencia de nuevos títulos en las librerías. Cuando se paga las editoriales tienen la confianza de resurtir, pero en esta situación ese ciclo se rompe. En muchos casos las novedades o el surtido para los estantes ya no llegan”.

Despidos y labores alternativas de sustento

El 74% de los dueños de las librerías debió recurrir a algún préstamo personal o bancario, a los ahorros familiares o tuvo que desempeñar trabajos complementarios para cubrir los gastos corrientes de cada establecimiento. Un 63% de los libreros confirmó que se ha visto obligado a realizar una actividad complementaria que aporta ingresos para sostener los gastos familiares.

El promedio de gastos operativos para las librerías independientes, indica el documento, ha sido en el último año de 38,850 pesos incluyendo la renta. Sin embargo, indica Bautista, el margen de los egresos para cada librería agremiada es significativa según su magnitud y ubicación. Hay libreros que pagan desde 2,000 pesos por la renta de un espacio mínimo, mientras que otros se desprenden de hasta 70,000 pesos mensuales por la renta de espacios mucho más grandes.

Por si fuera poco, prácticamente el 90% de los encuestados reconoció que ha tenido una baja de entre 30 y 70% de los ingresos propios o de los colaboradores por ventas en sus librerías. Esto ha provocado que al menos la mitad de los afiliados se haya visto obligada a prescindir de personal que laboraba en su establecimiento o al menos reducir los horarios de operación.

Para el caso de la librería Hyperion, ubicada en Xalapa, Veracruz, de la que Bautista es cofundadora, se ha calculado que para sacar los gastos operativos los ingresos diarios al menos deben ser de 6,000 pesos sin considerar el pago a las editoriales. Las cuentas entre un día malo y uno muy bueno oscilan entre los 700 y los 13,000 pesos.

“No es viable que una familia de tres personas sobreviva a partir de una librería. Siempre tiene que complementar su gasto familiar con otra actividad. De ahí que la mayoría de los compañeros libreros tengan doble trabajo. Las librerías por sí mismas no son sostenibles. Tienes que complementar con otra actividad porque si no terminas siempre endeudado porque no complementas tus gastos operativos. En muchos casos, el consumo de café sostiene los gastos del espacio. El margen de los alimentos (en las librerías que pueden ofrecer estos servicios) es algo demandado, alcanza para pagar la renta y sostener la librería”.

El estudio documenta que el 30% de los libreros encuestados ha tenido acceso a apoyos gubernamentales para paliar los efectos de la pandemia, la gran mayoría de gobiernos locales; sin embargo, precisa la presidenta de la red, estos apoyos no se otorgan directamente para el funcionamiento de una librería, sino que son genéricos, por ejemplo, para espacios culturales y artistas independientes, es decir que solamente aquellas librerías que ofrecen actividades complementarias pudieron acceder a este tipo de soluciones paliativas.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx