La pandemia mundial ha tenido un enorme impacto en la salud mental de las personas, así lo consideró Shantha Rau Barriga, directora de derechos de las personas con discapacidad de Human Rights Watch (HRW). 

En un comunicado mencionan que los gobiernos llevan mucho tiempo sin invertir en servicios de salud mental. En promedio, los países destinan menos del 2% de sus presupuestos sanitarios en salud mental. En los países de bajos ingresos, el gasto gubernamental en salud mental disminuye a menos del 1% de los presupuestos de salud. Estos países gastan menos de 1 dólar al año por persona en salud mental, en comparación con los 80 dólares de los países de ingresos altos.

“La pandemia de Covid-19 ha afectado a la salud mental de las personas y es probable que las consecuencias perduren durante años. Las encuestas nacionales han demostrado que el número de personas que declaran síntomas de ansiedad y depresión ha aumentado desde el inicio de la pandemia. Al mismo tiempo, la pandemia ha interrumpido los servicios de salud mental en el 93% de los países del mundo, según una encuesta de la OMS”, enfatizó HRW en las vísperas de la Tercera Cumbre Mundial de Salud Mental.

Sector educativo

“El mayor reto que para lograr bienestar en las aulas es establecer la cultura de bienestar en todos los niveles y áreas de las escuelas y universidades, partir del entendimiento de que el bienestar debe vivirse como parte de la cultura de una institución por lo que todos y cada uno de los miembros de las instituciones educativas tenemos que tomar la consigna de impartirlo y promoverlo en los estudiantes”, comentó en entrevista con El Economista, Gabriela Ortiz, directora de Salud y Bienestar de la Universidad Tecmilenio.

Consideró que es fundamental dar al bienestar un valor similar al que le damos a otros aspectos de la vida académica y recreativa del estudiante, para que perciban el valor intrínseco de aprender habilidades para mejorar su propia salud y bienestar tanto física como emocionalmente.

Explicó que este año han capacitado al 100% del personal administrativo y docente en su modelo de derivación para la atención de la salud mental de los estudiantes: Haciendo ECO (Escuchar, Contener y Orientar), una iniciativa en donde a través de herramientas sencillas empoderan a la comunidad universitaria.

Gabriela Ortiz dijo que cuentan con un HUB de salud mental, un grupo de psicólogos clínicos que atienden los casos de riesgo detectados a través del protocolo de derivación. 

“El mayor reto es la sobreexposición a la información a la que se enfrentan los estudiantes día a día, ya que muchas veces es difícil discernir entre información falsa o de fuentes no confiables que viene de personas que no tienen credenciales para tratar con la salud mental”, concluyó la directiva.  

patricia.ortega@eleconomista.mx