Abrazados bajo la silueta amenazante de "Brokeback Mountain", dos cowboys con voces de tenor y barítono reviven este martes sobre el escenario del Teatro Real de Madrid su historia de amor trágica, convertida por primera vez en ópera tras haber sido un éxito cinematográfico.

Los sonidos de la tuba y los contrabajos se elevan, amenazantes, mientras que sobre los inmensos muros que delimitan el escenario aparecen imágenes rodadas en las espléndidas montañas de Wyoming, bañadas por una luz crepuscular que parecen advertir al espectador sobre la tragedia que está a punto de ocurrir.

Adaptada al cine en 2005 por el director taiwanés Ang Lee, en una película que ganó tres Oscars, la historia de Ennis y Jack cobra vida este martes por primera vez en la ópera gracias al compositor estadounidense Charles Wuorinen dentro del "ciclo de amores imposibles" del Teatro Real.

Sobre el escenario, el barítono canadiense Daniel Okulitch, que encarna a Ennis del Mar y el tenor estadounidense Tom Randle, que interpreta a Jack Twist, se conocen mientras custodian unas ovejas en las montañas de Wyoming en el verano de 1963, al que seguirán dos décadas de sufrimiento, punteadas por fugaces encuentros, mientras cada uno construye una familia sobre una mentira.

Autor de más de 260 composiciones, incluida una ópera adaptada de un libro de Salman Rushdie, Charles Wuorinen, de 75 años, trabajó en estrecha colaboración con la autora Annie Proulx.

Inspirada en parte por el tiempo que pasó en Wyoming, la escritora de 78 años había publicado en 1997 en la revista The New Yorker la novela "Brokeback Mountain", que acabaría inspirando la película y después esta ópera, de la que es autora del libreto.

La víspera del estreno, ambos "muy satisfechos" del resultado, afirmaban en una rueda de prensa que la trama iba más allá de una relación difícil entre dos hombres en una región y una época homófoba.

"Ennis, es el conservador, combate el cambio a un nivel extremadamente personal. Jack, es el agente de cambio, la perseverancia y la fuerza que genera las presiones que se acumulan sobre Ennis, el tradicionalista", explicó Proulx.

"Este combate más amplio domina toda la ópera, y una de las razones por las que se dirige al gran público: habla de nosotros", añadió.

A su lado, Tom Randle insiste: "luchamos por descubrir quienes somos realmente. Una de las cosas buenas de esta historia es que este espejo no lo ponemos sólo frente a nosotros, sino también frente al público".

El antiguo director artístico del Teatro Real, el belga Gerard Mortier, pidió en 2008 esta obra a Annie Proulx y Charles Wuorinen.

Aunque insistía en la dimensión universal de la historia de amor de Jack y Ennis, comparándola a la de Tristán e Isolda de Richard Wagner, Mortier reivindicaba también el lunes una "programación política":

"Hemos visto que mucha gente sufre por este tabú en la sociedad, hemos visto el fanatismo en Francia hace unos meses contra el matrimonio homosexual: es una programación política en el buen sentido de que reflexiona sobre la sociedad y la condición humana".

Sobre el escenario, los diálogos en inglés son breves, cantados en lenguaje simple trufado de palabrotas.

"Las frases largas no son para los hombres del oeste", bromeó Proulx.

Aunque al comienzo apenas dice algunas palabras, Ennis protagoniza al final del espectáculo, solo entre unos muros negros y agobiantes, un monólogo emocionante, asumiendo su amor por Jack cuando ya es demasiado tarde.

La música de Wuorinen, amante de las disonancias, acompaña esta confesión.

La ópera cuenta con una "profunda dramaturgia musical", comentó el director de orquesta Titus Engel.

Advertido del conservadurismo de algunos abonados del Teatro Real, conocidos por abuchear algunas obras programadas por Mortier, Charles Wuorinen no parecía demasiado preocupado al respecto antes del estreno: "lo que los espectadores pueden pensar o decir... no es mi problema es el suyo".