Han visto cómo repasamos y tamizamos por menús infinitos, quejándonos de las recomendaciones del algoritmo, para acabar viendo —otra vez— tu capítulo favorito de una vieja sitcom o algún episodio de “Beachfront Bargain Hunt” que no estamos seguros si ya vimos. En teoría, queremos que algo nuevo nos conmueva, pero a veces no somos muy buenos para probar cosas nuevas. A veces el principal reto es un prejuicio al género para ponerse a ver un programa que se ve insoportablemente cursi, demasiado élfico, infantil y sumamente derivativo.

Este pudo haber sido el problema hace 37 años, cuando el brillante maestro de los Muppets Jim Henson y sus colegas dedicaron sus energías creativas a un filme de fantasía pura que tomaba los movimientos realistas del arte de Henson, aplicados en una historia compleja y de otro mundo un tanto oscura para un público infantil. Universal Studios lanzó The Dark Crystal en la Navidad de 1982, donde trató de competir en la taquilla entre Tootsie, The Toy y Airplane II: The Sequel. Los críticos admiraron los logros técnicos de la cinta, pero no les gustó que pareciera como algo de J. R. R. Tolkien (creador de El Señor de los Anillos), pero light. Los padres se alejaron de la película y las loncheras y otros productos promocionales se empolvaron en los anaqueles.

Los fanáticos, sin embargo, cuidaron a The Dark Crystal de esa forma tiernamente obsesiva que sólo pueden los verdaderos fanáticos. Siempre anhelaron que hubiera más historias en la pantalla grande del mundo de Thra y las tribus de Gelflings, que la defienden de la codiciosa pandilla de Skeksis, unas criaturas con cara de cocodrilo y buitre. Los esfuerzos para realizar una secuela fueron numerosos, con muchos obstáculos e intentos en falso. Finalmente llegó el hechizo adecuado que iluminó el camino que todos los proyectos de nicho anhelan: Netflix y sus ollas de oro.

The Dark Crystal: Age of Resistance (estrenada el 30 de agosto en Netflix) es una precuela de 10 episodios magníficamente realizada por Lisa Henson, hija de Jim y CEO de la casa productora que lleva su nombre. Es instantáneamente cautivadora, tiene un desarrollo magistral y es sumamente divertida. Age of Resistance palomea los requisitos que los espectadores dicen buscar de su nueva serie favorita de televisión, especialmente ese deseo que escucho constantemente de muchos lectores: ¿Existe una serie que me alejará de todo? Sí, es ésta.

Hay que aclarar una cosa, escapismo no es sinónimo de observación sin sentido. Age of Resistance puede ser tan complicada o fácil según lo quiera el espectador, pero al igual que todos los cuentos de fantasía, aterriza con fuerza con una serie de personajes, hilos narrativos y todo tipo de criaturas y culturas que hay que asimilar.

El mundo de The Dark Crystal ha sido ingeniosamente concebido. Espero que no insulte a aquellos que la imaginaban como un complemento placentero y digerible, donde todos podamos seguir la historia desde el primer momento, incluso para quienes somos espectadores pasivos cuando se trata de aprenderse nombres, seguir mitologías y entender la geografía de un planeta con tres soles.

Situada mucho antes de los acontecimientos de la cinta original, Age of Resistance muestra al régimen dominante de los Skeksis (con las voces de Mark Hamill, Andy Samberg, Awkwafina, Simon Pegg, Keegan-Michael Key, Toby Jones y más) en pleno saqueo de los recursos naturales de Thra, donde tres comunidades nativas de Gelflings viven en un estado de servilismo temeroso, diezmando sus recursos para entregárselos a sus repulsivos amos.

Los Skeksis gobiernan debido a que hace muchos años se apoderaron de un cristal gigante que mantenía a Thra y a sus habitantes en un estado de armonía mutua. Luego de agotar la mayor parte de sus poderes mágicos revitalizantes, los Skeksis comenzaron a sacrificar Gelflings, usando el poder del cristal para licuar el espíritu de los Gelflings, a quienes luego engulleron con la esperanza de obtener la inmortalidad. Mientras Aughra, la antigua guardiana del cristal, despierta de un hechizo que le fue puesto por los Skeksis, un grupo de Gelflings rebeldes (interpretados por Taron Egerton, Nathalie Emmanuel, Anna Taylor-Joy y más) tiene que unirse para restaurar el cristal y expulsar a los Skeksis.

Ésta es una versión muy simplificada de la trama, pero lo que no transmite es la alegría que permea en cada cuadro de Age of Resistance, donde las habilidades de los titiriteros con el arte generado por computadora se combinan de forma perfecta. Los fanáticos de los Muppets sin duda reconocerán el intuitivo estilo expresivo de Henson; otros podrán admirar la habilidad con la que los guionistas de la serie balancean la simplicidad y el humor con la intensidad y la complejidad de la trama. Una cosa que la cultura occidental ha alcanzado desde 1982 es derribar las barreras entre las obras infantiles y adultas, y ha creado un público moderno que la original The Dark Crystal nunca pudo encontrar. (Habiendo dicho eso, no es la serie más ideal para los espectadores más pequeños, ya que por momentos es aterradora y ligeramente violenta).

Enterrado no tan profundamente en la serie están las obvias metáforas que aborda y agitan las ansiedades sociales del momento: los Skeksis son tan codiciosos que son incapaces de notar que están destruyendo el planeta cuando el cristal empieza su irreparable oscurecimiento, en otras palabras, son seres que niegan el cambio climático. “Esto es lo que hago. Siembro historias en la tierra y las veo convertirse en realidad”, presume otro de los Skeksis. Intencionalmente o no, Age of Resistance porta una serie de estampas en la parte trasera de su proverbial Subaru, siendo la coexistencia el mensaje principal y bellamente entregado.

Traducción: Antonio Becerril