por Fernando Montes de Oca Sicilia

¡Salud! El vino es un producto fundamental para el cristianismo; Jesús, por ejemplo, hizo un milagro cuando convirtió el agua en este preciado líquido, y lo utilizó en la Última Cena en la que dejó testimonio del Sacrificio en la Cruz. Varios registros de monasterios en Francia, Italia y Europa del Este atestiguan la producción de cerveza, vino, licores y aguardiente desde la Edad Media.

Los elixires elaborados a partir del alcohol fueron uno de los primeros pilares de la farmacopea medieval y elementos insustituibles en la dieta diaria de entonces. Desde la llegada del alambique a Occidente, las congregaciones religiosas se encargaron de la producción de alcohol, mediante la maceración de plantas, especias o la destilación de fruta.

Durante la Edad Media, los monjes cartujos, benedictinos, cistercienses y mercedarios se dedicaron a la producción de licores. Hicieron infusiones de hierbas aromáticas y colorantes, raíces y cortezas; buena parte de éstas las obtenían de los alrededores de sus monasterios. La fórmula para la elaboración de estos brebajes la conservaban en secreto dos o tres monjes que la pasaban de una a otra generación. Prácticamente no había monasterio sin una marca de licor propia.

De acuerdo con los testimonios de algunos cronistas españoles, desde el siglo xiii se tiene registro del uso de licores para el alivio de diferentes enfermedades. Por ejemplo, la «ratafía», alcohol rectificado con infusión de nueces verdes, hierbas aromáticas y alcohol no destilado, se utilizaba para facilitar la circulación de la sangre y la digestión. Luego se desplazó a la mesa y llegó a ser el licor más popular de Cataluña.

Sin embargo, no sería hasta el siglo xvii que Italia y Francia hicieron su aportación al mundo del vino con sus propios licores monásticos. Un siglo más tarde, ambas bebidas comenzaron a ser populares y a comercializarse.

Aquí les dejamos algunos de los licores más representativos; una lista con todos, no cabría en el espacio de esta sección. Así que sin más: ¡Salud y … amén!

— d.o.m. Bénédictine, de la Abadía de la Trinidad de Fécamp

Es una de las recetas secretas más antiguas inventadas por monjes franceses. Según la leyenda, este elixir habría sido concebido por un monje benedictino veneciano, llamado Dom Bernardo Vincelli. En 1863, un comerciante de la ciudad de Fécamp, Francia, redescubrió esta receta olvidada, le puso el nombre de los monjes benedictinos de su ciudad y tomó prestado su lema: Deo Optimo Maximo, ‘Para Dios, el mejor y más grande’, e incluso hizo construir un palacio para albergar la destilería donde todavía hoy se produce el  licor.

— Chartreuse Verde, del Monasterio de la Gran Cartuja

Es el único licor verde, de renombre mundial, elaborado con ingredientes naturales. Este clásico vino envejece en barrica de roble y en botella; se ha fabricado en Francia por los padres cartujos desde 1764, según una receta tradicional que se ha mantenido en secreto y que conocen únicamente dos hermanos cartujos. Se disfruta mejor con hielo, como digestivo y en coctel.

— Chartreuse Amarillo, del Monasterio de la Gran Cartuja

Se hace con las mismas plantas que el Chartreuse Verde, pero en diferentes proporciones. Se elabora desde 1838, de acuerdo con una receta secreta que, como el Verde, consta de 130 plantas y hierbas, maceradas en alcohol de uva y luego destiladas. Aún hoy, sólo dos hermanos cartujos conocen los nombres de las plantas, cómo mezclarlas y destilarlas. Ellos son los que controlan la lenta crianza del licor y deciden cuándo está listo para ser embotellado. Suave y dulce, el Chartreuse Amarillo se caracteriza por sus notas de miel, flores y especias; su pigmentación natural proviene del azafrán.

— Hidromiel, de la Abadía de Santa María del Desierto

Anterior incluso que el vino, este brebaje también es conocido como la «bebida de los dioses», probablemente porque se trata del licor más antiguo del mundo; dentro de la mitología griega incluso se le conocía como el  «divino licor de los habitantes del Olimpo». Su elaboración es relativamente sencilla, y contempla la utilización del agua y la miel. El hidromiel se sirve muy frío como aperitivo y como digestivo.

— Licor de mandarina, de la Abadía de Lérins

Este licor de mandarina es elaborado por los monjes cistercienses a partir de una estudiada selección de plantas, una mezcla cuidadosamente equilibrada y una destilación bien controlada: «Un color naranja, cobrizo y brillante. Un aroma intenso a mandarina, cáscara de naranja y cítricos confitados, equilibrado y afrutado»; así describe su elaboración el especialista en vinos Jean Pierre Roux. Este licor de mandarina se puede tomar como digestivo o en coctel.

— Aguardiente de pera Williams, de la Abadía de Notre Dame D’Aiguebelle

Su fabricación está históricamente vinculada a la abadía de Agiguebelle, en Francia. Esta aguardiente tiene una historia que se extiende a lo largo de los siglos. Con una receta artesanal y métodos ancestrales elaborados por monjes cistercienses, el famoso licor se caracteriza por un delicado y afrutado buqué, obtenido gracias a una destilación especialmente lenta y a una cuidada selección de frutas.

— Genciana, del Monasterio de la Gran Cartuja

La Genciana, o Gentiane, como aparece en su etiqueta, es un licor realizado a partir de raíces de genciana, una planta de montaña que se reconoce fácilmente entre los pastos por su tallo largo, sus hojas gruesas, flores estrechas y su color amarillo brillante. La Genciana se consume con helado o mezclada con grosella negra o tónica.

— Sénacole, de la Abadía de Notre Dame de Sénanque

Los monjes de Sénanque, Francia, han elaborado este licor ancestral a partir de 19 plantas que florecen en el valle provenzal de la abadía de este lugar. Es a la vez elegante y equilibrado, con un balance de sabores y aromas típicos del entorno. En 1969, cuando los últimos monjes de Sénanque abandonaron el lugar para reunirse con su abadía madre de Lérnis, se llevaron consigo la preciosa receta. Hoy, la abadía de Sénanque alberga de nuevo una comunidad cisterciense y el licor ha regresado a su valle nativo.  

Algarabía para recordar

1949 un año para recordar

En el mundo de 1949, algunos países nacen y otros son divididos; a las damas mexicanas les encanta cocinar, y la película favorita de Hollywood divierte con la guerra entre los sexos. En este mundo, unos bailan swing y otros cantan boleros, mientras Einstein y Mao hacen historia. En este mundo, encuentran los huesitos de dos personajes muy famosos. Los grandes cómicos llenan los cines mexicanos y muchos prueban el café instantáneo. Es un poco loco, pero es el mundo de 1949, un año para recordar.

  • Tres libre y uno partido. 17 de abril: nace la nueva República de Irlanda. 1º de octubre: Mao Zedong proclama la República Popular China. 27 de diciembre: los Países Bajos reconocen la independencia de Indonesia. 31 de octubre: Alemania queda dividida en dos países: República Federal Alemana y República Democrática Alemana.
  • Emperador al descubierto. 26 de septiembre: la historiadora Eulalia Guzmán descubre los supuestos restos de Cuauhtémoc en Ixcateopan, Guerrero.
  • 25 de enero: se entrega por primera vez el premio Emmy a lo mejor de la televisión en los EE.UU. El premio a «la personalidad más extraordinaria» lo gana la ventrílocua Shirley Dinsdale.
  • Terror en la radio. 21 de febrero: en Quito, Ecuador, una emisora de radio transmite La guerra de los mundos narrada por Orson Welles, causando el mismo pánico que en Nueva York diez años antes. Personas enojadas queman la estación.
  • Como hermanos. 5 de mayo: se firma el Tratado de Londres, para que las naciones europeas se brinden ayuda mutua.
  • Amenaza roja. 29 de agosto: la urss detona su primera bomba atómica.
  • Y en un país muy chiquito… Rainiero iii se convierte en príncipe de Mónaco a los 26 años.
  • Arquitectura moderna. 27 de octubre: es inaugurado el nuevo edificio de la Escuela Libre de Derecho en la Ciudad de México.
  • Un escarabajo entre yanquis. 17 de enero: llega a los EE.UU. el primer Volkswagen Sedán —Beetle o escarabajo—, que se convertiría en el auto más vendido del mundo.
  • El genio en acción. 26 de diciembre: Albert Einstein informa que terminó la Teoría Generalizada de la Gravitación, la cual expresa en ecuaciones las leyes que rigen la gravitación y el electromagnetismo.
  • Odio al balompié. 4 de diciembre: el parque de futbol Asturias es destruido por un incendio, al parecer intencional.