Este lunes 8 de junio un grupo de investigadores y trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) acudieron a Palacio Nacional a entregar al presidente de México y al secretario de Hacienda y Crédito Público una carta respaldada por más de 6,000 firmas en contra del recorte presupuestal de 75% a esta institución en sus capítulos 2000 y 3000; sin embargo, la entrega no se cumplió exitosamente.

“Digamos que estamos aún en el proceso de entrega. En la Secretaría de Hacienda fueron muy atentos y cordiales, pero en el caso de la Presidencia de la República se negaron a recibir la carta, concretamente la servidora pública Michell Alcántara argumentó que esos documentos no las recibe Oficialía de Partes sino atención ciudadana; sin embargo, esa oficina no está trabajando y no hubo manera de acceder”, explica el antropólogo Bolfy Cottom, investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, quien acudió como parte de la comitiva a entregar el documento.

El investigador calificó este hecho como una obstrucción u obstáculo para lograr comunicación con el presidente, “lo cual es muy lamentable”, aun así, aseguró que agotarán todos los recursos para que la carta sea recibida en la Presidencia de la República.

El documento recogió 6,152 firmas, provenientes de la comunidad académica, estudiantes, técnicos, del sector turismo, salud, de prestigiados investigadores de universidades de Estados Unidos, Japón o Alemania. “Esta carta es una muestra de lo importante que es el Instituto para el Estado mexicano, es de enorme servicio con todas sus fallas y debilidades, incluso podíamos haber llegado a muchas firmas más, pero había que hacer un corte porque el tiempo apremia y necesitamos los recursos”.

Entre los firmantes, los promotores de esta carta mencionaron que se encuentran los arqueólogos Eduardo Matos Moctezuma, Nelly Robles y Leonardo López Luján; los historiadores Antonio García de León, Clementina Battcock; el antropólogo Bolfy Cottom, entre muchos otros.

Parálisis a instituciones públicas

Bolfy Cottom asegura que este no es un hecho aislado, y que en el fondo se trata de una disposición generalizada que debería leerse de una manera mucho más seria, “no es posible que el gobierno se quede sin un peso, pues esto significa que cuando se pueda volver a laborar no habrá nada qué hacer porque no hay material o recursos. Es una muestra de parálisis del gobierno”.

Asegura que también hay una falsa idea en pensar que la ciencia en general, pero en este caso las ciencias sociales y humanidades, no sirven para nada, pero son éstas las que han generado la mayor cantidad de conocimiento en relación con los sectores desprotegidos, población indígena, campesina u obrera, “esto es materia fundamental del INAH y otros centros de investigación, donde se genera la docencia, la protección legal y su difusión”.

El recorte ordenado por el titular del Ejecutivo mediante el decreto del 3 de abril fue aplicado por las secretarías de la Función Pública y Hacienda. En un primer momento se estableció el recorte de 50% del presupuesto de las dependencias de la administración pública, incluyendo órganos desconcentrados como el INAH, después se aumentó un 25%, esta fue la decisión que afecta a dos capítulos específicamente el 2000 y 3000, que tiene que ver con servicios generales y gastos de operación.

Esto se traduce en falta de material para trabajar e ineficiencia administrativa básica, como los pagos de luz, agua, mantenimiento y restauración de inmuebles que tienen escurrimientos o filtraciones. “El panorama es desolador en ese sentido y salvo que haya algún proyecto aislado, tampoco hay dinero para investigación, esto significa que los cientos de proyectos que existen no se podrán llevar a cabo”,  asegura.

Sobre la restauración y conservación de los bienes arqueológicos, monumentos históricos y paleontológicos, existe una preocupación especial, porque también se perdió el fideicomiso de preservación del patrimonio cultural (Fideinah).  El Fonden es otro mecanismo de financiamiento que también puede perder presupuesto y que atiende la restauración de los bienes afectados por desastres naturales.

Otro aspecto por destacar es el de la reactivación económica. Aunque el doctor Cottom ha sido uno de los más críticos en relación con la práctica de un turismo depredador, reconoce que en este momento mucha gente depende de la actividad turística y en ese sentido el instituto tiene una enorme tarea de preservación, conservación, custodia y protección para un gran número de centros arqueológicos y monumentos históricos, además de museos, que son fundamentales en su labor de difusión del conocimiento.

Por último, una gran parte de trabajadores que están contratados a través del capítulo 3000 se verán afectados, “eso es muy desafortunado porque es una especie de contradicción, de acuerdo con la disposición del decreto del presidente, inicia diciendo que no se despedirá a nadie, pero con estas medidas muchos quedarán sin trabajo”.

El documento sigue abierto a la sociedad en general y los investigadores y trabajadores seguirán buscando ser escuchados, “esto nos ha enseñado también que a veces se pierde de vista cuál es la relación que se debe tener con sectores diversos y la sociedad en general, para mí ha sido una enorme lección y es conmovedor la diversidad de gente que se ha manifestado a favor del Instituto”.

El INAH en INAHnición

Por su parte, el arqueólogo Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor y miembro de El Colegio Nacional, expresa que es “dramático que se experimente en este país lo que ya se conoce como “INAHnición” cuando somos el sexto lugar del mundo en sitios inscritos en la lista de Patrimonio de la Humanidad” y que con la aplicación del recorte presupuestal “tendremos que limitarnos al trabajo de escritorio, las conferencias por Zoom y lo que no implique gasto de insumos ni servicios, pasando hasta nuevo aviso a un “modo hibernación’”.

La arqueóloga Nelly Robles, expresidenta del Consejo de Arqueología del INAH (2009-2012) señaló: “A un año del 80 aniversario de la institución, se nos está anunciando una reducción de 75% del presupuesto y la desaparición de los fideicomisos, lo que significa una “tácita cancelación de la institución que conocemos y hemos ayudado a forjar”

“Sin un presupuesto decoroso a la altura de la responsabilidad del INAH, quedarán en el desamparo las tareas de investigar, conservar y difundir nuestro patrimonio arqueológico e histórico”.

En solidaridad con el INAH

Muchos firmantes de la carta son académicos de las siguientes instituciones:

• Universidad Nacional Autónoma de México

•El Colegio de México

• Universidad Autónoma Metropolitana

• El Centro de Investigación y Docencia Académica

• Instituto Mora

• Universidad Veracruzana

• Tecnológico de Monterrey

• Universidad Iberoamericana

• Universidad Autónoma de Campeche

• Universidad Autónoma de Zacatecas

• Universidad de Guanajuato

•Universidad de Harvard

• Universidad de Berkeley

• Universidad de Princeton

• Universidad de Columbia

• King´s College

• El Colegio de Francia

• París I-Pantheón  -Sorbonne

• Universidad La Sapienza de Roma

• Universidad de Leiden de Países Bajos

• Universidad  A. de Barcelona

• Universidad Complutense de Madrid

• London School of Economics and Political Science

• Real Academia de Historia de Madrid

• Universidad Nacional de Buenos Aires

arteideasygente@gmail.com

ACTUALIZACIÓN 11/06/2020 21:00 HORAS: Esta versión elimina la mención de la restauradora Ximena Rojas Muñoz entre los nombres firmantes de la carta a la que se hace referencia en esta nota.