Apenas hace 20 años las bibliotecas tradicionales son las que ofrecían el conocimiento a través de documentos como libros, revistas, tesis, artículos, entre otros, se trataba de soportes físicos a través de servicios de préstamos y consultas, sin embargo, esas políticas limitaban de alguna manera el acceso, ya sea por la falta de ejemplares o la existencia información desactualizada.

Hoy las bibliotecas digitales y repositorios Institucionales se han presentado como una manera de democratizar el conocimiento. Junto al incremento de los recursos informáticos y el descenso de los costos para adquirir esos recursos y servicios, se inició la automatización de las bibliotecas tradicionales, con un crecimiento sostenido y en constante evolución.

“Los repositorios han logrado desempolvar el patrimonio intelectual de las naciones y potenciar el conocimiento, es uno de los grandes desafíos para estas herramientas”, asegura Oswaldo Parra, CEO de Ignite Solutions, empresa dedicada a los recursos digitales con enfoque en la educación e investigación y que durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2019 efectuó su relanzamiento y cambio de marca.

Con la experiencia de 21 años recorriendo este proceso, el especialista explica que a niveles de educación superior y posgrado se ha logrado entrar en un posicionamiento como herramienta de estudio, pero para la parte de investigación, en México todavía se buscan las maneras de encumbrar la herramienta.

“Hoy los investigadores siguen buscando el libro en papel para subrayarlo, pero los investigadores de nueva generación están cerca y para ellos buscamos estar listos y utilizar la tecnología, por ello seguimos trabajando en plataformas mucho más robustas, sencillas de manejar y mucho más visuales”.

En entrevista, Parra asegura que el trabajo para posicionar la herramienta debe ser conjunto, donde gobierno y empresas de soluciones digitales se sienten a la mesa a preparar el tema, “por ejemplo, antes de la próxima FIL debería existir una lluvia de ideas para saber que nos está haciendo falta, poder visualizar cómo desarrollar esta parte y que tenga un mayor espacio en la FIL”.

El experto compartió una experiencia de éxito que podría ser replicable. “Fue muy grato trabajar en el estado de Chiapas, para poder iniciar el proyecto preguntamos cuál era la meta de éste, en ese momento se definió que se quería dar a conocer y vender Chiapas al mundo, con un repositorio que rescatara el patrimonio tanto intelectual, como cultural. El impacto de esa biblioteca fue una cosa impresionante que nos dio mucha pauta de lo que debíamos hacer”.

La información que se logró permitió un verdadero entendimiento del ecosistema de Chiapas, tanto, que este repositorio ha sido consultado en muchas partes del mundo, “estamos hablando de cientos de miles de personas que lo consultaron en Europa, Estados Unidos, Latinoamérica, incluso en Asia. Esto quiere decir que realmente los repositorios sí son una respuesta para difundir, divulgar y permitir que todos tengamos la oportunidad de encontrar información y generar mayor conocimiento sobre un país, una región o un área específica”.

Parra confirma que en México hay mucho trabajo por hacer “no se ha logrado identificar lo que se quiere posicionar a través de los repositorios, los investigadores lo saben y lo tienen claro, pero no los gobiernos, que no han logrado entender cual pudiera ser el impacto de conocer México a través de repositorios institucionales o nacionales, como en el caso de Chiapas”.

Concluyó que la FIL 2019 fue una oportunidad para recuperar el dialogo con quienes encabezan los espacios de investigación, en áreas educativas y empresas, “Se trata de un espacio con un posicionamiento impresionante a nivel mundial, pero nos falta más trabajo, probablemente talleres y seminarios, desarrollar laboratorios digitales, todo para lograr una mayor difusión, que se pueda llegar a más espacios y se convierta en un activo muy importante para la educación”.

Datos extra:

El repositorio es una plataforma digital. En ella se almacenan objetos de aprendizaje que elabora cursos virtuales, actividades de aprendizaje y evaluación, también se capturan y preservan la producción intelectual de las comunidades universitarias.

Biblioteca Digital: Almacena recursos educativos digitales de todo tipo, colecciones que se publican vía web, al servicio de una comunidad específica, en la que se registran los usuarios que se benefician de esta herramienta educativa; por tanto las bibliotecas digitales son un entorno de aprendizaje y pondera la instrucción significativa entre otros, con énfasis en el acervo para que los usuarios obtengan un nuevo conocimiento. 

 abr