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El retorno del Professor Angel Dust
De niños y adolescentes éramos cuatro amigos inseparables. Paco, el mayor, poseía varios dones. Entre otros, era un músico y dibujante magnífico.
De niños y adolescentes éramos cuatro amigos inseparables. Paco, el mayor, poseía varios dones. Entre otros, era un músico y dibujante magnífico. Con él, yo por lo menos, me forjé en lo que soy: un gustador de los placeres del pensamiento y del arte, de aquello susceptible a ser transformado en belleza. Sé que suena cursi y pretencioso, pero lo que es, es.
Cuando Paco salió de la preparatoria y Bernardo, de la secundaria, sus padres se los llevaron a vivir a Canadá. Dice el primero que la decisión estuvo marcada por el secuestro y robo que sufrimos en manos de los hijos de unos judiciales. Y en el país del frío, se casó con Alejandra, su novia mexicana, y estudió la carrera de Artes.
Luego, los padres de Paco y Bernardo decidieron mudarse a Barcelona. El segundo se quedó en Toronto y Miguel Ángel, el otro amigo, se fue a España en busca del paraíso perdido. Allá, la familia de Paco montó varios negocios, ninguno tan exitoso como el que tenía en México.
Para principios de la década de los 90, Paco, que ya se había divorciado de Alejandra y casado con su novia canadiense, Leslie, y con el seudónimo de Professor Angel Dust, fue uno de los introductores de la música electrónica en Barcelona. Una década más tarde se convirtió en socio de La Paloma, un galerón famoso en el país del sol, ya que se le consideraba el sitio de vanguardia de la noche catalana, en donde cada jueves pinchaban discos los mejores djs del planeta, entre ellos el propio Professor y su hermano menor, que entonces se nombraba Diego Delippo y, ahora, Big Lips.
La bonanza duró dos o tres años y cuando La Paloma cerró, también la familia de Paco sufrió varios reveses económicos, tanto que sus padres se regresaron a México y, tras una corta estadía, volvieron a Barcelona para abrir un restaurante que, a la postre, los llevaría a la bancarrota.
El Professor Angel Dust, por su parte, siguió tocando y ganando buen dinero en el circuito de los festivales europeos, pinchando discos en fiestas y haciendo música para películas. Se divorció de Leslie y se fue a vivir con la modelo botsuanesa, de nacionalidad alemana, Kene, con quien tuvo una hija.
Hace cinco años, sin embargo, empezó a conocer el infierno del que apenas acaba de salir. Un empresario o, al menos, eso parecía lo contrató para que tocara en una boda en Panamá. El Professor no quería ir, pues no le gustaba pinchar en ese tipo de fiestas. Al final, el sujeto lo convenció, diciéndole que se tomara el viaje como unas vacaciones, que, por dos horas de música, se podía quedar una semana con su mujer e hija en un hotel de la playa.
Una vez en Panamá, la supuesta boda se canceló y, cuando Paco y su familia se alistaban para volver a Barcelona, varios sujetos los secuestraron, se los llevaron a un hotel sin estrellas y, aquí, les amarraron varios paquetes en sus cuerpos. No les dijeron de qué droga se trataba para, después, arrojarlos al aeropuerto con la amenaza de que no se les ocurriera denunciarlos a la policía, pues los agentes aduanales estaban coludidos con los narcotraficantes.
El pánico hizo dudar a Paco y Kene que, en principio, pasaron los controles sin problemas. Su idea era entonces subir al avión y, en el aeropuerto de Barcelona, dar parte a las autoridades. Nunca llegarían tan lejos, ya que encaminados hacia la sala de espera, un policía panameño los detuvo para arrestarlos.
Paco se enteraría más tarde que entre él y Kene no llevaban más de 800 gramos de cocaína y que los otros paquetes era peso muerto, no droga. Aun así les dictaron una sentencia por varios años mientras que Mauricio, el tercer hermano, logró sacar de Panamá a su sobrina, de dos o tres años de edad, para que en Barcelona la cuidaran los abuelos de la niña.
Kene sigue en la cárcel mientras que Paco salió hace tres semanas. No lo vi cambiado, pero sí más introvertido, cuidando cada uno de sus actos y con ganas de rehacer su vida. Viajó a Barcelona y, para el momento en que escribo este Marcapasos , toca en el Club Astoria, en lo que es su regreso a la escena europea, ahora con el nombre de Professor Angel Sound.
En los pocos días en los que volvimos a convivir, me dijo que está por estrenarse en España un documental sobre su caso, que quiere presentar lo antes posible el CD que produjo en la cárcel y escribir, para un sello comercial, su autobiografía. También quiere regresar por Kene y casarse con ella en Dinamarca, en donde tal vez finquen su nueva residencia.