San Miguel de Allende, Gto. Desde sus primeras inquietudes por hacer cine experimental en Connecticut, cuando apenas era un adolescente, hasta su incursión en el mercado de Hollywood, este domingo el realizador estadounidense Gus van Sant ofreció una conferencia magistral ante un abarrotado Teatro Ángela Peralta, en San Miguel de Allende, en el marco de la XXII edición del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF), después de que la noche del sábado fue objeto de un homenaje internacional en el jardín principal de la ciudad patrimonio, donde recibió la Cruz de Plata de Más Cine, de manos de la directora del certamen, Sarah Hoch.

En conversación con Édgar San Juan, subsecretario de Desarrollo Cultural de la Secretaría de Cultura, el responsable de cintas como Milk, Mente indomable o Elefante compartió los criterios de los que se ha valido para desarrollar su filmografía, ya sea la música como elemento determinante en sus filmes o la construcción de sus guiones, tanto originales como adaptados, y compartió algunas de sus experiencias junto a actores de la talla de Matt Dillon, Matt Damon o Robin Williams.

“Mi profesor de arte nos mostraba cine de arte y, al mismo tiempo, había un profesor de inglés que nos exhibía cine experimental de la cartelera canadiense y de la escena underground neoyorquina, que entonces era increíble para un joven de secundaria (...) También nos mostró Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941), que fue la primera gran influencia para muchos cineastas y lo fue para mí también; la vi muchas veces y me di cuenta, a los 14 años, que había mucha psicología involucrada en el cine, que no solamente era un escaparate o puro entretenimiento, sino que era muchas más cosas”, recordó el cineasta.

Evocó que, a inicios de los años 60, con el dinero obtenido durante un trabajo de verano, se compró una cámara de 8 milímetros. Ahí comenzó su andar. “Al mismo tiempo estaba pintando, por influencia de mi profesor de Arte. Y en Nueva York había muchos pintores, como Warhol, que empezaron a hacer filmes experimentales. Pensé que yo podría hacer cine experimental. En ese momento no pensaba en el cine dramático”, complementó.

Reconoció al cineasta alemán Werner Herzog y al dramaturgo irlandés Samuel Beckett como sus influencias a la hora de la construcción narrativa, lo cual es evidente en cintas como My Own Private Idaho (1991).

Sobre Mente indomable explicó que fue una gran experiencia, que, a diferencia de las películas anteriores, ésta significaba una apuesta ambiciosa para la industria, desarrollada por dos jóvenes escritores: Matt Damon y Ben Affleck, quienes también la protagonizaron. Y acerca de Elefante (2003), cinta basada en la masacre de Columbine, perpetuada en 1999 por dos jóvenes estudiantes de secundaria que derivó en el asesinato de 12 estudiantes y un profesor, que le valió la Palma de Oro en Cannes, Van Sant habló en detalle sobre el reto que supuso dramatizar el hecho, por lo delicado de la situación.

También se tomó el tiempo para evocar a Robin Williams, quien participó como actor de reparto en Mente indomable, lo cual le valió al actor su único Oscar.

“Era increíblemente gracioso en el set. Era un hombre capaz de matar a la gente de risa”, explicó. “Usualmente cuando lo dirigía, en cada toma, Robin agregaba una línea adicional, una más rápida, otra más lenta, una a medio ritmo. Creo que lo hacía para que tuviera el mejor material para escoger a manera de que funcionara mejor con la escena”, explicó.

Fue una hora y media de anécdotas que el cineasta compartió con el público que abarrotó el Ángela Peralta. Se dio tiempo para hablar de cada una de sus cintas e incluso narró cómo las plataformas de servicios streaming han cambiado las reglas del juego, pues si bien han limitado la experiencia cinematográfica de las grandes salas, también han permitido la democratización de la industria y la diversificación de las historias en el séptimo arte.

Finalmente fue despedido con un aplauso de pie por los presentes que lo escucharon atentos a lo largo de la conversación.

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