El director del periódico vaticano "L´'Osservatore Romano", Gian Maria Vian, negó hoy que su publicación haya 'condenado al infierno' a José Saramago, en respuesta a la polémica surgida por sus críticas al escritor tras su muerte.

"No es verdad que lo mandamos al infierno, ningún cristiano lo puede hacer", dijo en un encuentro con periodistas en el cual defendió el artículo, publicado en la edición vespertina del sábado último, que calificó al autor como 'un intelectual sin ninguna admisión metafísica'.

Agregó que si bien la Iglesia Católica y el Papa pueden tener la seguridad que alguien está en el paraíso, 'no existe el contrario y nunca existirá', un ejemplo de ello fue un gran intelectual cristiano de la antiguedad, Orígenes, quien pensaba incluso en la posible salvación de Judas.

"El comentario sobre Saramago nació simplemente del hecho que murió un premio Nobel y nosotros le pedimos a uno de nuestros críticos literarios dar una valoración completa de este personaje", explicó Vian.

"Un crítico literario puede no limitarse a los aspectos artísticos y literarios, puede entrar en la ideología, en la filosofía y es lo que hizo Claudio Toscani (autor de la crítica), para mí en manera muy respetuosa pero muy neta, muy clara", apuntó.

El funcionario vaticano dijo que el periódico pudo haber ignorado la noticia, hacer un pequeño artículo o incluso tratarla de manera superficial, pero optó por decir las cosas como son.

'Una de las tareas de todos los diarios, incluido el de la Santa Sede, es exponer las ideas con claridad', insistió.

Mientras en Europa se mantiene la polémica sobre las comentarios contra Saramago, la edición de este día de "L'Osservatore Romano" anticipó un texto publicado por el semanario italiano 'Mujer Moderna' del 30 de junio, un comentario de Fabrizio Rondolino.

Quien fuera responsable de la comunicación de Massimo D'Alema, ex secretario del italiano partido Democráticos de Izquierda, consideró que el tabú sobre las críticas hacia los muertos puede parecer piedad, pero en realidad 'suena a indiferencia'.

"Hizo bien entonces L' Osservatore Romano a no esconder, en la conmemoración del escritor portugués premio Nobel José Saramago, su propio punto de vista. Personalmente no lo comparto, pero una crítica honesta me gusta más que 10 elogios hipócritas", escribió.