“No podemos hacer nada”, fue la respuesta de María Novaro, directora del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) a representantes de más de 22 festivales de cine que se reunieron con ella hace unos días.

Representantes de distintos festivales de cine mexicano pidieron una cita con Alejandra Frausto, secretaria de Cultura, quien los canalizó con Edgar San Juan, subsecretario Desarrollo Cultural, quien a su vez los mandó con la titular del Imcine.

“Urge que los festivales de cine sean considerados en los fondos de apoyo municipales, estatales y federales, pues muchos corren el riesgo desaparecer”, escribió Karla Paola Medina, presidenta de Comisión Fílmica de Mérida y Yucatán.

En la reunión, los representantes de distintos eventos fílmicos aseguraron que “las asociaciones civiles impactan en la sociedad por las actividades que realizan. Muchas de ellas previenen delitos y apoyan a la expresión cultural de infantes, jóvenes y adultos. En el caso de los festivales de cine, capacitan, profesionalizan, producen y difunden materiales cinematográficos que aportan al patrimonio tangible e intangible de México”.

Expresaron que “la importancia del financiamiento municipal, estatal o federal radica en que parte de ese presupuesto se utiliza para la iniciación de cada evento, sea para producción, publicidad, convocatorias, para garantizar premios, entre otros. Una vez obteniendo ese apoyo, es casi una garantía que la coinversión con la Iniciativa Privada sea aprobada. De lo contrario estaríamos ofreciendo eventos fantasma”.

Para los representantes, el nulo apoyo a los festivales disminuye considerablemente la cultura cinematográfica, la difusión de películas, gran parte de las cuales no llega a salas de cine, y a su vez disminuye la contribución a la taquilla, que favorece a productoras e independientes a seguir produciendo.

También calificaron a Profest como una convocatoria que no fue precisa, e incluso se presentó confusa, “en un inicio descartando a las asociaciones civiles, las cuales fueron reconsideradas para apoyos a través de instancias municipales, estatales o de cultura municipal, que en su mayoría piden comisiones por obtener recursos a través de ellas, sin dejar de lado que la cuenta bancaria en la que reciben los fondos tienen que ser de las instancias mencionadas, lo que fomenta aun más la corrupción en México”.

Los festivales de cine solicitaron que se conserve el apoyo directo a asociaciones civiles en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) y que se autorice que en convocatorias como Profest también se incluya el apoyo directo a las ONG en la categoría de festivales de cine.

Otras de sus demandas fueron: que se creen convocatorias que beneficien a los festivales considerando sus diferentes categorías; que las convocatorias existentes como Profest también consideren este beneficio, y que las convocatorias se organicen por categorías de festivales, con el fin de hacer lineamientos que vayan de acuerdo a la necesidad de cada categoría.

También pidieron eliminar el punto de que los festivales beneficiados en dos años anteriores no pueden participar, ya que esto no beneficia a la continuidad en la organización de los festivales.

Solicitaron que los festivales administren el recurso obtenido como en años anteriores en convocatorias como PEF y donativos a través del Imcine, con la respectiva garantía legal del buen uso del recurso; que se informe bajo qué criterios fueron y serán seleccionados los proyectos del 2019 y los próximos; que den a conocer quiénes formaron y formarán el comité de selección de los proyectos, y que el Imcine continúe con su apartado de apoyo a festivales en financiamiento y promoción.

En febrero, Andrés Manuel López Obrador informó que durante su gobierno no se entregarán recursos a organizaciones o asociaciones de la sociedad civil, ni a fundaciones, y lo cumplió.

Hoy varios festivales de cine están a punto de desaparecer en México.

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