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Polvo de ángel en Panamá
Perdimos contacto, pero sabía que le iba bastante bien de DJ, que lo contrataban con regularidad en España y otros países hasta que, hace tres años, me comentaron que estaba preso en Panamá acusado de narcotráfico.
De niño, el más talentoso de mis amigos se llamaba Paco. Hoy, está preso en una cárcel de Panamá.
Paco es el hermano mayor de Bernardo -que somos de la misma generación- y los tres íbamos en el Colegio Madrid.
También nuestras familias eran socias del Centro Asturiano de México, en donde conocimos a Miguel; los cuatro gustábamos, además de la patineta y el futbol, de nadar en la casa de los dos primeros, ir a museos, conciertos, al cine o intercambiar libros y discos.
En aquel entonces estábamos seguros de que Paco tenía un futuro halagüeño, pues lo que tocaba lo convertía en algo importante, distinto, mágico. Poseía una facilidad casi increíble para dibujar, hacer música e, incluso, sus escritos ya escondían rigores literarios.
En nuestra adolescencia, su familia se fue a vivir a Canadá, en donde Paco estudió una carrera en Artes y, posteriormente, a España. Durante años nos mantuvimos cerca por medio de cartas y cuando venía de vacaciones a México siempre nos veíamos. En los 90 lo fui a visitar a Barcelona y me encontré que había adoptado el nombre de su padre, Ángel, para trabajar de disc-jockey (DJ) con el alias artístico de Professor Angel Dust.
Con el paso del tiempo empecé a leer que el Professor Angel Dust se presentaba en tal cual lugar, que había hecho la música para equis o ye película, que estaba por grabar un disco compacto y, por amigos comunes, me enteré de que vivía con una modelo de Botsuana, Kene, con la cual tuvo una hija.
Perdimos contacto, pero sabía que le iba bastante bien de DJ, que lo contrataban con regularidad en España y otros países hasta que, hace tres años, me comentaron que estaba preso en Panamá acusado de narcotráfico.
No sin dificultades, logré que habláramos por teléfono para que me dijera qué le sucedió, cómo lo podía ayudar. Me contó entonces que, tras un concierto en el Hotel Omm, de Barcelona, se le acercó un nigeriano para contratarlo para una boda en Panamá. De entrada, Paco rechazó la oferta porque tenía mucho trabajo y estaba por sacar su primer disco.
El hombre le dijo que se tomara el viaje como unas vacaciones, que fuera con su mujer e hija, que sólo sería requerido la noche de la fiesta. Aceptó. Necesitaba descansar con su familia.
Al principio, el viaje fue como le habían dicho: unas vacaciones familiares en un buen hotel de Panamá. Pero la supuesta boda se pospuso y el día de su regreso a Barcelona, 14 de septiembre del 2008, le dijeron que le iban a pagar sólo la mitad de sus honorarios, pues el concierto no se llevó a cabo. Paco accedió de mala gana y, antes de ir al aeropuerto, pasó a otro hotel a recoger su dinero.
Aquí, en una habitación, unos tipos, a punta de pistola, les ordenarían a Paco y a Kene cargar en sus cuerpos tres kilos de cocaína cada uno. Les enseñaron fotos y actividades cotidianas de sus respectivas familias; los amenazaron con matarlos a todos. También les mencionaron que ni se les ocurriera pedir auxilio en el aeropuerto, pues las autoridades estaban coludidas en el negocio .
Paco quiso cargarse él mismo los seis kilos, pero no se lo permitieron. Ya en el aeropuerto, a la pareja no le quedó otra que jugársela. En el último control aduanal, sin embargo, los descubrieron. Detenidos, su prioridad fue sacar a su hija de tres años de Panamá para que la cuidaran los abuelos de la niña. Paco se ocuparía después de demostrar la inocencia de Kene y de él mismo. Lo primero se logró; no lo segundo.
Ambos purgan una condena de casi siete años, pero han logrado sobrevivir en sus respectivas cárceles gracias a sus dones artísticos. Él se encontró que en el penal había un viejo estudio de música y puso a cantar a los presos, hizo temas que se escuchan en la Panamá extramuros, acabó de grabar su CD y un documentalista se interesó por la historia de la pareja. El disco y el filme se presentan a finales de septiembre en Barcelona.
Paco sigue siendo de mis amigos más talentosos y le espera un futuro halagüeño.