Pedro Juan Gutiérrez (Cuba, 1950) es uno de los escritores más sucios que han conocido las letras hispanoamericanas. ¿Bukowski en La Habana? Sí, algo así, algo así de fantástico.

Leyendo su Trilogía sucia de La Habana (Anagrama) uno se entera de los trasiegos, ires y venires de la vida sexual de la capital cubana. La revolución se metió hasta los calzones, chico.

Gutiérrez es un descubrimiento para quien ande buscando una lectura nada moderada, cochina y divertida. Al cubano no le tiembla el pulso para hablar de tetas, culos y otros orificios y zonas erógenas. Entretenido hasta el hueso, porque además tiene un sentido del humor a prueba de balas. Quizá en eso supera a Charles Bukowski, que a veces parece tan solemne ante su leche derramada.

Pero aparte del sexo, ¿qué más ofrece Pedro Juan Gutiérrez, por qué es un autor importante? Porque entre líneas uno puede encontrar una mirada sobre la Cuba de los Castro, la Cuba revolucionaria. Los personajes de Gutiérrez viven encerrados en su isla y hacen lo mejor posible dadas sus circunstancias. No sienten lástima por sí mismos, lo que sería fácil en una “literatura maldita” al estilo mediocre de alguien como Guillermo Fadanelli.

No, Pedro Juan tiene respeto por sus personajes. Son mulatazas que mueven el trasero, u homosexuales que ofrecen su amor o algo mejor: su sexo, a amantes de ocasión que, quizá sí, quizá no, sea un informante del gobierno.

La Trilogía sucia de La Habana está compilada en un solo volumen, pero como indica su título se trata de tres libros de cuentos: Anclado en tierra de nadie, Nada que hacer y Sabor a mí. Los tres libros son un triunfo de la libertad creativa. Los títulos de los cuentos son una gloria: “Morboso muy morboso”, “Mi culo en peligro”, “Yo, revolcador de mierda”.

En 1998, cuando se publicó originalmente la Trilogía, Pedro Juan Gutiérrez obtuvo un éxito inmediato entre el público y la crítica y salió de su relativa oscuridad, aunque ya había logrado cierta notoriedad como periodista. A los 48 años de edad conoció el reconocimiento y se han publicado obras tempranas suyas, pero ninguna es tan buena como la Trilogía. Tal vez Pedro Juan Gutiérrez sea uno de esos autores que solo son famosos por un solo texto. Pero vaya texto.

Los malditos llegaron a La Habana. Tal vez siempre estuvieron ahí, chico.

Trilogía sucia de La Habana

Editorial: Anagrama

$255

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