Guadalajara, Jal. La 33 edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara llegó a buen puerto este domingo 8 de diciembre. Después de nueve días de feria, en los que no hubo pasillo desolado, se registró un aproximado de 842,000 asistentes (contra 818,810 que tuvo en el 2018) que pudieron acercarse a los libros de 2,417 editoriales (137 más que el año anterior) procedentes de 48 países, que pusieron a la mano de los lectores más de 400,000 títulos.

“Es significativo el incremento que tuvimos en la feria, no obstante que las condiciones económicas del país no son precisamente las mejores”, expuso Raúl Padilla López, presidente del Comité Organizador de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, durante la conferencia de balance de este encuentro editorial.

Razonó que éste es el encuentro editorial más importante de Iberoamérica, entre otras cosas, “porque congrega el mayor número de títulos en exhibición y para su venta. Un sitio privilegiado para los negocios editoriales, la FIL se confirma como punto estratégico para el mercado editorial, en todas sus etapas, desde la venta de derechos de publicación hasta su encuentro con los lectores”.

Explicó que esta edición será recordada por la visita de figuras públicas como la argentina Luisa Valenzuela, quien recibió la Medalla Carlos Fuentes; los premios Nobel Mario Vargas Llosa y Juan Manuel Santos, así como el célebre escritor y dibujante de cómics Frank Miller y el influyente dibujante argentino Ricardo Siri Liniers. También se destacó la presencia de María Fernanda Ampuero, Guadalupe Nettel, Leila Guerriero, Antonio Muñoz Molina, Ángeles Mastretta, Margo Glantz y David Huerta, quien recibió el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances; así como la del activista Arun Gandhi y de la filósofa Vandana Shiva, ambos, como parte de la delegación de la India, que este año fue país invitado de honor.

Pero no se dejó de mencionar a aquellos gestores e intelectuales que fueron evocados en esta edición de la FIL, como el editor español Claudio López Lamadrid y el antropólogo y filósofo Miguel León-Portilla, quienes fueron objeto de sendos homenajes póstumos.

En términos financieros, compartió Padilla López, la FIL Guadalajara requirió de una inversión de poco más de 120 millones de pesos y generó un ingreso aproximado de 125 millones de pesos.

“Esto demuestra que la feria sigue siendo autofinanciable y no sólo eso, sino que también contribuyó sustancialmente al desarrollo económico del estado, pues la derrama económica se estima en más de 300 millones de dólares”.

Respaldo a las proclamas feministas

Padilla López no dejó de mencionar la relevancia de la FIL como un espacio para el flujo de la diversidad, las ideas y de todas las manifestaciones.

“Quiero destacar la intensa presencia que tuvieron diversas mujeres y grupos feministas a lo largo de la semana llevando la voz en contra de la violencia que viven en su cotidianidad y para quienes la FIL abrió un espacio para sus legítimas demandas de respeto y justicia”.

Más adelante, Ricardo Villanueva Lomelí, rector de la Universidad de Guadalajara, hizo referencia a las manifestaciones que el viernes pasado realizó un cuantioso grupo de feministas al exterior y al interior de la Expo Guadalajara, como afronta a la violencia de género que ha proliferado en el país, respaldadas en todo momento por la organización del encuentro.

“Creemos que fue una protesta con pleno respeto de ambas partes. Yo creo que la feria mostró esa apertura, el entendimiento de lo que se está luchando. Creo que los temas de género han sido la lucha del siglo y todos debemos escuchar, aprender. A esta feria no hay otra manera de vivirla que con libertad”, expuso.

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