Como mexicano, hay una suerte de orgullo bastante tonto en el hecho que uno de los tres últimos cuentos de Italo Calvino ocurra en México.

Y es más, estos tres cuentos, que acaban de ser publicados por Siruela en un volumen con el título de Bajo el sol jaguar, son sólo una parte de lo que él planeaba sería un libro dedicado a los cinco sentidos, pero el escritor italiano sólo pudo terminar tres de los cinco. Y sí, el que se refiere al sentido del gusto está dedicado a la cocina mexicana y es el que da título al libro.

Los otros dos cuentos que logró terminar son los que hacen referencia a los sentidos del olfato y el oído, en cuentos, quizá porque el proyecto inició en 1972 y quedó inconcluso por la muerte del escritor hasta 1985, absolutamente distintos unos de otros.

Gusto y sacrificio, extraña relación

Bajo el sol jaguar es el más realista de los cuentos, ya que Calvino se retrata a sí mismo haciendo lo que sin duda hizo, un recorrido turístico por México, en particular por Oaxaca, en compañía de su esposa.

El autor como un turista concienzudo e incluye un recorrido gastronómico, el arqueológico obligatorio y una descripción de sus problemas maritales en ese momento. Pero también hace mucho más que eso.

En un principio, el cuento podría ser la crónica de un turista cualquiera, sorprendido con las pirámides y las historias de los sacrificios humanos, que un guía poco concienzudo se encarga de agravar (pues en Oaxaca los guías aclaran que no hay evidencia de que zapotecas ni mixtecos llevaran a cabo sacrificios humanos), y azorado con los moles picantes y los chiles rellenos.

Pero este no es un turista cualquiera, es el autor de tres de las novelas fantásticas más influyentes del siglo XX (El barón rampante, El caballero inexistente y El vizconde demediado), así que logra fusionar los tres temas (sacrificios, sabores y problemas maritales) en una fantasía que llega mucho más allá del turismo.

Olor y oído

El nombre, la nariz es en realidad tres cuentos que ocurren en tiempos distintos, una en la prehistoria, otros en el XVIII o XIX y otro entre hippies de los años 60. Pero están unidos por el hecho de que los personajes se reconocen unos a otros por el olor.

Pero es con Un rey a la escucha con el que reconocemos la gran maestría de Calvino.

Un nuevo rey escucha desquiciados consejos que le impiden, por ejemplo, pararse del trono, no vaya a ser que un usurpador, como lo fue él mismo, tome su lugar. Así, desde su asiento, el palacio entero se convierte en una extensión de su fino oído, con el que pretende descubrir conjuras y traiciones.

Epílogo para fanáticos

Cabe añadir que Siruela publicó también en estos días Correspondencia (1940-1985) Italo Calvino, donde vemos al escritor pero de cartas personales, desde la de juventud, cuando pide dinero a sus padres mientras estudia en otra ciudad, hasta las que manda a escritores como Umberto Eco y Leonardo Sciascia, con comentarios acerca de sus libros.

También es posible, por ejemplo, encontrar una en la que discute con Esther Benítez sobre cómo debería ser la traducción al español de El vizconde demediado, y otra en la que pide al periodista mexicano Fernando Benítez compañía y guía en una futura visita a México.

Resulta curioso descubrir que Calvino propuso la idea del cuento Un rey a la escucha al compositor Luciano Berio para una ópera, aunque luego nos enteramos que en el libreto final no quedó ni esa ni ninguna otra de sus ideas.

Hay muchas otras cosas más que quizá sólo interesen a los fans más acérrimos del escritor, pero quién puede resistir la tentación de unirse a tan gustosa legión.

Bajo el sol jaguar

Autor: Italo Calvino

Editorial: Siruela

Correspondencia (1940-1985)

Autor: Italo Calvino

Editorial: Siruela