En México, aproximadamente 7,000 personas mueren cada año por cáncer colorrectal y esto va en aumento, de acuerdo con el monitor internacional Globocan 2018. A nivel mundial esta enfermedad ocupa el tercer lugar como causa de muerte y el cuarto en el país, esto es preocupante tomando en cuenta que hasta el 90% de los casos detectados a tiempo podrían ser curables, por ello la detección se vuelve clave.

Desafortunadamente la pandemia de Covid-19 representó una disminución de alrededor del 85% en las endoscopias bajas por la priorización que las instituciones de salud hicieron hacia la emergencia epidemiológica y con esto aumentó el riesgo de no detectar tempranamente este cáncer. “Cuando se hagan los procedimientos pendientes se encontrará el cáncer más avanzado, lo que aumentará la morbilidad y mortalidad por esta causa; esta mortalidad colateral de la pandemia será por posponer la atención médica, en este punto por los casos no detectados”, señala el doctor Héctor Espino Cortés, presidente de la Asociación Mexicana de Endoscopia Gastrointestinal.

Ante este desafío, Asofarma lanzó la campaña “La prevención empieza adentro”, que busca sensibilizar a las personas sobre la importancia de continuar con los estudios de detección que previenen el cáncer colorrectal en estos tiempos. “Es un llamado a la acción para que se tomen todas las medidas de seguridad, pero que las personas reagenden sus pruebas de escrutinio y salven la vida”, dijo el doctor Arturo Vázquez Leduc, director médico de la farmacéutica.

La campaña, que comenzó este 12 de mayo y se mantendrá hasta septiembre de 2021, enfocará la primera etapa en pacientes que teniendo ya una programación de colonoscopía la postergaron por cualquier motivo, y la segunda etapa será para la población en general mayor de 45 años.

La colonoscopia es una intervención costo-efectiva

La doctora Angélica Hernández Guerrero, jefa del departamento de Endoscopía Gastrointestinal del Instituto Nacional de Cancerología, explica que este tumor crece en la luz del intestino grueso, y cuando inicia su crecimiento es asintomático, “el 95% de estos tumores se originan en un pólipo, un tumor benigno que a lo largo de los años puede ir creciendo y convertirse en cáncer, este tiempo es el que se tiene para su detección”.

Hablamos de entre 6 a 8 años para pólipos de tipo adenomatoso y 3 años para pólipos del tipo cerrado localizados en el colon derecho. Entonces, “sí hay un tiempo en el que se puede hacer prevención, por ello se vuelven tan valioso este tipo de programas. De esto dependerá la sobrevida y calidad de vida para los pacientes”. 

Esta enfermedad es más frecuente en la sexta década de la vida y el tratamiento ideal en etapa temprana es la cirugía o tratamiento endoscópico, pero lamentablemente el 70% de estas neoplasias se diagnostican en una etapa avanzada y requiere de un tratamiento mayor. 

Por su parte, la doctora Alejandra Noble Lugo, subjefa de Enseñanza en el Hospital Español compartió que una de cada 20 personas va a presentar cáncer colorrectal en su vida, pero solo el 39% de los casos se detectan de manera temprana; esto abona a la necesidad urgente de las pruebas.

Explica que las lesiones cerradas son muy importantes porque son el origen de alrededor de 25% de los casos de cáncer colorrectal, lesiones que se encuentran en el colon derecho, más planas, sutiles, menos evidentes, con menos vascularidad, esto hace que muchas de las pruebas no sean efectivas , pero sí detectadas por la colonoscopia.

Sobre el tratamiento, hay una serie de pruebas aceptadas como primera línea,  la prueba de sangre oculta en heces (TSOH) y la prueba inmunoquímica fecal (PIF) son las que han demostrado suficiente eficacia para estos programas, son pruebas no invasivas pero solamente sirven para establecer el diagnostico, es un filtro para pasar a una colonoscopia considerada el estándar de oro, “aunque es una prueba invasiva, ahí se generará el diagnóstico de manera más precisa. Es una medida costo-efectiva para la prevención del cáncer colorrectal (... ) esto permitiría que se pueda llegar a detectar 75% de los adenomas pequeños, 90% de los grandes y hasta 90% de los casos de cáncer. Finalmente, con esto podríamos llegar a un 50-67% de reducción en el cáncer colorrectal y hasta un 67% en la reducción de riesgo de muerte por esta causa”.

nelly.toche@eleconomista.mx