A un año de que las autoridades sanitarias impusieran medidas restrictivas de confinamiento como el cierre de diversas actividades laborales, escuelas y negocios no esenciales para contener los contagios, las autoridades de salud informaron que este jueves la cifra oficial acumulada de fallecidos por Covid-19 fue de 200,211 personas.

El 23 de marzo de 2020 comenzó la Jornada de Sana Distancia, para el 24 de marzo se declaraba la fase dos de la pandemia con la implementación de nuevas medidas y el 31 de marzo el Consejo de Salubridad General declaraba  emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor.  A pesar de que en junio pasado el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell hablaba de un “escenario catastrófico” al llegar a 60,000 muertos, hoy México ocupa el decimotercer lugar mundial en número de contagios y el tercer puesto en decesos, y además se espera una tercera ola de contagios.

¿Qué podemos esperar en la tercera ola?

El doctor Jorge Baruch Díaz Ramírez, responsable de la Clínica de Atención Preventiva del Viajero, de la Faculta de Medicina de la UNAM, explica que  la presencia o no de olas no se puede controlar, lo que se puede controlar es su intensidad, “el punto es que las olas que vengan, como esta tercera que se prevé, sea menos intensa que las anteriores, eso se puede hacer aprendiendo de los errores que se cometieron durante la primera y segunda ola”.

Entre los errores, el especialista aseguró que la estrategia de comunicación ha sido muy deficiente por parte de las autoridades federales hacia la población y los viajeros; a veces también hay mensajes encontrados y esto confunde a las personas. “Si por un lado la iniciativa privada comienza a decir salgan de viaje y el gobierno con una conferencia dice ´no salgan de viaje´, no hay una consistencia en los mensajes y es probable que no se tenga un impacto importante en la disminución de la intensidad”.

Díaz Ramírez dijo que con la experiencia de olas anteriores si comenzamos algunas actividades no esenciales en algunos estados de la República, se tiene que intensificar la búsqueda de casos asintomáticos para poder cortar las cadenas de transmisión de manera temprana.

Además, si no evolucionamos la estrategia de pruebas que se hacen en la población al momento de abrir algunas actividades no esenciales, vamos a fallar nuevamente en el control de la intensidad. “Controlar las olas en intensidad es más difícil en países como México donde las sociedades están menos organizadas y con menores recursos para enfrentar estas restricciones o confinamientos”. 

Así, en este periodo vacacional, todo dependerá de la percepción del riesgo que tengamos para tomar decisiones informadas y basadas en evidencia científica, por ello mencionó tres aspectos clave:

Estratificación del riesgo

El primer punto es recordar que la transmisión es comunitaria, por lo tanto la recomendación es quedarse en casa, pero si por algún motivo se tiene que salir, lo primero es tomar en cuenta comorbilidades y aceptación del riesgo, es decir, estar conscientes de que si aumenta nuestra interacción social aumenta nuestro riesgo de contagio esto no solo afecta de manera individual, sino colectivo.

Características del itinerario

Decidir el medio de transporte en el que nos vamos a desplazar es importante (marítimo terrestre o aéreo), sabemos que cada uno tiene distintos protocolos, pero también sabemos que el riesgo aumenta en determinada manera de exposición: Destino, alojamiento y actividades. De acuerdo con la revista JAMA, en periodos de dos o más horas dentro de un autobús donde no hay un verdadero control de flujo, por una persona contagiada asintomática se logró el contagio de 34% de los pasajeros.

Políticas y requerimientos

Un seguro de gastos médicos y revisar los requerimientos sanitarios del lugar a visitar, deben ser incorporados en nuestra planeación. En el caso de un viaje internacional, contamos con un índice de rigurosidad gubernamental que se basa en nueve indicadores, estos se suman y se da una calificación. En una escala del 0 al 100, México tiene una calificación de 47.2, pero se tiene países como Brasil con 70.8 o Reino Unido con 83.4, esta es la forma de evaluar en tiempo real que tan restringida está la interacción social y la protección en un país. 

nelly.toche@eleconomista.mx