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El reto de frenar el glaucoma en México
En México, la prevalencia en latinos alcanza el 4%, lo que sugiere que 1.7 millones de personas viven con riesgo de glaucoma.

Foto: Especial
En el mes dedicado a hablar del glaucoma, el panorama para México en este 2026 presenta una dualidad inquietante: mientras la tecnología médica ofrece hoy herramientas de vanguardia, como cirugías de mínima invasión y avances en neuroprotección, el diagnóstico tardío persiste como el principal obstáculo para salvar la visión de miles de personas. La doctora Celia Elizondo, presidenta del Colegio Mexicano de Glaucoma, advierte a El Economista que la prevalencia de esta enfermedad en poblaciones latinas y afroamericanas es significativamente mayor que la media global, alcanzando hasta un 4 por ciento.
Bajo este escenario, se calcula que en México existen al menos 1.7 millones de personas en riesgo de padecer glaucoma, pero la cifra más alarmante es que el 50% de ellas no lo sabe. La razón es simple y peligrosa: el glaucoma no duele ni presenta síntomas evidentes en sus etapas iniciales.
La anatomía de una desconexión
Para comprender el impacto del glaucoma, es necesario entender cómo funciona la visión. Según explica Elizondo, el proceso visual requiere de tres elementos fundamentales: el ojo (receptor), el cerebro (procesador) y el nervio óptico, que actúa como el cable de conducción de alta fidelidad entre ambos.
"El glaucoma es una enfermedad que ataca directamente ese cable. Al ser una extensión del tejido cerebral, el nervio óptico está compuesto por fibras neuronales extremadamente susceptibles a la presión intraocular elevada", señala la especialista. Cuando la presión sube, comprime estas estructuras, provocando la muerte gradual de las fibras. El resultado es una pérdida de campo visual que comienza por las periferias. Un paciente en etapa moderada puede comenzar a tropezar con objetos laterales o fallar al calcular distancias en actividades cotidianas como conducir, sin ser consciente de que su "ancho de banda" visual se está reduciendo permanentemente.
El factor metabólico: La sombra de la diabetes
Uno de los puntos críticos resaltados por la doctora Elizondo para la realidad mexicana en 2026 es la preocupante coexistencia del glaucoma con la diabetes mellitus. Con más de 14 millones de mexicanos diagnosticados con diabetes, el sistema de salud enfrenta el reto del glaucoma neovascular, una complicación severa derivada del daño vascular retiniano.
"Sabemos que el 30% de los pacientes con diabetes que requieren hospitalización presentan algún tipo de discapacidad, y la visual es la más frecuente", enfatiza la doctora. A diferencia de la catarata, que es una condición reversible mediante cirugía, el daño por glaucoma y retinopatía diabética es crónico e irreversible. El enfoque, por tanto, debe pasar de la curación a la gestión y prevención de complicaciones oculares en pacientes metabólicos.
Mitos, realidades y señales de alerta
La presidenta del Colegio Mexicano de Glaucoma es enfática en desmitificar la enfermedad. Aunque es más frecuente en adultos mayores de 40 años, el glaucoma puede presentarse en jóvenes e incluso de forma congénita en bebés.
Entre los factores de riesgo que la población debe vigilar se encuentran:
- Antecedentes familiares: La pregunta clave en las reuniones familiares no es solo si alguien tuvo glaucoma, sino "¿ha habido ciegos en la familia?" o "¿quién usa gotas en los ojos de forma crónica?".
- Traumatismos: Un golpe directo en los ojos, incluso años atrás, obliga a revisiones periódicas.
- Automedicación: El uso de gotas que contienen cortisona para "quitar lo rojo" es una causa común de aumento de presión ocular iatrogénico.
A pesar de la gravedad del diagnóstico, el mensaje de la Dra. Elizondo para 2026 es de optimismo moderado. La caja de herramientas del oftalmólogo ha crecido radicalmente en las últimas dos décadas.
Hoy, el láser se ha posicionado como una de las primeras líneas de defensa, permitiendo controlar la presión intraocular con menor dependencia de fármacos tópicos. Además, la investigación actual se centra en la neuroprotección, buscando formas de fortalecer las neuronas del nervio óptico para que resistan mejor el daño, e incluso en estudios genéticos que permitan identificar la predisposición antes de que aparezca la enfermedad. "Aún estamos lejos de la reparación total de las fibras dañadas, pero nos estamos acercando a entender cómo prevenir su degradación", asegura.
Una revisión de 30 minutos
La mejor noticia es que la detección del glaucoma no requiere de procedimientos invasivos ni dolorosos. Una revisión de menos de una hora que incluya la medición de la presión intraocular y la observación del nervio óptico con una lupa es suficiente para cambiar el destino visual de una persona. "El glaucoma es el ladrón silencioso de la visión. No podemos esperar a que nos avise; tenemos que ir a buscarlo", concluye la especialista.
El Colegio Mexicano de Glaucoma ofrece recursos y orientación a través de su cuenta en X: @cglaucoma.

