La industria musical mexicana, especialmente la pop, es como entrar en un salón sin ventanas donde hay mucha gente nerviosa que suda en exceso. Sí, como si todos los ejecutivos, productores y ejecutantes estuvieran haciendo otra vez su examen de geometría analítica de la prepa.

Y más o menos eso pasa: la industria se muere y todos están a prueba. ¿Qué se hace cuando no se saben las respuestas de un examen? Juegas a la segura: haces lo que ya sabes, repites la formula que te aprendiste de memoria. Lo último que hacer es innovar. Arriesgarse es demasiado costoso.

En este viciado universo, Carrusel, disco debut de una joven que responde al enigmático nombre de Flor Amargo, es como si alguien abriera la puerta y gritara las respuestas del examen. Es por ahí, señores de la industria, es por ahí: encontrando talento de verdad, de ese que logra movernos cosas en la cabeza y en la entraña a los escuchas.

Carrusel es la creación de alguien que sabe componer, se nota en la música y se nota en las letras (no son perfectas, pero que no sean verso-coro-verso-coro ad infinitum ya es novedad en la escena del pop latino). ‘Pop complejo’ es una contradicción de términos, pero no encuentro mejor manera de decirlo: es gran pop (contagioso, divertido) pero hecho con destrezas que no son pop, cuyos resultados son más completos, más intrigantes.

Carrusel , el sencillo que da título al disco suena a polka gitana y a tango. Sin duda Flor Amargo y su productor, el italiano Loris Ceroni, están al tanto de las tendencias musicales del mundo. Miau es una canción sexy y arrabalera con un estribillo de rock de estadio ( Ahora no te vayas/ ahora no te vayas/ Seremos sólo un cuerpo hasta el amanecer ), La la la es un excelente canción de cantina al estilo eslavo, como para emborracharse en un bar de Bucarest con Borat y Rosas es la canción de rencor y sentimientos dolidos que toda gran cantante nacional debe tener en el catálogo.

Carrusel tiene un solo negrito en el arroz: la baladita obligada En donde estás , esa que le da cabida al producto en las estaciones pop. Se oye totalmente forzada, como si en pleno cabaret de pronto apareciera OV7 con coreografías ñoñas. No, no, no, después de tanta carne y sangre y espíritu, nos dan eso: qué mal.

Señores de la industria, no la rieguen. Ya tienen en sus manos a una artista única: no la quieran meter al universo timbirichesco de lo repetido. Eso da para sacar sencillos radiales, pero no para que den ganas de atesorar el disco y den ganas de ir al concierto.

Flor Amargo se merece un disco perfecto. Con Carrusel casi lo logró. A esperar el segundo disco, sin duda.

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