La polémica serie de Netflix por fin está disponible y si bien sus detractores se equivocaron en sus críticas, los pobres resultados de esta comedia la dejan un poco indefensa ante las críticas.

Aquí un poco de contexto. El 19 de julio se lanzó el tráiler de esta serie que gira en torno a una chica gorda llamada Patty (Debby Ryan), quien sufre los abusos de sus compañeros de escuela debido a su complexión. Las cosas cambian cuando se rompe la quijada, lo cual obliga a Patty a recibir una dieta líquida y bajar de peso, dejando al descubierto a una mujer hermosa.

La salida del tráiler generó rechazo en redes sociales debido a que se decía que la serie denostaba a la gente con sobrepeso; body shaming fue el término utilizado. En consecuencia, se abrió una petición en Change.org para que Netlfix no publicara la serie, la cual ha recibido más de 230,000 firmas. Uno de los factores que causó la indignación de la gente fue que la actriz principal usara una botarga para interpretar a su personaje gordo.

La serie no promueve el body shaming. De hecho, esto se vuelve un tema secundario: la historia deja al descubierto, a través de chistes crueles y humor negro, a una sociedad cargada de envidia y crueldad, que gira en torno a las apariencias y un autodestructivo deseo de perfección.

En Insatiable, la venganza es el elemento principal. Patty desea hacer sufrir a todos aquellos que la han hecho sufrir. Los personajes oscilan entre el deseo y el odio: los hombres desean lo que tienen otros hombres, lo mismo que las mujeres, entre quienes se ve una competencia feroz; los aliados que los personajes principales pueden encontrar son aquellos que los ayudan a conseguir sus ambiciones.

Insatiable es incómoda, muy incómoda y es que juega con temas que están a flor de piel en el ámbito de la opinión pública y las redes sociales: acoso de menores, relaciones sexuales inapropiadas, menores emborrachándose, y, por supuesto, body shaming. Sí, el mundo en el que viven los personajes de Insatiable es horrendo como todos sus personajes que mienten y manipulan para tener lo que desean.

La polémica

Insatiable apunta a ser una crítica mordaz de la sociedad, por su doble moral y demás valores tóxicos; sin embargo, la serie resulta un poco cansada, sus bromas van al extremo y parece que se esfuerza demasiado en ser chistosa y crítica. Lo cual la deja vulnerable a sus detractores.

Insatiable parece estar tocando fibras sensibles en muchos espectadores de una manera acorde con nuestro tiempo: la gente parece tener un fuerte deseo por evitar tratar temas dolorosos. Lo vemos no sólo con la serie, sino con la información en internet: la veracidad y pertinencia de una noticia se está midiendo por su capacidad para causar indignación. Si nos agrada lo que oímos, perfecto; de lo contrario, reprobábamos la veracidad y profesionalismo del mensaje.

La serie fue creada por Lauren Gussis, quien tomó una experiencia personal para hacer la historia, según lo conto en un tuit publicado un día después de la salida del tráiler. A los 13 años quería suicidarse debido a todo el bullying que recibía en la escuela, por lo cual estaba llena de resentimiento y deseaba vengarse. Además, desarrolló un desorden alimenticio.

A través de la serie, Lauren deseaba compartir su dolor y vulnerabilidad y mostrar lo dañino que puede ser el pensar que lo más importante es nuestro exterior y juzgar a la gente de esa manera.

El estreno nacional

La casa de las flores, serie creada por Manolo Caro, fue publicada con bombo y platillo por Netflix este fin de semana. Uno de los principales atractivos es el regreso a la televisión de Verónica Castro, además de contar con Cecilia Suárez, Arturo Ríos, David Ostrosky, Verónica Langer y Aislinn Derbez, dentro del reparto principal.

La casa de las flores gira en torno a una acomodada familia de las Lomas en la Ciudad de México que son dueños de una exitosa florería. Sin embargo, el suicidio de la amante del patriarca (Ríos) destapará una serie de secretos que pondrán en duda la integridad moral de la familia.

Intriga, infidelidad, identidad de género, strippers, prostitución y drogas serán algunas de las ocurrencias de la serie para darle un giro a una típica historia telenovelesca, todo dentro de lo políticamente correcto para generar una sensación innovadora, que se mezcla con la sátira y la comedia.