Una reciente investigación publicada en la revista Nature sugiere que, si bien los indígenas americanos no colonizaron las islas del Pacífico Sur, sí existió un contacto entre ambas culturas alrededor del año 1200 de nuestra era.

Andrés Moreno Estrada, investigador principal y adscrito a la Unidad de Genómica Avanzada del Cinvestav, explicó en entrevista que el hallazgo es un cambio de entendimiento del ser humano en un capítulo que claramente ha sido abordado con múltiples disciplinas que han dado mucha luz hasta ahora, pero no se había dado evidencia tan contundente de que efectivamente se dio un contacto prehistórico entre dos culturas y poblaciones que se consideraban dicotómicamente separadas.

Latinoamérica se veía con una frontera geográfica y después el Pacífico con un capítulo aparte, para el tema de evolución y migraciones develar lo contrario es muy importante.

Para este estudio se requirió toda una base de datos de genomas de poblaciones indígenas de América, para ello, el grupo del Cinvestav realizó un muestreo en la Isla de Pascua (Chile), y estableció colaboraciones con la Universidad de Oslo, Noruega, y la Universidad de Oxford, Inglaterra, para extender la región de estudio a otras islas en busca de señales genéticas de un posible contacto prehistórico.

Así se analizaron una serie de posiciones genéticas, lo que obtuvieron fue un mapa de coordenadas que cubre todos los cromosomas y por lo tanto es posible capturar la huella de todos los posibles ancestros de cada persona. Se logró encontrar dos componentes indígenas americanos diferentes, el primero refleja rasgos de raíces mapuche (pueblo originario de Chile y Argentina), lo cual era esperado, pues la Isla de Pascua pertenece al territorio chileno, lo sorprendente fue que había otro rasgo con menor proporción de frecuencia, de un componente genético con una señal más intensa en las regiones de Colombia y parcialmente de Ecuador.

Con un método aún más sofisticado (distribución de longitud de segmentos cromosómicos por ancestría) pudieron además fechar el momento en que los segmentos indígenas se introdujeron en población polinesia, se trata de 20 a 26 generaciones atrás; es decir, el primer contacto ocurrió alrededor del año 1200 de nuestra era.

Americanos y polinesios, ambas culturas se conocieron hace 800 años, hablamos de un evento prehistórico de exploración marítima. “Lo que encontramos es un vestigio genético de un 5% de origen americano contra un 90-95% de origen polinesio, es decir, es un vestigio antiguo que en menor medida participó en la mezcla de lo que después fue la población polinesia”.

Moreno Estrada explica que “probablemente fue un contacto único, con un pequeño número de individuos indígenas, no se sabe si intencionalmente o fue un accidente de alguna embarcación que se quedó a la deriva proveniente de las costas de Colombia o Ecuador, otra posibilidad es que los propios polinesios hayan completado el viaje hasta el continente americano y haber tenido contacto”.

Ambas posibilidades siguen sin descartarse y el estudio no arroja detalles de la dinámica social y qué pasó con ese contacto, la biología por ahora lo que dice es que hay señales de que ese contacto ocurrió y se agregan detalles sobre el origen de esta proximidad genética. “Es interesante pensar que los pobladores iniciales que llegaron a Isla de Pascua hayan ya portado cierta mezcla de genes indígenas americanos para el momento de su llegada a este territorio”.

Una siguiente fase tratará de demostrar la ruta que siguieron los primeros pobladores polinesios y eso podría ayudar a esclarecer el punto de contacto.

El dato

Esta investigación no cambia el sentido de cómo fue poblado el Pacífico ni se puede decir que la Polinesia fue poblada desde América, pero se habla de que americanos y polinesios, ambas culturas se conocieron hace 800 años, esto es un evento prehistórico y de exploración marítima.

El estudio también brinda una nueva metodología genómica que posibilita el cálculo preciso de fechas, direccionalidad y origen genético de migraciones, capaz de emplearse en nuevos estudios de otras poblaciones o especies.