Lectura 5:00 min
En Emiratos Árabes, un modelo cultural que México debe mirar
Inversión fuerte en infraestructura cultural y políticas públicas para la felicidad.

To match Mideast Money DUBAI-DEVELOPMENT/
Sharjah, EAU. Con una extensión de algo más de 82,000 kilómetros cuadrados, es decir, un poco más que la del estado de Jalisco, a 48 años de haberse conformado como país a partir de la unificación de siete estados independientes, y con una población de 9.6 millones de habitantes, posicionados en el séptimo lugar global en reservas de petróleo, los Emiratos Árabes Unidos son hoy en día un referente serio en términos comerciales, culturales y de desarrollo tecnológico y urbano.
Basta con mirar por la ventana para percatarse del vertiginoso desarrollo de esta nación enclavada en el desierto de la península Arábiga, bañada por las costas del golfo Pérsico, con grúas de construcción levantando edificios hipermodernos en todas las direcciones, que se suman poco a poco a las cuadras y cuadras de estructuras y rascacielos que parecerían imposibles en el boceto.
El país ostenta proezas de la ingeniería como la estructura hecha por el hombre más elevada del mundo, el Burj Khalifa, con 828 metros de altura, y del lujo inédito, como el único hotel de siete estrellas en el mundo, el Burj al Arab, ambos en Dubai.
Tiene, además, uno de los proyectos de infraestructura cultural más ambiciosos del orbe, en el archipiélago de Abu Dhabi, con la puesta en marcha del Museo del Louvre Abu Dhabi, en la isla de Saadiyat; el desarrollo del primer museo de arte contemporáneo Guggenheim en el Medio Oriente, y el más grande de todos; un centro para las artes escénicas diseñado por la premio Pritzker iraní, Zaha Hadid; un museo marítimo del arquitecto japonés Tadao Ando, y otro sobre la cultura emiratí edificado por el despacho de Norman Foster, ambos galardonados con el Pritzker.
Por si fuera poco, el emirato de Sharjah posee la feria del libro más influyente de Asia y una de las más grandes del mundo, Sharjah International Book Fair, con un mercado fecundo que reúne lo mejor de las letras árabes, indias e incluso africanas, en la cual este año México se presenta modesto como el país invitado de honor, y en la que, a decir de la embajadora mexicana en este país, se da el primer paso de un proyecto de largo aliento para posicionar la industria editorial mexicana en este mercado.
Consolidarse como capital cultural
Las ambiciones de estos siete estados emiratíes, conformados bajo una misma bandera, con un presidente y un primer ministro, pero con autonomía política y económica, son todavía más altas.
En entrevista con El Economista, en el contexto de la feria del libro de Sharjah, la embajadora de México en Emiratos Árabes Unidos, Francisca Méndez Escobar, da santo y seña sobre todo del desarrollo cultural en esta nación joven de grandes alcances.
“Cada emirato tiene su personalidad. Tratan de complementarse como país. Dubai es el gran hub regional de turismo internacional, rutas marítimas, aéreas y zonas francas. Muchos de los bancos internacionales están ahí. Abu Dhabi es la capital y, al mismo tiempo, está configurándose para ser una capital internacional cultural para que forme parte de los circuitos mundiales y ser una referencia no solamente en el Medio Oriente”, explicó la representante.
Argumentó que esta nación “le está apostando muy fuerte a consolidarse como centro cultural internacional y tiene muchos planes de largo plazo en términos de avances tecnológicos, de innovación e inteligencia artificial, también de reconversión de su economía para no ser tan dependiente del petróleo. Tienen la idea de llegar a Marte en el 2021. Acaban de lanzar a una astronauta a la órbita terrestre. Es un país que se proyecta de manera muy fuerte hacia el futuro”.
Indicó que los emiratos funcionan en dos sentidos: con la ya mencionada fuerza que se proyecta hacia el futuro, en la cual tiene gran injerencia la implementación de un Ministerio de la Felicidad, encargado de políticas públicas que responden a la Agenda 2030 en términos de satisfacción laboral, como parte de sus convicciones para elevar y mantener una alta calidad de vida. Al mismo tiempo, invierten sustancialmente para la consolidación de sus raíces.
“Sharjah en ese sentido es muy emblemático, porque tiene museos que recogen toda la tradición árabe y, en particular, emiratí. Es un estado muy tradicional si se compara con Abu Dhabi y Dubai. Es un emirato cultural por excelencia en el que, además, el gobernador (jeque sultán Bin Mohammed al Qasimi) es poeta”, refirió.
Al contrario de lo que se piensa desde fuera, la embajadora mexicana expuso que los emiratos han iniciado a apostar por la inclusión de género, puesto que, de los 32 ministerios que tienen los emiratos, siete son encabezados por mujeres.
En el 2021, Emiratos Árabes celebrará sus primeras cinco décadas de existencia con la consolidación de la misión Hope Mars y la llegada a Marte de una sonda impulsada por su recién anunciada agencia espacial árabe. Pero antes, en el 2020, Dubai será sede del proyecto global Expo 2020, que tendrá como tema central “Conectando mentes. Creando el futuro”, con subtemas como la sustentabilidad, la movilidad y la oportunidad, y de la que México será participante. La prensa local consigna que las autoridades emiratíes han prometido asombrar al mundo.