El pasado 5 de mayo, María Luisa recibió una carta de la West Chicago High School, institución a la que pertenecen sus hijos en EU: era una carta sobre el show de televisión 13 Reasons Why, donde se mostraba la preocupación de la escuela por los contenidos del programa, mismos que podrían fomentar las ideas suicidas y, por consiguiente, fomentar dicha conducta.

En el e-mail se lee que el show simplifica el problema del suicidio, que hay alguien a quien culpar, y lo liga a problemas como el bullying, cuando se sabe que el suicidio está relacionado con ciertos tipos de trastornos depresivos.

13 Reasons Why, disponible en Netflix y producida por Selena Gómez, gira en torno a una chica llamada Hannah, que decide suicidarse. Los motivos de su suicidio son registrados en una serie de casettes donde la protagonista cuenta su historia y señala a los responsables. La serie se estrenó a finales de marzo y este fin de semana se anunció que tendrá una segunda temporada debido a su éxito.

La West Chicago High School no es la única institución preocupada por el mensaje que la serie pueda estar mandando a los jóvenes, también la Australia’s National Youth Mental Health Foundation (www.headspace.org.au), entre otras. Han externado su preocupación debido a que el número de llamadas y correos referentes al tema se elevaron considerablemente. Temen que los jóvenes se identifiquen con la protagonista y decidan optar por el suicidio como una salida a sus males. En particular los jóvenes con problemas de depresión o pensamientos suicidas.

El sitio web de la revista Scientific American publicó un artículo al respecto titulado 13 Reasons Why and Suicide Contagion. What science shows about the dangers of suicide depictions (www.scientificamerican.com/article/13-reasons-why-and-suicide-contagion1), de Patrick Devitt, en donde dice que no hay elementos que nos lleven a aseverar que el retrato del suicidio en la ficción (al menos en películas o series de TV) contribuya a elevar la tasa de suicidios por un fenómeno de imitación, aunque se menciona que la novela Las penas del joven Werther, de Goethe, generó una ola de suicidios por Europa donde los suicidas estaban vestidos como el protagonista, quien acaba con su vida (tenían una copia del libro al momento de su deceso, o bien, usaron la misma pistola que usó el susodicho).

El artículo de Devitt comenta que el fenómeno por imitación ha ocurrido cuando los medios de comunicación cubren eventos donde el suicidio está involucrado: al parecer si se llega a una sobreexposición de las notas de este tipo, la tasa de suicidios aumenta.

Si bien Devitt no puede concluir que el programa tenga elementos que pueden contribuir a una ola de suicidios, tampoco está de acuerdo en que el show establezca causas tangibles para el suicidio, y menos que lo ponga como una opción para acabar con los problemas.

Para la psicoanalista María Eugenia Trigos, el único problema que tiene la serie es que es un culebrón que amalgama diversos problemas en un solo personaje: El asunto es que la depresión no estaba siendo vista por los padres. Por eso la madre quiere encontrar al culpable cuando todo se gestó dentro de esa casa. No se trata de culpabilizar a los padres, pero en estricto sentido son corresponsables, y deben abrir los ojos. En la serie, los padres de la protagonista están más preocupados por su negocio que por su hija. La depresión tiene múltiples manifestaciones y los padres de la protagonista se hallan en negación .

Las personas que se suicidan presentan problemas más profundos que van más allá de ver un programa de televisión. Un adolescente que vea la serie no se va a suicidar por haberla visto , comenta la psicóloga Julia Pantoja, quien asegura que la serie pone temas importantes en la mesa de discusión tanto para los padres como para las autoridades de las escuelas.

María Eugenia Trigos agregó lo siguiente: Si alguien que vio la serie se suicida, es porque lo iba a hacer... porque vio la serie, porque reprobó, porque lo dejó la novia. El problema es que la depresión psicótica (como la que tiene el personaje) pasa desapercibida para todo el mundo. Vivimos en una sociedad que insiste en culpar a los demás (a los medios, a un programa de televisión, a las malas compañías), en asuntos que se tienen que atender de manera personal. Es muy cómodo echarle la culpa a los demás, es la negación que se ejerce sobre problemas reales .

Por último, la psicoanalista comentó que el suicido de la protagonista de la serie es sólo uno de los problemas de los personajes adolescentes que participan en la historia: Porque está la que se embaraza, el que bullea y es bulleado, el que se droga, el que padece violencia intrafamiliar. El suicido de Hannah es como un paraguas que cubre los demás problemas .

@faustoponce